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Historia de Fátima

1917: una Portugal en guerra, republicana y anticlerical

Para entender lo que ocurrió en Fátima hay que entender primero la Portugal de 1917, un país tenso, empobrecido y en plena convulsión. En 1910 una revolución había derrocado la monarquía y proclamado la Primera República, un régimen de fuerte signo laico y anticlerical. La joven república aprobó en 1911 una Ley de Separación del Estado y las Iglesias que expulsó a las órdenes religiosas, confiscó bienes eclesiásticos, prohibió el uso público de la sotana en muchos casos y sometió al clero a un férreo control estatal. Para amplios sectores del poder republicano, la religión católica representaba el atraso del que había que liberar al país; para el campesinado profundamente creyente del centro y el norte, aquellas medidas eran una agresión a su fe.

A esa fractura interna se sumaba el desastre de la Primera Guerra Mundial. Portugal había entrado en el conflicto en 1916 del lado de los aliados, y en 1917 sus tropas combatían y morían en los campos de Flandes. La guerra trajo hambre, inflación, escasez de pan y un profundo malestar social. Era, en suma, un momento de miedo, luto y penuria, en el que la muerte estaba muy presente en la vida cotidiana de las familias portuguesas.

Es en ese contexto —una aldea pobre de la meseta calcárea del centro de Portugal, en un país en guerra y enfrentado por la cuestión religiosa— donde tres niños campesinos dijeron, en la primavera de 1917, haber empezado a ver a la Virgen. El clima anticlerical del Estado hará que, durante años, las autoridades civiles miren con hostilidad y sospecha lo que sucedía en la Cova da Iria, lo que a su vez explica episodios como el secuestro de los niños por el administrador del concejo en agosto de 1917.

https://es.wikipedia.org/wiki/Apariciones_de_F%C3%A1timahttps://pt.wikipedia.org/wiki/Pastorinhos_de_F%C3%A1tima

Los tres pastorcitos y las seis apariciones

Los protagonistas fueron tres niños de la aldea de Aljustrel, en la parroquia de Fátima: Lúcia dos Santos, de 10 años, y sus primos Francisco Marto, de 9, y Jacinta Marto, de 7. Según su relato, ya en 1916 habían tenido tres apariciones de un Ángel —al que llamaban el 'Ángel de la Paz' o 'Ángel de Portugal'— mientras pastoreaban en parajes como la Loca do Cabeço. Pero lo que dio fama mundial a Fátima empezó el 13 de mayo de 1917, cuando los niños dijeron haber visto sobre una pequeña encina de la Cova da Iria a 'una Señora más brillante que el sol', que les pidió volver el día 13 de cada mes.

Las apariciones se repitieron, siempre el día 13, entre mayo y octubre de 1917, con una única excepción: en agosto no fue el día 13 sino el 19, porque el 13 los niños habían sido retenidos por el administrador del concejo de Ourém, Artur de Oliveira Santos, un funcionario republicano y anticlerical que los interrogó e incluso los amenazó para que se retractaran. Los niños no cambiaron su versión. En cada aparición, según su testimonio, la Señora insistía en mensajes de oración —en particular el rezo del rosario—, penitencia y conversión, y les confió tres 'secretos'.

La noticia se difundió y la Cova da Iria empezó a atraer a multitudes crecientes de curiosos, devotos y escépticos. La aparición del 13 de octubre de 1917, la última, fue la más célebre: se calcula que unas 70.000 personas se congregaron aquel día lluvioso. Muchos de los presentes aseguraron después haber presenciado el llamado 'Milagre do Sol': el sol, según los testimonios, pareció girar sobre sí mismo, cambiar de colores y precipitarse hacia la tierra antes de volver a su sitio, mientras el suelo y las ropas empapadas, decían, se secaban de golpe. El episodio fue recogido incluso por la prensa laica de la época, como el diario O Século, aunque su interpretación sigue siendo objeto de debate.

https://pt.wikipedia.org/wiki/Pastorinhos_de_F%C3%A1timahttps://es.wikipedia.org/wiki/Apariciones_de_F%C3%A1tima

De la sospecha al reconocimiento canónico (1917-1930)

Tras octubre de 1917, la Cova da Iria se convirtió en un lugar de peregrinación espontánea, alentado por el campesinado creyente y mirado con recelo por las autoridades republicanas. Los fieles levantaron en 1919 una primera capillita en el sitio de las apariciones, la Capelinha das Aparições. En marzo de 1922, una bomba colocada por manos anónimas destruyó parcialmente la capilla, en un episodio que refleja la tensión de aquellos años; fue reconstruida poco después. La devoción, lejos de apagarse, crecía.

La suerte de los tres videntes fue muy desigual. Francisco y Jacinta Marto murieron siendo niños, víctimas de la pandemia de gripe de 1918-1920 —la mal llamada 'gripe española'— que asoló Europa: Francisco falleció en 1919 y Jacinta en 1920. Lúcia dos Santos, en cambio, vivió una larga vida: ingresó en un colegio religioso, se hizo monja (primero dorotea y luego carmelita) y falleció en el convento de Coimbra en 2005, a los 97 años. Fue ella quien, por indicación de sus superiores y del obispo de Leiria, puso por escrito en las décadas siguientes los recuerdos de las apariciones y el contenido de los 'secretos'.

