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Historia de Oxapampa y Pozuzo

Un contrato para poblar la selva

Imaginá cruzar los Andes a pie y a lomo de mula, por encima de los 4.700 metros de altura, abriendo el camino a machete mientras avanzás, para terminar fundando un pueblo tirolés en plena selva amazónica. Eso fue, literalmente, lo que hicieron los fundadores de Pozuzo: de los 304 europeos que zarparon rumbo al Perú, 35 murieron en el trayecto, unos 120 abandonaron por el camino y solo 170 llegaron a destino. Detrás de las casitas de techo a dos aguas y el strudel de plátano hay una de las odiseas migratorias más extremas del siglo XIX sudamericano.

A mediados del siglo XIX, el Perú vivía el auge del guano y buscaba, al mismo tiempo, integrar su vasta y despoblada Amazonía al resto del país. El presidente Ramón Castilla impulsó una política de inmigración europea para 'colonizar' la selva central, entonces prácticamente inexplorada por el Estado peruano más allá de los territorios de los pueblos yánesha y asháninka que la habitaban desde hacía siglos. La idea era atraer familias de agricultores europeos que 'abrieran' la selva alta, tendieran caminos y montaran una economía agrícola donde el Estado no llegaba.

El encargado de convertir ese plan en realidad fue el barón alemán Cosme Damián Schütz von Holzhausen, que firmó el contrato de colonización el 5 de diciembre de 1855 y viajó a Europa a reclutar colonos. Reunió un grupo de unas 300 personas, en su mayoría campesinos católicos del Tirol (hoy repartido entre Austria e Italia) y de la región del Rin y el Mosela, en Alemania, entre ellos el sacerdote José Egg, cuyo apellido todavía se lee en los comercios de Oxapampa. Ninguno imaginaba lo que les esperaba entre el puerto de Amberes y las montañas de Pasco.

https://peru-spezialisten.com/es/pozuzo-colonia-austro-alemahttps://larepublica.pe/sociedad/2024/03/29/colonias-austroalhttps://andina.pe/agencia/noticia-cuando-llegaron-los-colono

La gesta de los colonos tiroleses y alemanes

El contrato que Schütz von Holzhausen firmó el 5 de diciembre de 1855 con el gobierno de Ramón Castilla comprometía a los colonos a abrir camino y poblar una región selvática sin vías de acceso, a cambio de tierras y facilidades. Con ese acuerdo bajo el brazo, el barón viajó a Europa en 1856 y reclutó a las familias que emprenderían la travesía.

El 26 de marzo de 1857, unas 300 personas —mayoritariamente tiroleses, más un grupo de renanos del Rin y el Mosela— zarparon del puerto de Amberes a bordo del velero 'Norton', rumbo al Perú. Arribaron al Callao a comienzos de agosto de 1857 y, tras la cuarentena de rigor, continuaron hacia el norte hasta el puerto de Huacho, desde donde empezó la parte más dura del viaje: cruzar los Andes a pie y en mula, superando pasos de más de 4.700 metros de altura vía Cerro de Pasco, y descender luego a la ceja de selva abriendo la trocha a machete a medida que avanzaban.

Fue una marcha épica y trágica. Entre el mar, la altura, las enfermedades y el hambre, murieron unas 35 personas, nacieron cerca de 15 bebés y alrededor de 120 colonos abandonaron el grupo en distintos puntos del camino. Finalmente, el 25 de julio de 1859 —día de Santiago, patrón de los peregrinos—, unas 170 personas llegaron al valle del río Pozuzo y fundaron allí su nueva patria en el corazón de la Amazonía. Fue uno de los proyectos de colonización europea más ambiciosos —y más duros— de la historia sudamericana del siglo XIX.

https://peru-spezialisten.com/es/pozuzo-colonia-austro-alemahttps://en.wikipedia.org/wiki/Pozuzohttps://chnm.com.pe/2025/06/06/colonizacion-europea-en-oxapa

Aislamiento y la fundación de Oxapampa

Durante décadas, Pozuzo permaneció prácticamente aislado del resto del Perú: no había caminos que lo conectaran de forma directa con la sierra o la costa, y las comunicaciones dependían de rutas fluviales y trochas abiertas a machete. Ese aislamiento, paradójicamente, permitió que los colonos conservaran con notable fidelidad su lengua (un dialecto tirolés-alemán), su religión católica, sus costumbres y su arquitectura, casi como una cápsula del tiempo europea en medio de la selva peruana.

