Aguadilla, en la esquina noroeste de Puerto Rico, dentro de la región turística de Porta del Sol, es uno de los grandes centros del surf de la isla y del Caribe. Las gestiones para su fundación empezaron en 1775 con la construcción de una nueva iglesia, y el territorio quedó segregado de Aguada hacia 1780. Su nombre se relaciona con las 'aguadas', las escalas en que las flotas españolas se abastecían de agua dulce en esta costa, gracias al célebre Ojo de Agua, un manantial en pleno centro del pueblo (hoy en la plaza El Parterre).
Una tradición local llega a situar en la zona un desembarco de Colón en su primer viaje, disputa histórica que Aguadilla comparte con la vecina Aguada, ambas orgullosas de su posible vínculo con el descubridor.
Las costas de Aguadilla reciben en invierno un oleaje potente y de gran calidad que atrae a surfistas de todo el mundo a playas como Wilderness, Gas Chambers o Surfer's Beach, convirtiendo el noroeste en una de las mecas de este deporte en Puerto Rico.
Esa fama surfera ha dado a Aguadilla un ambiente cosmopolita y una cultura del mar muy marcada, con escuelas de surf, competencias y una comunidad de deportistas locales e internacionales que buscan sus olas invernales, muchos de ellos residentes llegados desde Estados Unidos.
El gran ícono playero de Aguadilla es Playa Crash Boat (Crashboat), una de las playas más populares y fotografiadas de la isla, famosa por su muelle de pilotes de vivos colores, sus botes de pescadores y sus aguas turquesa y transparentes. Toma su nombre de las lanchas de rescate ('crash boats') que operaban junto a la antigua base militar para socorrer a los aviadores caídos al mar.
Más resguardada que las playas de surf vecinas, es ideal para el baño, el snorkel y el buceo, y su muelle multicolor se ha convertido en una de las postales más reconocibles del oeste de Puerto Rico.
Aguadilla conserva la impronta de la antigua Base Ramey de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (Borinquen Field), levantada desde 1939 sobre casi 4.000 acres de antiguos cañaverales expropiados y bautizada en honor al general Howard Knox Ramey. Activa durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría como base de bombarderos del Comando Aéreo Estratégico, cerró entre 1971 y 1973.
Sus amplias instalaciones y pistas se reconvirtieron: hoy albergan el Aeropuerto Internacional Rafael Hernández, puerta aérea del oeste con vuelos a Florida, Nueva York y el Caribe, además de zonas residenciales, hoteles y campos de golf, con un urbanismo de amplias avenidas heredado de la base.
Aguadilla combina olas de clase mundial para los surfistas, calas tranquilas para bañistas y una oferta de ocio que incluye parques acuáticos, una pista de patinaje sobre hielo —singular en el trópico— y otras atracciones, muchas de ellas aprovechando las instalaciones de la antigua base. Su fiesta patronal de San Carlos Borromeo y sus paseos frente al mar completan la vida del pueblo.
Surf, playas de colores, aeropuerto internacional y diversión familiar hacen de Aguadilla uno de los grandes destinos del noroeste, un municipio donde el mar y una historia militar peculiar se combinan para ofrecer una experiencia muy variada, entre la nostalgia de la vieja base y el pulso de una zona turística en crecimiento.