Cataño está situado al otro lado de la bahía de San Juan, justo frente al Viejo San Juan. Fue durante mucho tiempo un barrio del vecino Bayamón, hasta que se constituyó en municipio el 1 de julio de 1927, en virtud de la Ley 30 aprobada meses antes. Con apenas unas dos millas cuadradas, es el municipio de menor extensión territorial de Puerto Rico.
Su segregación tuvo también trasfondo político: además del reclamo vecinal de presupuesto propio y mejores servicios por su cercanía a la capital, la maniobra sirvió para debilitar a la administración de Bayamón, de signo contrario a la mayoría de la legislatura insular del momento.
De carácter obrero e industrial, muy poblado y densamente urbanizado, Cataño vive estrechamente ligado a la capital, con la que lo une una intensa relación diaria de trabajo, comercio y transporte a través de la bahía.
Su conexión más famosa con San Juan es la lancha de Cataño, un ferry histórico que cruza la bahía en pocos minutos y que durante generaciones ha transportado a los vecinos que van a trabajar a la capital. El servicio se remonta a 1853, cuando la Compañía del Vapor de Cataño empezó a transportar carga y pasajeros con un pequeño bote, y el trayecto, barato y popular, ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad amurallada y de El Morro desde el agua.
La 'lancha de Cataño' es toda una institución cultural, mencionada en canciones y en el habla popular, y sigue siendo una forma cotidiana y pintoresca de cruzar la bahía de San Juan, hoy operada como parte del sistema de transporte marítimo del área metropolitana.
Cataño alberga la principal destilería de la familia Bacardí, conocida como 'la Catedral del Ron', una de las mayores destilerías de ron del mundo. La empresa, fundada por Facundo Bacardí en Santiago de Cuba en 1862, estableció en 1936 sus instalaciones en Puerto Rico para evitar el pago de aranceles sobre el ron que enviaba a Estados Unidos, y su gran complejo junto a la bahía se convirtió en una de las visitas turísticas más populares de la isla.
Los recorridos por la Casa Bacardí muestran la historia de la familia y del emblemático murciélago de su logo, así como el proceso de elaboración del ron, la bebida más asociada al Caribe.
El frente de agua de Cataño, con sus vistas a San Juan, sus muelles y su malecón, es el corazón de la vida del municipio. Comunidades tradicionales de pescadores y de familias obreras conviven con instalaciones industriales y portuarias en un territorio pequeño y muy aprovechado.
A pesar de su tamaño, Cataño tiene una identidad propia y un fuerte sentido de comunidad, con su fiesta patronal dedicada al Espíritu Santo y su vida de barrio, en contraste con la gran metrópoli que se ve al otro lado de la bahía. Sectores como Puente Blanco o Juana Matos guardan la memoria de las viejas comunidades pesqueras.
Por su posición, Cataño ha tenido siempre un papel en la vida de la bahía de San Juan, una de las más importantes del Caribe. Sus terrenos costeros albergan instalaciones portuarias, industriales y energéticas ligadas al puerto de San Juan, incluida una central termoeléctrica, y su frente de agua ha sido objeto de proyectos de desarrollo y de debate público en años recientes por sus problemas ambientales.
Así, el municipio más pequeño de la isla concentra, en muy poco espacio, historia, industria, ron y una de las mejores postales de la capital, resumiendo a su manera la mezcla de tradición y modernidad del área metropolitana.