Ponce, la mayor ciudad del sur de Puerto Rico, fue fundada oficialmente el 12 de agosto de 1692 y lleva el nombre de Juan Ponce de León y Loayza, bisnieto del conquistador de la isla, cuya familia poseía tierras en la zona. Sus primeros pobladores habían empezado a agruparse en comunidad ya hacia 1670, en torno a una modesta ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe. Conocida como 'la Perla del Sur' y 'la Ciudad Señorial', creció durante el siglo XIX hasta convertirse en la segunda ciudad de la isla.
Ciudad orgullosa y de fuerte personalidad, Ponce desarrolló su propio acento, su danza, su tradición musical y un célebre carnaval —el más antiguo de la isla—, y aún hoy se distingue por un carácter señorial y por una identidad marcadamente distinta a la de la capital.
El auge de Ponce se debió al azúcar de su fértil costa y, sobre todo, al café de las montañas del interior, que se exportaba por su puerto de la Playa de Ponce hacia Europa y América. Esa prosperidad quedó grabada en su arquitectura: mansiones neoclásicas, plazas elegantes, teatros como La Perla y edificios que rivalizaban con los de San Juan.
La Plaza Las Delicias, con su catedral de Nuestra Señora de Guadalupe y su fuente de los leones, es el corazón de un casco urbano de gran valor patrimonial, testimonio de la época dorada de la ciudad y de las grandes familias de hacendados y comerciantes que la levantaron.
El símbolo más querido de Ponce es el Parque de Bombas, la antigua estación de bomberos de vistosas rayas rojas y negras, construida en 1882 como pieza central de una feria-exposición y convertida más tarde en el primer cuartel de bomberos de la isla y hoy en museo. Es una de las imágenes más reconocibles de Puerto Rico.
En el plano cultural, el Museo de Arte de Ponce, fundado por el industrial y gobernador Luis A. Ferré e inaugurado en su sede actual en 1965, alberga una de las mejores colecciones de arte europeo y latinoamericano del Caribe, con obras célebres del prerrafaelismo —como 'Flaming June' de Lord Leighton— y del arte barroco.
Ponce fue escenario de uno de los episodios más dolorosos de la historia política de Puerto Rico: la Masacre de Ponce del Domingo de Ramos, 21 de marzo de 1937, cuando la policía disparó contra una marcha pacífica del Partido Nacionalista que conmemoraba la abolición de la esclavitud y protestaba por el encarcelamiento de Pedro Albizu Campos.
El tiroteo dejó diecinueve muertos —diecisiete de ellos civiles— y más de doscientos heridos, y se convirtió en símbolo de la represión y de la lucha por los derechos civiles en la isla. Hoy un museo en la ciudad, en la propia calle donde ocurrió, recuerda aquel suceso.
En los alrededores de la ciudad, el Centro Ceremonial Indígena de Tibes, descubierto en 1975 tras el paso de un huracán, conserva plazas y bateyes de culturas precolombinas anteriores incluso a los taínos, con dataciones que se remontan a los primeros siglos de nuestra era y varias canchas de juego de pelota, el yacimiento indígena más antiguo excavado en las Antillas.
Historia colonial, esplendor del azúcar y el café, tragedia política y raíces indígenas se dan así cita en la Perla del Sur, que reúne en pocos kilómetros algunos de los grandes capítulos de la historia de Puerto Rico.