Imaginá esta misma costa hace poco más de un siglo: no había pinares, ni chalets, ni calles arboladas, sino un desierto de dunas movedizas que corrían con el viento. Hasta comienzos del siglo XX, toda la faja costera de Canelones —donde hoy se extiende la Costa de Oro— era un conglomerado de arenales, médanos, humedales y bañados que se consideraba prácticamente inhabitable e improductivo. Que hoy Cuchilla Alta sea un balneario apacible entre pinos, sobre barrancas verdes que miran al Río de la Plata, es el resultado de una transformación deliberada del paisaje que empezó con un puñado de forestadores visionarios.
Ese cambio arrancó en 1908, cuando un grupo de médicos y estudiantes —entre ellos Francisco Ghigliani, Alberto Galeano, José María Delgado y Atilio Narancio— fundó la Sociedad Anónima Arborícola Uruguaya con la idea de forestar aquellas dunas estériles. Plantando pinos y eucaliptos se fijaron las arenas movedizas y se creó, en pocas décadas, un entorno fresco y sombreado apto para el veraneo. El propio nombre 'Costa de Oro' nació del brillo dorado de esa arena, que llevó a bautizar con un metal precioso a toda la costa canaria. Sobre ese lienzo transformado fue surgiendo, a lo largo del siglo XX, la sucesión de balnearios que se extiende entre los arroyos Pando y Solís Grande.
Cuchilla Alta se inscribe en ese proceso, pero con un rasgo que la distingue: su geografía algo más elevada. Estas tierras del sureste de Canelones presentan una elevación del terreno —una 'cuchilla'— con barrancas y médanos que dan a la costa, y eso le dio nombre al balneario y lo diferenció de los pueblos costeros más llanos de la zona. En el español rioplatense, una 'cuchilla' es una loma o elevación alargada del terreno, término muy presente en la toponimia uruguaya. El balneario nació, así, como un destino de veraneo sobre las barrancas, con sus calles trazadas entre los pinares y sus playas al pie de los médanos.
A lo largo del siglo XX, Cuchilla Alta fue consolidándose como un pequeño balneario de la Costa de Oro. La cercanía con Montevideo —unos 70 kilómetros— y la mejora progresiva de los caminos y las comunicaciones facilitaron la llegada de veraneantes, que encontraban en este balneario agreste y arbolado un lugar tranquilo para el descanso estival. A diferencia de los balnearios más concurridos de la zona, Cuchilla Alta atrajo a quienes buscaban un perfil más natural y silvestre.
El balneario fue creciendo con la construcción de chalets de veraneo entre los pinares y sobre las barrancas, y la consolidación de una vida estival apacible en torno a las playas. Su menor tamaño y su geografía particular le dieron una identidad propia dentro de la Costa de Oro: la de un destino sereno, de baja densidad y en estrecho contacto con la naturaleza, con miradores naturales sobre el Río de la Plata.
La apertura y mejora de la Ruta Interbalnearia, que conecta Montevideo con toda la costa hacia el este, fue un factor importante para el desarrollo de Cuchilla Alta y de los demás balnearios de la Costa de Oro, al facilitar el acceso de los veraneantes y la circulación a lo largo del litoral canario.
Como ocurrió con otros balnearios de la Costa de Oro, Cuchilla Alta fue ganando con el tiempo algo de población estable. Familias que originalmente veraneaban en el balneario, o que buscaban una vida más tranquila en contacto con la naturaleza, se instalaron de forma permanente, dotando al pequeño centro de servicios básicos que funcionan todo el año. Sin embargo, a diferencia de balnearios más grandes y residenciales, Cuchilla Alta conservó un perfil de baja densidad y un ambiente notablemente sereno.
Este proceso se enmarca en la tendencia general de toda la Costa de Oro: la creciente residencialización de antiguos balnearios de veraneo, impulsada por la mejora de las comunicaciones y la búsqueda de una vida más tranquila a poca distancia de la capital. En el caso de Cuchilla Alta, su geografía de barrancas y médanos y su menor tamaño contribuyeron a mantener su carácter agreste y apacible.
Hoy, Cuchilla Alta combina la condición de pequeño balneario turístico en verano con la de localidad muy tranquila el resto del año, sostenida por una población estable modesta. Su identidad sigue marcada por la naturaleza: las barrancas, los médanos, los pinares y la playa que la definen desde su origen.
En la actualidad, Cuchilla Alta mantiene su identidad de pequeño balneario agreste, natural y profundamente tranquilo, fiel a la geografía de barrancas y médanos que lo distingue. Sigue siendo uno de los rincones más serenos de la Costa de Oro, elegido por quienes buscan descanso, naturaleza costera y un ritmo de vida pausado, lejos del bullicio de los grandes centros turísticos.
Sus principales atractivos —las playas al pie de las barrancas, los miradores naturales sobre el Río de la Plata, los médanos y los pinares— hacen de Cuchilla Alta un destino que privilegia el contacto con la naturaleza por sobre los servicios y la vida nocturna. Los atardeceres desde lo alto de las barrancas son de los más lindos de la costa canaria, y el silencio y el aire puro son parte esencial de su encanto.
Hay una tensión de fondo que atraviesa a toda la Costa de Oro y que también toca a Cuchilla Alta: los balnearios que nacieron para el veraneo se fueron poblando de residentes permanentes, y varios de los más cercanos a Montevideo —hacia el oeste, en la actual Ciudad de la Costa— se transformaron casi en barrios-dormitorio de la capital. Cuchilla Alta, más alejada y de menor tamaño, quedó relativamente al margen de esa presión urbanizadora y por eso conservó mejor que otros su fisonomía original de pueblo costero entre pinares. Esa relativa 'lejanía' —apenas 70 kilómetros de Montevideo, pero fuera del corredor más denso— es, paradójicamente, lo que la mantiene tranquila.
La identidad de Cuchilla Alta descansa en esa combinación de barrancas, médanos, pinares y playa que la definió desde su origen y que sigue marcando su carácter agreste y apacible. Un destino que invita a desacelerar y a disfrutar de la Uruguay balnearia más natural y serena, a unos kilómetros de Montevideo y en pleno corazón de la Costa de Oro.