Canelones figura entre los seis departamentos originales creados el 27 de enero de 1816 por decreto del Cabildo de Montevideo, refrendado por Artigas, durante la etapa artiguista, y quedó consagrado en la Constitución de 1830. Su capital, la Villa de Guadalupe —hoy ciudad de Canelones—, había sido fundada en 1782, y localidades como Santa Lucía y Las Piedras crecieron ligadas a la producción agrícola que abastecía a Montevideo.
Su jurisdicción original se extendía desde el río Santa Lucía hasta el departamento de Montevideo, y su cercanía a la capital lo convirtió desde temprano en la despensa y el patio productivo de la ciudad-puerto.
En la localidad de Las Piedras, José Gervasio Artigas obtuvo el 18 de mayo de 1811 su primera gran victoria sobre las fuerzas realistas del gobernador de Montevideo. Unos 2.000 patriotas derrotaron a una fuerza española numéricamente superior, causándole numerosas bajas y capturando su artillería.
Aquel triunfo, uno de los hitos fundacionales de la revolución oriental, dio impulso al sitio de Montevideo y consagró a Artigas como jefe militar de la causa. Hoy el Parque de la Batalla de Las Piedras conmemora la gesta, y la fecha del 18 de mayo es una de las efemérides patrias del país.
Canelones es el gran cinturón hortícola, frutícola y vitivinícola del Uruguay. En sus campos se cultiva buena parte de las verduras, frutas y uvas del país, y allí se concentran cerca de la mitad de las bodegas uruguayas, muchas fundadas hace cuatro o cinco generaciones por inmigrantes vascos e italianos, en torno a localidades como Progreso, Canelón Chico, Juanicó y Las Piedras.
El departamento es la cuna del vino insignia nacional, el tannat, una cepa de origen francés aclimatada al país que dio a Uruguay identidad enológica propia. Esa vocación agrícola convive con un fuerte peso industrial y con ser, después de Montevideo, el departamento más poblado del país.
Sobre el Río de la Plata se extiende la Costa de Oro, una sucesión de balnearios arbolados nacidos en el siglo XX como lugar de veraneo de los montevideanos: Atlántida, con su emblemática rambla y su 'Águila'; Parque del Plata, La Floresta, Costa Azul, Bello Horizonte, Cuchilla Alta, Araminda y muchos otros, con playas tranquilas, pinares y un encanto añejo de chalets.
Más cerca de la capital, la Ciudad de la Costa —Solymar, Lagomar, El Pinar, Shangrilá— creció vertiginosamente hasta convertirse en una de las zonas más pobladas del país. Accesibles por la Ruta Interbalnearia, estos balnearios son el destino de escapada más popular y familiar de la región metropolitana.
Además de granja y playas, Canelones es hoy un fuerte polo industrial y logístico integrado a la aglomeración de Montevideo. Ciudades como Las Piedras, Pando, La Paz, Progreso y Ciudad de la Costa concentran industria, comercio y una población que en buena medida trabaja en la capital, con la que forma un continuo urbano.
Ese doble carácter —campo productivo y suburbio metropolitano— hace de Canelones un departamento bisagra, donde conviven la chacra, la bodega, la fábrica y el balneario, y cuya suerte está estrechamente ligada al pulso de Montevideo.