Hacia fines del siglo XIX, el valle de Pozuzo resultaba insuficiente para una población en crecimiento: su geografía escarpada limitaba la expansión agrícola. En 1891, un grupo de 32 familias descendientes de los colonos originales, liderado por Enrique Böttger Treu y con la colaboración de misioneros franciscanos de Quillazú, emprendió la marcha hacia el sur en busca de tierras más fértiles. El 30 de agosto de 1891 fundaron oficialmente Oxapampa, en un valle amplio a unos 80 kilómetros de Pozuzo, con la ayuda y en convivencia con las comunidades yánesha que ya habitaban la zona.

https://cesarperezarauco.com/resena-fundacion-oxapampa-alberhttps://en.wikipedia.org/wiki/Oxapampa

El siglo XX: provincia, caminos y nueva identidad

El siglo XX trajo una integración gradual de la zona al resto del país. En 1944 se creó la provincia de Oxapampa, dentro del departamento de Pasco, con la ciudad de Oxapampa como su capital, lo que consolidó su rol administrativo y económico en la selva central. La llegada de mejores carreteras —aunque siempre sinuosas y expuestas a derrumbes— fue acercando poco a poco a Oxapampa y Pozuzo con La Merced, Chanchamayo y, finalmente, Lima.

Con el paso de las generaciones, los descendientes de los colonos se mezclaron con migrantes andinos y con las comunidades indígenas yánesha y asháninka, dando lugar a una identidad mestiza singular: apellidos europeos conviviendo con tradiciones amazónicas y andinas. La economía se diversificó hacia la ganadería, la agricultura y, especialmente desde fines del siglo XX, hacia un café de altura de gran calidad que hoy es una de las principales actividades de la zona.

https://en.wikipedia.org/wiki/Oxapampahttps://larepublica.pe/sociedad/2024/03/29/colonias-austroal

Un legado europeo vivo en la selva central

Más de siglo y medio después de la fundación de Pozuzo, el legado de aquellos colonos sigue vivo y palpable. En Pozuzo, la Plaza Los Colonos y sus calles muestran la arquitectura tirolesa característica: casas de madera con techos a dos aguas, balcones floridos y un ambiente que mezcla la tradición europea con la hospitalidad selvática. El Puente Emperador Guillermo I, un pintoresco puente colgante sobre el río Pozuzo construido por los colonos y bautizado en honor al emperador alemán de la época, es uno de sus símbolos. El Museo Schafferer, por su parte, resguarda documentos originales, objetos personales y fotografías de los primeros inmigrantes de 1859, y permite conocer la historia de la colonización de manera didáctica y auténtica.

Este legado no se limita a la arquitectura: se expresa también en la gastronomía, con platos europeos adaptados a los ingredientes amazónicos —como el strudel hecho con plátano en lugar de manzana—, en los apellidos de las familias, en la música y en fiestas como el Pozuzofest, una celebración inspirada en el Oktoberfest. Oxapampa, por su parte, sumó a esa herencia una identidad propia ligada al café de calidad y a la naturaleza.

Hoy, además, la zona es reconocida internacionalmente: en 2010 la Unesco declaró la Reserva de Biosfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha, que protege los bosques de neblina, la biodiversidad y los territorios de los pueblos indígenas asháninka y yánesha, con el Parque Nacional Yanachaga-Chemillén como núcleo. El nombre mismo de la reserva resume la riqueza del lugar: un cruce singular entre la herencia europea de los colonos, las culturas indígenas ancestrales y una naturaleza exuberante.

https://www.ytuqueplanes.com/blog-viajero/pasco/explora-pozuhttps://peru-spezialisten.com/es/oxapampa-un-trocito-de-tiro

📚 Bibliografía

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