El nombre de Mayagüez tiene raíces taínas, el pueblo originario que habitaba Puerto Rico antes de la llegada de los españoles. La palabra 'Mayagüez' (a veces relacionada con 'Mayagüex' o variantes) deriva de una voz indígena cuyo significado exacto se discute, pero que se asocia al lugar y, sobre todo, al río que atraviesa la zona: el río Yagüez, junto al cual se fundaría la ciudad.
La presencia taína en la fértil región del oeste de la isla está documentada, y la geografía —el río, la costa, los valles— ofrecía recursos abundantes para los pueblos originarios. El topónimo, conservado a través de los siglos, es un testimonio de esa herencia indígena que pervive en la toponimia de Puerto Rico, donde tantos nombres de lugares y ríos provienen del taíno.
Así, ya desde su nombre, Mayagüez lleva inscrita la huella de los primeros habitantes de la isla. El río Yagüez, que da nombre también al célebre teatro de la ciudad, sigue siendo un elemento identitario del lugar, vínculo entre el pasado prehispánico y la Mayagüez actual.
Mayagüez fue fundado como pueblo en 1760, junto al río Yagüez, en la fértil costa oeste de Puerto Rico. La fundación se dio en una época en que la Corona española impulsaba el poblamiento y la organización de la isla más allá de San Juan, aprovechando las buenas tierras y el acceso al mar de la región oeste. Como en otros pueblos puertorriqueños, la vida se organizó alrededor de la plaza y la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria.
La ubicación de Mayagüez, junto al río y con acceso al mar, favoreció su desarrollo desde temprano. La fertilidad de las tierras circundantes permitió el crecimiento de la agricultura, mientras que el acceso a la costa abrió la puerta a la actividad portuaria y comercial que con el tiempo haría próspera a la ciudad.
Aquel pueblo fundado a mediados del siglo XVIII fue la semilla de la gran ciudad del oeste. A lo largo de las décadas siguientes, Mayagüez fue creciendo en población e importancia, en un ascenso que la llevaría a convertirse en uno de los centros más relevantes de Puerto Rico.
El siglo XIX fue la época de oro de Mayagüez. Gracias a su puerto, la ciudad se convirtió en uno de los centros económicos y comerciales más importantes de Puerto Rico, exportando los productos de la fértil región oeste: caña de azúcar, café y otros frutos. El comercio portuario trajo prosperidad, atrajo a inmigrantes —incluidos comerciantes europeos y corsos, entre otros— y dio lugar a una vibrante vida cultural y social.
Esa prosperidad y refinamiento le valieron a Mayagüez el apodo de 'la Sultana del Oeste', que evoca riqueza, elegancia y esplendor. La ciudad obtuvo el título de villa en 1841 y, más tarde, el de ciudad, reflejo de su creciente importancia. Se construyeron edificios señoriales, se desarrolló una activa vida intelectual y artística, y Mayagüez se consolidó como la gran capital del oeste de la isla.
El café mayagüezano y de la región oeste llegó a tener fama internacional, y el puerto fue una puerta de entrada y salida que conectó a Puerto Rico con el mundo. Aquel esplendor decimonónico forjó la identidad orgullosa de Mayagüez y dejó un legado patrimonial y cultural que la ciudad conserva hasta hoy.
Un episodio dramático marcó la historia de Mayagüez en el siglo XX: el terremoto de 1918. El 11 de octubre de ese año, un fuerte sismo —seguido de un tsunami que afectó la costa oeste de la isla— golpeó duramente a Mayagüez y a la región. El terremoto, uno de los más destructivos de la historia de Puerto Rico, causó numerosas víctimas y graves daños materiales, derribando edificios y afectando seriamente a la ciudad.
Mayagüez, como gran centro urbano del oeste, sufrió especialmente las consecuencias. Muchos edificios históricos resultaron dañados o destruidos, y la ciudad tuvo que emprender un importante proceso de reconstrucción. Ese esfuerzo de recuperación, aunque costoso, permitió a Mayagüez levantarse de nuevo y continuar su desarrollo.
La memoria de aquel terremoto y tsunami forma parte de la historia de la ciudad y de la conciencia sobre los riesgos naturales en una isla situada en una zona sísmica. La capacidad de Mayagüez de reconstruirse y seguir adelante es también testimonio de la resiliencia de su gente.
A lo largo del siglo XX, Mayagüez consolidó un nuevo pilar de su identidad: el de ciudad universitaria. El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, conocido como 'el Colegio', se convirtió en uno de los centros académicos más prestigiosos de la isla y del Caribe, especialmente reconocido por sus programas de ingeniería, ciencias y agricultura. La universidad aportó a la ciudad una vibrante vida estudiantil, científica y cultural.
La presencia universitaria transformó a Mayagüez, atrayendo a estudiantes de toda la isla y del extranjero, dinamizando su economía y su cultura, y reforzando su papel de capital del oeste. La ciudad mantuvo además su tradición cultural, con instituciones como el Teatro Yagüez, emblema arquitectónico y escenario de la vida artística mayagüezana.
Durante el siglo XX, Mayagüez también desarrolló actividad industrial y comercial, y siguió siendo el gran centro de servicios del oeste. Aunque la economía de la isla cambió mucho a lo largo del siglo, la ciudad supo combinar su patrimonio histórico, su vocación universitaria y su papel como capital regional, sentando las bases de la Mayagüez contemporánea.
Hoy Mayagüez sigue siendo la principal ciudad del oeste de Puerto Rico y la cuarta más poblada de la isla. Conserva su papel de centro urbano, comercial, universitario y de servicios de toda la región, y mantiene viva su identidad orgullosa de 'Sultana del Oeste'. La ciudad combina su rico patrimonio histórico —la Plaza Colón, el Teatro Yagüez, la catedral— con la modernidad de una ciudad universitaria activa.
Mayagüez es además la puerta de entrada y la base natural para el turismo de la región de Porta del Sol, la marca que promociona el soleado oeste de la isla con sus playas, sus pueblos coloniales y sus paisajes. Desde Mayagüez se accede fácilmente a Rincón, Cabo Rojo, San Germán y la costa oeste, lo que la convierte en un punto estratégico para recorrer la zona.
En 2010, la ciudad fue sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, un evento que impulsó mejoras en su infraestructura. Con su mezcla de historia, cultura, vida universitaria y gastronomía propia —como el célebre brazo gitano—, Mayagüez se mantiene como una de las ciudades con más carácter de Puerto Rico y como el corazón indiscutible del oeste boricua.