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Historia de Lausana

Lousonna: la ciudad romana a la orilla del lago

Antes de trepar a la colina donde hoy se recorta su catedral, Lausana nació abajo, al ras del agua. En la zona de Vidy, a orillas del lago Lemán, los romanos fundaron hacia el año 15 a. C. un vicus —una aldea de cierta importancia— al que llamaron Lousonna, un nombre de raíz celta que recuerda a los pueblos helvéticos que ya habitaban la región antes de la conquista. Lousonna no era una gran ciudad, pero sí un lugar próspero: creció como puerto y estación de paso sobre las rutas que unían Italia con la Galia a través de los Alpes y del valle del Ródano.

Las excavaciones han revelado una aldea bien organizada, con un foro, una basílica, un santuario con templo, muelles, almacenes portuarios, talleres y viviendas. Se calcula que llegó a tener alrededor de un millar y medio de habitantes en su apogeo, entre los siglos I y III. Vivía del comercio fluvial y lacustre, del vino, de la cerámica y del tránsito de mercancías. Hoy el Museo Romano de Lausana-Vidy, montado sobre los restos, permite imaginar aquel enclave que fue la semilla de la ciudad.

Con la crisis del Imperio romano en el siglo III y las incursiones germánicas, la seguridad de la orilla se volvió precaria. Como ocurrió en tantas ciudades del Imperio tardío, los habitantes fueron abandonando el llano expuesto y buscaron refugio en la altura. La población se replegó poco a poco hacia la colina de la Cité, más fácil de defender, dominada por un promontorio sobre el valle del Flon. Allí, en lo alto, empezaría a formarse la Lausana medieval que aún hoy reconocemos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Lausanahttps://en.wikipedia.org/wiki/Lausannehttps://www.hisour.com/data/history-and-old-town-of-lausanne

La ciudad del obispo y la gran catedral gótica

El paso de la aldea romana a la ciudad medieval tuvo un motor decisivo: la Iglesia. A finales del siglo VI, hacia el año 590, el obispo Marius trasladó su sede episcopal desde Avenches, la antigua capital romana de la región, hasta Lausana. La llegada del obispo cambió el destino del lugar: Lausana se convirtió en la cabeza de un extenso obispado y en un centro religioso, administrativo y económico de primer orden dentro del Sacro Imperio Romano Germánico.

Durante la Edad Media, los obispos de Lausana acumularon un enorme poder temporal, ejerciendo como señores de la ciudad y de buena parte de sus tierras, a menudo en tensión con los burgueses, con la vecina y poderosa Casa de Saboya y con los cabildos. La ciudad medieval se organizó en varios núcleos que trepaban por las colinas —la Cité episcopal en lo alto, el Bourg y otros barrios más abajo—, unidos por calles empinadas y puentes sobre los torrentes.

El símbolo de aquella Lausana episcopal es su catedral de Notre-Dame, una de las obras cumbre del gótico en Suiza. Su construcción se prolongó durante buena parte de los siglos XII y XIII, y fue consagrada solemnemente en 1275 en presencia del papa Gregorio X y del emperador Rodolfo I de Habsburgo, un doble aval que muestra la importancia que había alcanzado la ciudad. La catedral, con su famoso rosetón medieval y su pórtico pintado, se convirtió en meta de peregrinación y en el corazón espiritual de la región.

De aquella época medieval procede también una costumbre que aún hoy sobrevive contra todo pronóstico: desde 1405, un vigía —el guet— vela cada noche desde la torre de la catedral y canta las horas a los cuatro vientos. Nació como sistema de alarma contra incendios, la gran amenaza de las ciudades de madera. Seis siglos después, cuando ya no cumple ninguna función práctica, Lausana lo mantiene como una de las tradiciones vivas más antiguas y queridas de Europa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lausannehttps://fr.wikipedia.org/wiki/Cath%C3%A9drale_de_Lausannehttps://www.lausanne.ch/vie-pratique/quartiers/cultes-et-tem

1536: la conquista bernesa y la Reforma protestante

El siglo XVI trajo a Lausana un vuelco radical. En 1536, en el marco de las guerras que enfrentaban a la Casa de Saboya con los cantones suizos, las tropas de la ciudad-estado de Berna, al mando del capitán Hans Franz Nägeli, conquistaron todo el país de Vaud. Berna era una potencia protestante en plena expansión, y con la conquista impuso de inmediato la Reforma en los territorios ocupados.

Ese mismo año se celebró en Lausana la célebre Disputa de Lausana (Dispute de Lausanne), un debate teológico público entre los defensores del catolicismo y los reformadores, en el que participó, todavía muy joven, Juan Calvino. El resultado, decidido de antemano por el poder bernés, fue la victoria de la Reforma: se abolió la misa católica, se retiraron imágenes y altares de las iglesias, y la catedral gótica se convirtió en templo protestante, despojado de su ornamentación. El obispo Sébastien de Montfaucon tuvo que huir a Saboya, y Lausana perdió su condición de sede episcopal, que no recuperaría.

