Río Grande, en la costa noreste de Puerto Rico, se fundó como municipio el 26 de julio de 1840, cuando un grupo de vecinos —Desiderio y Quilimaco Escobar, Juan Monge y otros— logró separar el territorio del vecino pueblo de Loíza en todos los asuntos civiles y eclesiásticos. Debe su nombre al Río Grande de Loíza, el mayor de la isla, que atraviesa su término.
Se autoproclama 'la Ciudad del Yunque' por contener buena parte del Bosque Nacional El Yunque, y combina una franja costera con resorts, campos de golf y playas, y un interior montañoso cubierto de selva que asciende hacia los picos de la Sierra de Luquillo.
El Bosque Nacional El Yunque es el único bosque tropical lluvioso dentro del Sistema de Bosques Nacionales de los Estados Unidos. Ocupa unas 11.000 hectáreas en la Sierra de Luquillo, con picos como El Yunque y El Toro que superan los mil metros, y recibe una lluvia abundantísima que alimenta ríos, cascadas y pozas.
Es uno de los grandes íconos naturales de la isla, hogar de una rica biodiversidad y del coquí, la diminuta rana cuyo canto nocturno se ha vuelto símbolo de Puerto Rico. La mayor parte del bosque se encuentra dentro del término municipal de Río Grande.
La protección de estos bosques es antigua: ya la corona española reservó parte de la Sierra de Luquillo en el siglo XIX como monte del rey, y en 1903 el presidente Theodore Roosevelt la declaró reserva forestal federal, una de las primeras del sistema estadounidense. A lo largo del siglo XX se construyeron carreteras, torres de observación y áreas recreativas que lo abrieron al público.
Hoy El Yunque es a la vez un destino turístico masivo y un centro de investigación ecológica, atravesado por senderos que llevan a cascadas célebres como La Mina y a miradores como la Torre Yokahú, con vistas al Caribe y al Atlántico.
El Yunque no es un bosque uniforme: la altitud y la lluvia crean varios pisos de vegetación, desde el bosque de tabonuco en las cotas bajas hasta el llamado bosque enano de las cumbres, donde los árboles crecen retorcidos y cubiertos de musgo, batidos por el viento y envueltos en niebla casi permanente. Entre helechos gigantes, orquídeas y bromelias vive una fauna endémica de aves, reptiles y anfibios.
El más célebre de sus habitantes es el coquí, la pequeña rana cuyo canto —'co-quí, co-quí'— resuena por las noches y se ha convertido en emblema nacional puertorriqueño, hasta el punto de que se dice, con orgullo, que 'de aquí, como el coquí'.
Además del bosque, Río Grande ofrece una costa de resorts, campos de golf de campeonato y playas que la convierten en una base cómoda para explorar el noreste de la isla, entre la selva y el mar. Su economía combina el turismo, los servicios y una historia agrícola ligada a la caña de azúcar y a los frutos menores.
Los daños del huracán María en 2017 golpearon con fuerza a El Yunque y obligaron a cerrar y reparar muchos de sus senderos, en un recordatorio de la fuerza con que los ciclones moldean la naturaleza y la vida de esta parte de Puerto Rico.