Lajas, en el suroeste de Puerto Rico dentro de la región turística de Porta del Sol, se extiende por un fértil valle agrícola encajado entre las Lomas de Santa Marta al norte y la Sierra Bermeja al sur. Fue fundado el 1 de julio de 1883 por el xueta (judío converso mallorquín) Teodoro Jácome Pagán, y se dedicó tradicionalmente al cultivo de caña, hortalizas, frutos y a la ganadería.
El Valle de Lajas es una de las grandes zonas agrícolas de la isla: en la década de 1950 se construyó un gran proyecto de riego que lleva agua desde el Río Loco de Yauco, y el municipio se hizo famoso por su piña cabezona, hasta el punto de ser conocido como 'Tierra de Piñas'. Ese llano fértil contrasta con la costa marinera del municipio, dándole una doble personalidad, agrícola y pesquera.
El barrio costero de La Parguera, fundado por familias de pescadores a comienzos del siglo XIX, es hoy uno de los grandes destinos de naturaleza del sur. Su ambiente relajado de pueblo de pescadores, con casas y casetas construidas sobre el agua, restaurantes de mariscos y un malecón animado, lo distingue del turismo del norte.
Es punto de partida de paseos en lancha por un laberinto de cayos, manglares y aguas cristalinas, y una base popular para el buceo, el snorkel y la pesca en el suroeste de la isla, con una vida nocturna que la ha hecho célebre entre los jóvenes de toda la región.
La Parguera es famosa por su bahía bioluminiscente, una de las tres de Puerto Rico junto con las de Vieques y Fajardo. En sus aguas viven dinoflagelados que brillan al ser agitados, un fenómeno que se disfruta en paseos nocturnos en lancha y que ha valido a Lajas el título de 'Capital de la Bioluminiscencia'.
Aunque el brillo de La Parguera se ha visto afectado con el tiempo por la contaminación lumínica y la actividad humana, sigue siendo una de las experiencias naturales características del lugar y un atractivo emblemático del suroeste puertorriqueño.
El litoral de La Parguera es un mosaico de cayos, canales y manglares que se puede recorrer en lancha o kayak, con paradas para el baño y el snorkel en aguas transparentes. Frente a la costa, la plataforma insular cae bruscamente en el célebre arrecife y pared submarina conocidos como 'The Wall' ('La Pared'), uno de los mejores puntos de buceo de la isla, con corales y vida marina a gran profundidad.
Esa riqueza submarina, junto a los manglares y cayos protegidos dentro de la Reserva Natural de La Parguera, hace de este rincón un destino de referencia para los amantes del mar y de la naturaleza en Puerto Rico.
Lajas es apodada 'la Ciudad Cardenalicia' en honor al cardenal Luis Aponte Martínez, nacido en el municipio y primer y único cardenal puertorriqueño de la historia de la Iglesia católica. El Valle de Lajas ha sido, además, escenario de la ciencia —con instalaciones de investigación agrícola y de radioastronomía— y de la cultura popular, conocido en el imaginario isleño por relatos de avistamientos ligados a la carretera 303.
Valle agrícola, pueblo pesquero, bahía bioluminiscente, arrecifes y tradición religiosa hacen de Lajas un municipio de fuerte identidad suroccidental, entre la tierra fértil y el mar del Caribe.