Durante los siguientes 262 años, Lausana y todo el país de Vaud quedaron sometidos a Berna como territorio conquistado, gobernado por bailíos berneses. Fue una época de relativa paz y cierta prosperidad agrícola y vitivinícola —de esta etapa data buena parte del esplendor de los viñedos de Lavaux—, pero también de subordinación política y de descontento de una población francófona gobernada por señores de habla alemana. En 1723, el oficial vaudés Jean Daniel Abraham Davel encabezó un intento de liberar Vaud del dominio bernés; fracasó y fue ejecutado, pero con el tiempo se convirtió en un héroe y mártir de la identidad vaudesa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Disputation_of_Lausannehttps://en.wikipedia.org/wiki/Lausannehttps://grokipedia.com/page/Vaud

1803: capital del cantón de Vaud y el despegue moderno

El fin del dominio bernés llegó con la Revolución. En 1798, al calor de la Revolución Francesa y con el apoyo de las tropas napoleónicas, los vaudeses proclamaron su independencia de Berna y fundaron la efímera República Lemánica. Poco después, la región quedó integrada en la República Helvética y luego, con el Acta de Mediación de Napoleón de 1803, nació el cantón de Vaud como miembro de pleno derecho de la Confederación Suiza. Lausana fue designada su capital, un rango que consolidó su papel como centro político, administrativo y cultural del oeste suizo.

El siglo XIX transformó a la ciudad. La llegada del ferrocarril a mediados de siglo la conectó con Ginebra, Berna y el resto de Europa, y convirtió a Lausana en un nudo de comunicaciones sobre la orilla norte del Lemán. Ouchy, el viejo puerto de pescadores, se llenó de hoteles y de vida, atrayendo a viajeros, escritores y aristócratas que buscaban el clima suave del lago; por aquí pasaron figuras como Lord Byron o, más tarde, T. S. Eliot, que escribió parte de La tierra baldía en Lausana. Se fundaron instituciones educativas que darían origen a la Universidad de Lausana y, más adelante, a la prestigiosa Escuela Politécnica Federal (EPFL), hoy uno de los grandes polos científicos de Europa.

La ciudad, encaramada en su ladera, resolvió su difícil geografía con obras de ingeniería: rellenó valles, tendió grandes puentes sobre el Flon y, ya en 1877, inauguró un funicular pionero entre Ouchy y la parte alta, embrión de lo que un siglo después sería su metro, el único de Suiza. Lausana crecía como una ciudad moderna que nunca dejó de subir y bajar por sus colinas.

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1915: la Capital Olímpica y la Lausana de hoy

El hecho que más marcaría la identidad moderna de Lausana llegó en plena Primera Guerra Mundial. El barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos, buscaba un lugar seguro y neutral para la sede administrativa del olimpismo, lejos de una Europa en guerra. Enamorado de Lausana desde hacía años —un congreso olímpico celebrado allí en 1913 lo había convencido—, eligió la ciudad a orillas del Lemán. El 10 de abril de 1915, en una ceremonia oficial en el ayuntamiento, Coubertin y el dirigente Godefroy de Blonay firmaron con el alcalde Paul Maillefer el acuerdo que instalaba de forma permanente en Lausana la sede del Comité Olímpico Internacional (COI).

Aquella decisión, tomada por la neutralidad y la belleza del lugar, tuvo consecuencias enormes. Con el tiempo, Lausana se convirtió en la 'Capital Olímpica': aquí residió y murió Coubertin, aquí está la sede del COI y de decenas de federaciones deportivas internacionales, y aquí se levanta, en Ouchy, el gran Museo Olímpico, inaugurado en 1993 y uno de los más visitados del país. En 1994, el Comité reconoció oficialmente a la ciudad el título de 'Capital Olímpica'.

La Lausana del siglo XX y XXI creció como una ciudad universitaria, científica y de servicios, con la Universidad de Lausana y la EPFL atrayendo a estudiantes e investigadores de todo el mundo. En 2008 inauguró la línea M2 de su metro, la primera línea de metro automática de Suiza y una proeza técnica capaz de salvar más de 300 metros de desnivel entre el lago y las alturas. Hoy Lausana combina su herencia medieval —la catedral, el vigía nocturno, el casco antiguo— con una cara moderna de museos, ciencia y deporte, y con su papel de puerta de entrada a la Riviera del Lemán, a los viñedos de Lavaux y a Montreux. Sigue siendo, como hace dos mil años, una ciudad asomada a su lago.

https://www.olympics.com/ioc/1915-establishment-of-the-ioc-hhttps://www.olympics.com/ioc/pierre-de-coubertin/why-lausannhttps://en.wikipedia.org/wiki/Lausanne

📚 Bibliografía

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