El paso decisivo llegó el 13 de octubre de 1930, cuando el obispo de Leiria, José Alves Correia da Silva, tras años de investigación por una comisión diocesana, declaró 'dignas de crédito' las apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos y autorizó oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima. Con ese reconocimiento canónico, lo que había sido una devoción popular perseguida por el Estado pasó a contar con el respaldo de la Iglesia, y Fátima inició su transformación en el gran santuario nacional. La construcción de la gran Basílica de Nuestra Señora del Rosario, iniciada en 1928 y consagrada en 1953, materializó esa consolidación.

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Los tres secretos y su publicación en el año 2000

Uno de los aspectos que más han alimentado la fascinación por Fátima son los llamados 'tres secretos', mensajes que, según Lúcia, la Virgen confió a los niños en la aparición de julio de 1917. Lúcia los puso por escrito en distintas etapas, a petición del obispo de Leiria. Los dos primeros se conocieron ya en la década de 1940. La Iglesia los interpreta así: el primero sería una visión del infierno destinada a mover a la conversión; el segundo, un anuncio sobre el fin de la Primera Guerra Mundial, la amenaza de una guerra peor si el mundo no se convertía, y referencias a Rusia y a la difusión de sus 'errores' —leídas después en clave del comunismo ateo del siglo XX.

El tercer secreto quedó guardado. Lúcia lo escribió en 1944 y se decidió que fuera enviado al Vaticano; durante décadas permaneció sellado, y la propia vidente había sugerido que no se abriera antes de 1960, porque —dijo— entonces se entendería mejor. El secretismo alimentó todo tipo de especulaciones apocalípticas a lo largo del siglo. Finalmente, el 26 de junio del 2000, el Vaticano hizo público su contenido: una visión en la que aparece 'un obispo vestido de blanco' que cae abatido por disparos al pie de una gran cruz, junto a otros mártires.

La Iglesia, por medio de la Congregación para la Doctrina de la Fe —entonces encabezada por el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI—, interpretó ese tercer secreto como una imagen de los sufrimientos de la Iglesia y de los mártires del siglo XX, y lo asoció de manera especial al atentado que sufrió el papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, aniversario de la primera aparición, cuando fue tiroteado en la plaza de San Pedro. El Papa, que sobrevivió, atribuyó su salvación a la protección de Nuestra Señora de Fátima y donó al Santuario una de las balas, que hoy está engastada en la corona de la imagen de la Capelinha. La interpretación oficial ha convivido siempre con debates y lecturas alternativas, pero la publicación del año 2000 marcó el cierre 'oficial' del misterio por parte de la Iglesia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Misterios_de_F%C3%A1timahttps://www.aciprensa.com/noticias/59963/8-claves-para-compr

Beatificaciones, canonización de 2017 y el santuario del siglo XX

A lo largo del siglo XX, Fátima pasó de ser una aldea a convertirse en uno de los mayores centros de peregrinación católica del planeta, comparable a Lourdes en Francia o a Guadalupe en México. Las visitas de los papas consolidaron su proyección internacional: Pablo VI acudió en 1967, en el cincuentenario de las apariciones; Juan Pablo II peregrinó tres veces (en 1982, un año después del atentado, en 1991 y en el año 2000); Benedicto XVI viajó en 2010 y el papa Francisco en 2017.

El proceso de reconocimiento de los videntes también avanzó. El 13 de mayo de 2000, en la Cova da Iria, Juan Pablo II beatificó a los dos hermanos Marto, Francisco y Jacinta, muertos en la infancia. Diecisiete años después, el 13 de mayo de 2017, coincidiendo con el primer centenario de las apariciones, el papa Francisco los canonizó ante una enorme multitud, convirtiéndolos en los santos no mártires más jóvenes de la historia de la Iglesia. El proceso de canonización de Lúcia, fallecida en 2005, sigue su curso.

Hoy el Santuario de Fátima es un vasto conjunto que ordena su vida en torno a la Capelinha das Aparições. En un extremo de la kilométrica explanada se alza la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, de 1953, con su torre de 65 metros y las tumbas de los tres pastorcitos; en el otro, la moderna Basílica de la Santísima Trinidad, inaugurada el 13 de octubre de 2007 con capacidad para unas 8.600 personas, una de las mayores iglesias del mundo por aforo. Cada año, millones de peregrinos de todo el planeta llegan a Fátima, muchos a pie tras días de camino, y las grandes peregrinaciones del 13 de mayo y del 13 de octubre reúnen a cientos de miles de personas. Más allá de la fe de cada uno, Fátima es uno de los grandes fenómenos religiosos y sociales de la Portugal contemporánea, y un lugar que sigue atrayendo a creyentes y curiosos por igual.

https://www.rtp.pt/noticias/pais/pastorinhos-de-fatima-canonhttps://www.fatima.pt/en

📚 Bibliografía

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