Florida ocupa un lugar central en la historia nacional: en la Villa de Florida se instaló en 1825 el gobierno provisorio de la Cruzada Libertadora y allí, el 25 de agosto de ese año, el Congreso reunido —integrado por representantes de los cabildos de la Provincia Oriental y presidido por el presbítero Juan Francisco Larrobla— declaró la independencia respecto del Imperio del Brasil y la unión de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Ese acto, jurado junto a la Piedra Alta, hace de Florida la 'cuna de la patria'. Allí se aprobaron las tres 'Leyes de la Florida' del 25 de agosto: la de Independencia (respecto del Brasil, Portugal y cualquier otro poder extranjero), la de Unión (a las Provincias Unidas) y la de Pabellón (que consagró la bandera tricolor azul, blanca y roja).
El 25 de agosto es hoy feriado nacional y una de las fechas patrias más importantes del Uruguay. El departamento se organizó formalmente en 1856, pero su nombre quedó para siempre unido al nacimiento de la nación.
El Prado y la zona de la Piedra Alta, en la capital, son escenario cada 25 de agosto de los actos oficiales por la Declaratoria de la Independencia. La Piedra Alta, una gran laja de granito a orillas del arroyo Santa Ana, es un monumento histórico nacional y símbolo del nacimiento del país, junto a la cual se juraron las leyes fundamentales de 1825.
Allí se levanta el Obelisco a los Constituyentes y se conserva la memoria de aquel congreso fundacional. Cada aniversario, autoridades y ciudadanos se reúnen en el lugar para conmemorar el acto que dio origen a la voluntad de ser nación.
Florida se enorgullece de ser el lugar donde, con la palabra y la ley, se proclamó la independencia, y ese hecho está en el centro de su identidad cívica y de su vida cultural.
Ubicado en el centro-sur del país, Florida es un fuerte departamento ganadero y lechero, con estancias de vacunos y ovinos y una de las cuencas lecheras más importantes del Uruguay. Junto con San José, Colonia, Canelones y Soriano, concentra buena parte de la producción de leche nacional que abastece a la gran industria de lácteos.
A la lechería y la ganadería se suman la producción de granos y la agroindustria asociada, en un territorio de campos fértiles del centro del país. La leche es, en buena medida, el motor económico del departamento y una de las señas de su identidad productiva.
Su capital, Florida, es una tranquila ciudad del interior de fuerte identidad tradicional, con su catedral, sus plazas y su vida cívica, en torno a la cual gira la economía láctea y ganadera del departamento.
En el norte del departamento, los cerros y valles del sistema serrano central ofrecen paisajes de campo, arroyos y cuchillas que se prestan al turismo rural y de naturaleza. Estancias turísticas y parajes de sierra atraen a visitantes en busca de tranquilidad y contacto con la vida gaucha.
Esos paisajes serranos, poco frecuentes en el Uruguay llano, complementan la oferta histórica y cívica de Florida, sumando naturaleza y descanso a la memoria patria de la capital. El turismo de estancia y las fiestas criollas forman parte de la vida del departamento.
Esa combinación de historia, campo productivo y paisaje serrano configura un territorio donde la memoria de la independencia convive con la vida cotidiana del interior ganadero y lechero del Uruguay.
Por su papel en la fundación de la República, Florida cultiva una fuerte tradición cívica y patriótica: la ciudad y el departamento se sienten depositarios de la memoria del 25 de agosto y de los constituyentes de 1825. Las conmemoraciones, los monumentos y la educación patria tienen aquí un peso especial.
A esa identidad histórica se suma una cultura de campo, de fiestas criollas y de arraigo tradicionalista, propia de un departamento del centro-sur profundamente ligado a la ganadería y la lechería.
Así, Florida entrelaza de manera singular la historia nacional y la vida rural: es a la vez la cuna cívica de la patria y una de las grandes cuencas lecheras del país, donde el recuerdo de la independencia y el trabajo del campo se dan la mano.