Soriano es uno de los territorios de poblamiento más antiguo del Uruguay: hacia 1624 una misión franciscana estableció una reducción para los indígenas de la zona con el nombre de Santo Domingo Soriano, considerada la población más antigua del actual territorio uruguayo. En su lugar se fundaría después la actual Villa Soriano.
Soriano fue uno de los seis departamentos originales creados el 27 de enero de 1816, durante la etapa artiguista, y quedó consagrado en la primera Constitución de 1830, lo que lo ubica entre los territorios fundacionales de la República. Su capital, Mercedes, a orillas del río Negro, es hoy una elegante ciudad ribereña.
Ese doble origen —la vieja reducción de Villa Soriano y la temprana organización departamental— hace de Soriano un lugar donde, literalmente, comenzó a poblarse el Uruguay, con una historia que se remonta a los primeros contactos entre indígenas, misioneros y ganado cimarrón.
En la costa del río Uruguay, dentro del actual departamento de Soriano —en el kilómetro 8 de la ruta 21—, se encuentra la playa de la Agraciada, donde el 19 de abril de 1825 desembarcaron los Treinta y Tres Orientales encabezados por Juan Antonio Lavalleja para iniciar la Cruzada Libertadora contra el dominio brasileño.
Allí, según la tradición, se enarboló la bandera tricolor con el lema 'Libertad o Muerte' que dio comienzo al proceso que llevaría a la declaración de independencia de 1825 y a la definitiva de 1828. Ese hecho hace de Soriano un lugar cargado de simbolismo patrio.
El sitio de la Agraciada, con su monumento y su bosque de ñandubay, es escenario de actos conmemorativos cada aniversario de la gesta, y uno de los grandes lugares de memoria de la independencia uruguaya.
Mercedes, capital departamental, se asienta sobre el río Negro —al que los antiguos llamaban 'Hum'— y es apodada 'la perla del Hum'. Su costanera arbolada, sus balnearios fluviales, su isla del Puerto y su ambiente tranquilo la convierten en un destino turístico apreciado por el descanso y la náutica, uno de los más agraciados del litoral.
La ciudad conserva casonas, plazas y un patrimonio arquitectónico que reflejan su prosperidad del siglo XIX, cuando el río Negro era vía de comercio y de vapores. Sus industrias se ligan a la agricultura, los lácteos y la producción de papel, en un entorno de fuerte carácter ribereño.
Cada verano, las playas y la rambla de Mercedes se llenan de visitantes en busca del río y de la vida ribereña, lo que hace de la capital sorianense una de las ciudades del interior con mayor vocación turística fluvial.
Soriano es hoy uno de los grandes departamentos agrícolas del Uruguay, en plena zona de campos fértiles del suroeste, con importante producción de trigo, cebada, soja, girasol y también ganadería y lechería. Es una de las regiones cerealeras por excelencia del país, con una agricultura moderna y de gran escala.
Ciudades como Dolores, sobre el río San Salvador, son centros de esa pujante producción agrícola y verdaderos polos del agronegocio del litoral suroeste. La fertilidad de sus suelos y la cercanía de los puertos hicieron de Soriano un territorio clave de la producción de granos del país.
Esa riqueza del agro, junto con el turismo fluvial de Mercedes y la carga histórica de la Agraciada, define el carácter del departamento: tierra fértil, río y memoria patria en un mismo rincón del suroeste.
La combinación de un poblamiento antiquísimo, la gesta libertadora de la Agraciada, la vida de los vapores y saladeros del siglo XIX y la moderna agricultura hacen de Soriano un departamento donde se cruzan la historia patria y la del trabajo rural.
Sus fiestas, su patrimonio ribereño y la memoria de la independencia conviven con la producción cerealera y la vida tranquila de sus ciudades del río. Villa Soriano, con su iglesia y su ambiente detenido en el tiempo, guarda el aire del Uruguay más antiguo.
De la vieja reducción indígena a los campos de soja y trigo, pasando por el desembarco de los Treinta y Tres, Soriano condensa en pocos kilómetros varios capítulos decisivos de la historia del país, en un rincón del suroeste que fue, literalmente, uno de los lugares donde comenzó el Uruguay.