Mucho antes de la colonia, los Llanos de Barinas estuvieron habitados por sociedades agrícolas de notable complejidad. Desde hacia el año 1000 a.C., los pueblos de la llamada cultura Osoide fueron pescadores, cazadores y agricultores de maíz que, hacia el año 500 de nuestra era, construyeron los primeros montículos artificiales y calzadas elevadas de los Llanos, ingeniosos sistemas para vivir y cultivar en una tierra que se inunda cada año.
En el piedemonte andino, pueblos de filiación arawak y tuneba dejaron petroglifos con figuras geométricas y zoomorfas. Este poblamiento antiguo, poco conocido pero de gran interés arqueológico, demuestra que el llano barinés fue mucho más que una tierra vacía: fue un paisaje modelado durante milenios por sus habitantes originarios.
La ciudad de Barinas fue fundada el 30 de junio de 1577 por el capitán Juan Andrés Varela con el nombre de Altamira de Cáceres, en el piedemonte, y trasladada varias veces hasta fijarse en su sitio actual entre 1759 y 1762. Durante la colonia se convirtió en una de las regiones más prósperas de Venezuela gracias al tabaco: desde 1606, la prohibición de cultivarlo en otras zonas hizo de Barinas el gran centro tabacalero del país, y su producto —el tabaco 'Varinas'— se hizo tan famoso en Europa que su nombre pasó a ser sinónimo de calidad, grabado en pipas de todo el continente.
Esa bonanza atrajo a familias acaudaladas y convirtió a Barinas en un centro comercial y cultural de importancia; en 1787 la región contaba con más de 40.000 habitantes. En 1786, el rey Carlos III elevó a Barinas a la categoría de provincia, separándola de Maracaibo, reconociendo su peso económico.
Con las guerras de independencia y el fin del monopolio tabacalero, la región reorientó su economía hacia la ganadería llanera y la agricultura. Barinas aportó hombres y recursos a la causa patriota: en 1810 se sumó a la Junta de Caracas, y José Ignacio del Pumar, el Marqués del Pumar y uno de los hombres más ricos de la provincia, se pronunció por la independencia y contribuyó con caballos y fondos al ejército. De estos llanos salió también el gran caudillo José Antonio Páez.
Medio siglo después, durante la Guerra Federal, el llano barinés fue de nuevo campo de batalla: en la Batalla de Santa Inés (10 de diciembre de 1859), el general Ezequiel Zamora derrotó a las fuerzas conservadoras en una de las victorias más célebres de los federalistas. Tras la guerra, Barinas fue proclamada estado en 1862, ratificado en 1864, aunque quedó empobrecida y tardó décadas en recuperarse.
Tras el auge del tabaco, la economía barinesa vivió del ganado y del comercio fluvial por el río Apure hasta bien entrado el siglo XX; en 1943 el estado llegó a producir cerca del 30 % de la madera del país. La erradicación de la malaria, la apertura de carreteras y la mecanización del campo transformaron la región a partir de 1950, con cultivos de arroz, maíz, plátano y ganadería moderna. Más tarde, la cuenca petrolera Barinas-Apure se convirtió en la tercera reserva de crudo del país.
Barinas es, además, la antesala de los Andes venezolanos: desde sus llanuras arranca la carretera que asciende hacia Mérida a través de paisajes que van de la sabana caliente al páramo frío, pasando por Barinitas y Santo Domingo, con sus ríos de aguas cristalinas y su trucha andina. Parques nacionales como Sierra Nevada y Tapo-Caparo protegen esa transición entre el llano y la montaña.
El estado conserva parte de los Llanos mejor preservados, con hatos ganaderos y abundante fauna —chigüires, caimanes, aves acuáticas—, y ríos como el Santo Domingo y el Masparro que bajan de la montaña hacia el Orinoco. Es un destino de ecoturismo, pesca deportiva y aventura, con el joropo, el arpa y el cuatro como banda sonora de su recia cultura llanera.
En el terreno político, Barinas es célebre por ser la tierra natal de Hugo Chávez, nacido el 28 de julio de 1954 en el pueblo de Sabaneta. El estado fue durante años bastión de su familia, que gobernó la gobernación, y se convirtió en uno de los símbolos de la Revolución Bolivariana, lo que hizo de sus elecciones estadales un escenario político muy observado en la Venezuela del siglo XXI. Más allá de la política, Barinas mantiene su identidad de tierra de ganado, tabaco y sabana, bisagra entre el llano y los Andes.