Orocovis, en plena Cordillera Central, es conocido como 'el corazón de Puerto Rico' por encontrarse en el centro geográfico exacto de la isla. Fue fundado el 10 de noviembre de 1825 con el nombre de Barros, por concesión del gobernador Miguel de la Torre y gestión de su capitán poblador Juan Rivera de Santiago, que fue su primer alcalde. Ya en la década de 1920, la Asamblea Legislativa cambió el nombre de Barros por el de Orocovis, en honor al cacique taíno Orocobix, jefe de la región de Jatibonico.
Es un pueblo de clima fresco y de larga vocación agrícola y ganadera, dedicado al café, los frutos menores y los productos de altura, en pleno techo montañoso del país.
La economía de Orocovis ha girado tradicionalmente en torno a la agricultura de montaña: café, plátanos, hortalizas, frutos menores y ganadería, aprovechando su clima fresco y sus suelos de altura. El municipio es conocido por la calidad de algunos de sus productos, como el pollo y las carnes de la zona, y por sus mercados y ferias de productos frescos del país, que atraen a compradores de toda la isla.
Esa base rural sigue siendo parte de la identidad de Orocovis, un pueblo profundamente ligado a la tierra y a la vida de la Cordillera Central puertorriqueña, cuyos ríos —Toro Negro, Orocovis, Matrullas, Bauta y Sana Muertos— nacen entre sus montañas y alimentan embalses vecinos. Sus barrios altos, salpicados de fincas y de casas de campo, conservan las tradiciones de la montaña, del jíbaro y del cafetal.
En las últimas décadas, Orocovis se ha convertido en uno de los centros del turismo de aventura del interior de Puerto Rico, con parques de tirolesas —entre ellas 'La Bestia', anunciada como una de las más largas del Caribe—, rutas de senderismo, ciclismo de montaña, puentes colgantes y actividades al aire libre que aprovechan su relieve montañoso y sus vistas de ambas costas.
Ese turismo de naturaleza y adrenalina, unido al agroturismo cafetalero, ha dado un nuevo impulso económico al municipio y ha atraído a visitantes en busca de experiencias en el corazón de la montaña, lejos de las playas del litoral, revitalizando barrios rurales que habían perdido población.
En las alturas que rodean a Orocovis se extiende el Bosque Estatal de Toro Negro, que abarca varios de los picos más altos de la Cordillera Central —entre ellos el Cerro de Punta, con unos 1.338 metros, el punto más alto de Puerto Rico— y que se comparte con municipios vecinos como Ponce, Jayuya, Villalba y Ciales.
Es un bosque de montaña de clima fresco, a veces envuelto en niebla, con senderos, cascadas como Doña Juana, un lago y torres de observación desde las que, en días despejados, se alcanzan a ver ambas costas de la isla, el Atlántico al norte y el Caribe al sur.
Toro Negro es, en la práctica, el techo verde de Puerto Rico: desde sus cumbres se domina buena parte de la isla, y sus bosques nublados albergan una flora y una fauna adaptadas a la altura y a la humedad. El Cerro de Punta, coronado de antenas, es el punto más alto del país y un destino para excursionistas.
Centro geográfico, raíz taína, agricultura, aventura y el pico más alto de la isla hacen de Orocovis un municipio que se reivindica, con razón, como el 'corazón' de Puerto Rico, un lugar donde se concentra la esencia montañosa del país.