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Historia de Lagunas de Llanganuco

Origen glaciar de las lagunas gemelas

Las Lagunas de Llanganuco son hijas del hielo. Se formaron durante las grandes glaciaciones del Cuaternario, cuando enormes lenguas de hielo bajaban desde las cumbres del Huascarán y el Huandoy y excavaban el valle en forma de U que hoy las alberga. Al retroceder los glaciares, las morrenas —los montículos de roca y sedimento que el hielo empujaba y depositaba— actuaron como diques naturales y represaron el agua de deshielo, dando lugar a las dos lagunas que se escalonan en el valle: Chinancocha, la más baja, y Orconcocha, un poco más arriba.

Los nombres provienen del quechua. 'Llanganuco' se ha vinculado a la idea de un lugar de aguas y vegetación, y los nombres de las lagunas reflejan la cosmovisión andina del par complementario: Chinancocha sería la 'laguna hembra' (de 'china', hembra, y 'cocha', laguna) y Orconcocha la 'laguna macho' (de 'orco', macho). Esta dualidad hembra-macho es recurrente en los topónimos andinos y expresa la concepción del mundo como equilibrio de opuestos complementarios.

El color turquesa, tan característico, no es un capricho: lo produce la harina glaciar, partículas finísimas de roca molida por el avance del hielo que quedan en suspensión en el agua y dispersan la luz. Mientras los nevados sigan alimentando las lagunas con sus deshielos, ese color seguirá brillando, aunque el retroceso glaciar por el cambio climático amenaza, a largo plazo, todo el sistema hídrico de la Cordillera Blanca.

Wikipedia (ES) — «Lagunas de Llanganuco»: https://es.wikipedSERNANP — Parque Nacional Huascarán: https://www.sernanp.gob

El terremoto y el aluvión de 1970

La historia reciente del valle de Llanganuco está marcada por una de las mayores tragedias naturales de la historia del Perú. El 31 de mayo de 1970, un poderoso terremoto de magnitud cercana a 7,9 sacudió el departamento de Áncash. El sismo desencadenó el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca de la cara norte del Huascarán, que se precipitó valle abajo a gran velocidad convertida en un aluvión devastador.

La avalancha —una mezcla de hielo, roca, lodo y agua que bajó a más de 300 kilómetros por hora— sepultó por completo la ciudad de Yungay, situada al pie de la montaña, en apenas unos minutos. Se calcula que en el conjunto del terremoto murieron alrededor de 70.000 personas, una de las mayores cifras de un desastre natural en la historia de América Latina; solo en Yungay perecieron unos 20.000 habitantes. La ciudad desapareció bajo el lodo y las piedras, y de ella sobrevivieron apenas unas pocas palmeras de la plaza de armas y las personas que alcanzaron a correr colina arriba, hacia el cementerio coronado por una gran estatua de Cristo, que quedó como una isla sobre el barro. Un grupo de niños se salvó porque estaba en el estadio, en las afueras, viendo un circo que había llegado ese fin de semana. El sitio de la antigua ciudad se conserva hoy como Campo Santo, un memorial donde la naturaleza ha vuelto a crecer sobre la tragedia, con las viejas palmeras todavía en pie señalando dónde estuvo la plaza.

El desastre transformó para siempre la percepción del Callejón de Huaylas y de la Cordillera Blanca, recordando la fuerza latente de estas montañas. La nueva Yungay se reconstruyó en un emplazamiento considerado más seguro, y la memoria de 1970 sigue presente en toda la región. Quien hoy sube al valle de Llanganuco pasa, sin siempre saberlo, por un paisaje hermoso que también guarda la huella de una de las catástrofes más dolorosas del país.

Wikipedia (ES) — «Terremoto de Áncash de 1970»: https://es.wWikipedia (ES) — «Aluvión de Yungay de 1970»: https://es.wikWikipedia (ES) — «Yungay (Perú)»: https://es.wikipedia.org/w

El Parque Nacional Huascarán y la protección de la cordillera

En 1975, el Estado peruano creó el Parque Nacional Huascarán para proteger la Cordillera Blanca, la cadena de montañas tropicales más alta del mundo, dentro de la cual quedaron incluidas las Lagunas de Llanganuco. El parque abarca centenares de lagunas glaciares, decenas de nevados que superan los 5.000 y 6.000 metros —coronados por el Huascarán, techo del Perú con 6.768 m— y ecosistemas únicos de puna, bosques de queñua (Polylepis) y la famosa puya Raimondi, la planta de inflorescencia más grande del mundo.

El reconocimiento internacional llegó pronto. En 1977 la zona fue declarada Reserva de Biosfera por la UNESCO y, en 1985, Patrimonio de la Humanidad, en atención tanto a su valor natural y escénico como a la biodiversidad que alberga, incluidos el oso de anteojos, el cóndor andino y la taruca o ciervo andino. La administración del parque está hoy a cargo del SERNANP, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado.

Las Lagunas de Llanganuco son uno de los rincones más visitados y emblemáticos del parque, tanto por su belleza accesible como por ser la vía de entrada al valle desde el que se accede a la Laguna 69 y a las rutas de trekking de Santa Cruz. Su conservación depende del manejo responsable del turismo: respetar los senderos, no dejar basura y cuidar los frágiles bosques de queñua son parte del compromiso de quien visita este santuario de alta montaña.

SERNANP — Parque Nacional Huascarán: https://www.sernanp.gobUNESCO — Huascarán National Park: https://whc.unesco.org/en/Wikipedia (ES) — «Parque nacional Huascarán»: https://es.wik

De ruta de andinistas a destino turístico masivo

Durante buena parte del siglo XX, el valle de Llanganuco fue sobre todo un paso para andinistas. Desde las primeras décadas de 1900, expedientes de montañismo europeas y norteamericanas usaron el valle como campamento base para intentar las cumbres del Huascarán y el Huandoy, que se convirtieron en objetivos codiciados del andinismo mundial por su altura y su belleza técnica. La construcción de la carretera de penetración desde Yungay, mejorada a mediados de siglo, facilitó el acceso de estas expediciones y, con el tiempo, del turismo general.

El gran salto del turismo masivo llegó recién en las últimas décadas, de la mano de la popularidad creciente de la Laguna 69 como una de las caminatas 'imperdibles' de Sudamérica, difundida por guías de viaje y redes sociales. Hoy, cientos de visitantes suben diariamente en temporada alta (mayo a septiembre) desde Huaraz, convertida en la capital indiscutida del turismo de montaña de la Cordillera Blanca, con decenas de agencias que ofrecen el circuito de Llanganuco combinado con la caminata a la 69.

Este crecimiento trajo beneficios económicos para Yungay y Huaraz, pero también desafíos: presión sobre los senderos, gestión de residuos y la necesidad de fijar tarifas y cupos que protejan el frágil ecosistema de alta montaña. El SERNANP y las comunidades locales trabajan hoy en equilibrar el acceso turístico con la conservación de un paisaje que, en última instancia, depende de la salud de los glaciares que lo alimentan.

Wikipedia (ES) — «Parque nacional Huascarán»: https://es.wikSERNANP — Parque Nacional Huascarán: https://www.sernanp.gob

📚 Bibliografía

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