El complejo termal más visitado de todo Uruguay nació de una decepción. A mediados del siglo XX, quienes perforaban el subsuelo del litoral no soñaban con piscinas ni con turismo: buscaban petróleo. Lo que encontraron, en cambio, fue agua caliente brotando desde cientos de metros de profundidad. Aquel 'fracaso' terminó siendo una mina de oro azul: junto al arroyo Daymán, esas aguas dieron origen al balneario termal más popular del país, un pueblo entero que hoy vive del agua caliente que nadie estaba buscando.
Las Termas del Daymán se ubican en el departamento de Salto, en el extremo noroeste de Uruguay, una región históricamente ligada al río Uruguay y a la frontera con Argentina. La ciudad de Salto, hoy la segunda más poblada del país, creció como puerto y centro de un territorio dedicado a la ganadería y, más tarde, a una intensa producción agrícola, especialmente citrícola.
El arroyo Daymán, que da nombre a las termas, es un curso de agua de la zona, afluente de la cuenca del río Uruguay. Toda esta región del litoral norte tiene un subsuelo particular: forma parte de una gran cuenca geológica que alberga importantes reservas de agua subterránea, parte del sistema acuífero regional que se extiende por varios países del cono sur.
Esa riqueza del subsuelo sería, andando el tiempo, la clave del destino termal de la región. Pero durante siglos el potencial de las aguas calientes profundas permaneció oculto: la zona era conocida por su río, su campo y su ciudad portuaria, sin que nadie imaginara que bajo tierra se escondía el agua caliente que terminaría convirtiendo a Salto en la capital termal de Uruguay.
El origen del turismo termal en el litoral uruguayo está ligado a las exploraciones del subsuelo realizadas a mediados del siglo XX. En la búsqueda de petróleo y de agua para distintos usos, se llevaron a cabo perforaciones profundas en la región de Salto y Paysandú. En lugar de petróleo, esas perforaciones revelaron algo igualmente valioso: agua caliente surgente, de origen subterráneo y con propiedades mineromedicinales.
El hallazgo de estas aguas termales abrió una posibilidad inédita para la región. El agua caliente que brotaba de las profundidades podía aprovecharse con fines recreativos y de salud, dando lugar a un nuevo tipo de turismo en un país que no tenía tradición de grandes balnearios termales. Así, lo que había comenzado como una exploración con otros fines terminó sentando las bases de una de las industrias turísticas más exitosas del litoral.
Junto al arroyo Daymán, aprovechando esas aguas calientes, comenzó a gestarse el primer gran desarrollo termal. El descubrimiento marcó un antes y un después para Salto y para todo el noroeste uruguayo, que pasaría a ser conocido como la región termal del país.
Tras el descubrimiento de las aguas calientes, junto al arroyo Daymán comenzó a desarrollarse, en la segunda mitad del siglo XX, un complejo termal que aprovechaba esas aguas para fines recreativos y de salud. Se construyeron piscinas alimentadas por el agua surgente, con distintas temperaturas, y poco a poco se fue dando forma a un destino turístico organizado en torno al baño termal.
El éxito fue rápido y creciente. Alrededor de las piscinas no tardó en formarse una verdadera villa turística: hoteles, hosterías, cabañas, restaurantes y comercios fueron poblando la zona para atender al flujo cada vez mayor de visitantes. Las Termas del Daymán se convirtieron en el complejo termal más popular y concurrido de Uruguay, capaz de albergar a los turistas durante varios días de inmersión termal.
Con el tiempo, la oferta se diversificó más allá del relax: se sumaron parques acuáticos con toboganes y piscinas recreativas pensadas para las familias, ampliando el público y convirtiendo al Daymán en un destino completo de ocio acuático. Esa combinación de turismo de salud y entretenimiento familiar es una de las claves de su éxito sostenido.
El desarrollo del turismo termal en Salto se dio en paralelo a otras grandes transformaciones de la región. Una de las más importantes fue la construcción de la Represa de Salto Grande, una obra hidroeléctrica binacional sobre el río Uruguay, levantada y operada conjuntamente por Uruguay y Argentina. La represa, además de generar energía, conformó un gran embalse y reforzó la conexión e integración con la vecina orilla argentina.
Mientras tanto, el modelo termal iniciado en el Daymán se replicó y amplió en la región. Al norte de Salto se desarrollaron las Termas del Arapey, en un entorno más rural y natural, y en el vecino departamento de Paysandú surgieron las Termas de Guaviyú y de Almirón. Así, el aprovechamiento de las aguas calientes del subsuelo dio lugar a un verdadero circuito termal del litoral noroeste.
Esta concentración de complejos termales consolidó a la región como la gran zona de aguas termales de Uruguay, un destino de turismo de salud, descanso y ocio familiar que atrae visitantes durante todo el año. La represa, la ciudad de Salto y las distintas termas conformaron una oferta turística diversa, en la que el Daymán mantiene su lugar como el complejo más popular y emblemático.
En la actualidad, las Termas del Daymán son el emblema del turismo termal de Uruguay y uno de los destinos de turismo interno más visitados del país. Su combinación de piscinas termales de relax, parques acuáticos para la familia, una villa turística completa y la cercanía de la ciudad de Salto las convierten en un lugar elegido por miles de visitantes cada año, especialmente en las temporadas frescas y en los períodos de vacaciones.
El atractivo del Daymán radica en esa experiencia de bienestar accesible: sumergirse en agua caliente mineromedicinal, sobre todo cuando afuera hace frío, es un placer que combina descanso, salud y disfrute. La villa termal, con su oferta de alojamiento y gastronomía, permite quedarse varios días y hacer de las termas el centro de unas vacaciones de relax.
El Daymán es, además, la puerta y la base de todo el circuito termal del litoral, que invita a sumar la ciudad de Salto, la represa de Salto Grande, el Arapey y las termas de Paysandú. Representa así el costado del turismo uruguayo ligado al agua, la salud y el descanso, una propuesta que nació casi por casualidad de unas perforaciones y que hoy es parte central de la identidad turística del noroeste del país.