Vieques es la mayor de las islas-municipio de Puerto Rico, situada al este de la isla principal y llamada cariñosamente 'la Isla Nena' por los puertorriqueños. Habitada por los taínos y disputada durante la colonia por franceses, ingleses, daneses y españoles —que la fortificaron en el siglo XIX con el fuerte de Isabel II para asegurar su soberanía—, mantuvo siempre una identidad propia y algo apartada.
Sus dos poblaciones principales son Isabel Segunda, la capital, en la costa norte, y Esperanza, un tranquilo poblado costero al sur con su malecón. Entre ambas se extiende un paisaje de colinas, playas semivírgenes y montes.
Desde 1941, la Marina de Estados Unidos expropió y ocupó cerca de dos terceras partes de Vieques y la usó durante décadas como campo de bombardeo, maniobras y depósito de municiones, encajonando a la población civil en la franja central de la isla. La muerte del vigilante civil David Sanes, el 19 de abril de 1999, alcanzado por una bomba desviada durante unas prácticas, encendió una protesta masiva bajo el lema 'Todo Puerto Rico con Vieques'.
Tras años de desobediencia civil, campamentos de resistencia dentro de la zona de tiro, arrestos y presos políticos de gran repercusión, la Marina cesó sus prácticas en 2001 y abandonó definitivamente la isla el 1 de mayo de 2003, en uno de los mayores triunfos de la movilización popular puertorriqueña.
Las tierras liberadas por la Marina se convirtieron en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Vieques, hoy uno de los mayores del Caribe, que protege playas vírgenes, lagunas y bosques que la ocupación militar mantuvo, paradójicamente, sin urbanizar.
Sin embargo, el legado de la contaminación por décadas de bombardeos —municiones sin detonar, metales pesados y sustancias tóxicas— y sus posibles efectos sobre la salud de los viequenses siguen siendo un reclamo abierto, y la limpieza de los antiguos campos de tiro continúa siendo lenta y controvertida.
El mayor atractivo de Vieques es la Bahía Mosquito (Puerto Mosquito), considerada la bahía bioluminiscente más brillante del mundo, reconocida así por el Récord Guinness. La altísima concentración de dinoflagelados hace que el agua estalle en una luz azul verdosa al menor movimiento, un fenómeno que se recorre en kayak en excursiones nocturnas y que constituye una de las experiencias naturales más memorables del Caribe.
La oscuridad del cielo, lejos de las grandes ciudades, y la salud del ecosistema del manglar mantienen a la bahía entre las maravillas naturales de la isla.
Vieques conserva algunas de las playas más hermosas y solitarias de Puerto Rico, muchas de ellas dentro del refugio, como Caracas (Red Beach), La Chiva (Blue Beach) o Sun Bay, largas franjas de arena casi desiertas. Sus arrecifes son un destino de buceo y snorkel, y su interior está poblado por los famosos caballos que pastan libremente por caminos y playas, descendientes de animales traídos en tiempos coloniales.
Tras la salida de la Marina, ese ambiente relajado y poco desarrollado ha convertido a Vieques en un destino de naturaleza y tranquilidad único en el país, muy distinto del turismo del área metropolitana.