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Historia de Choquequirao

Una ciudadela inca sobre el cañón del Apurímac

Choquequirao es una de las grandes ciudadelas incas del Perú, levantada en lo alto de una montaña que domina el profundo cañón del río Apurímac, en la cordillera de Vilcabamba, entre los actuales departamentos de Cusco y Apurímac. Su nombre proviene del quechua 'Chuqi K'iraw', que suele traducirse como 'cuna de oro'. El emplazamiento, espectacular y de difícil acceso, sigue la lógica inca de construir centros importantes en lugares estratégicos y simbólicamente poderosos, sobre las grandes quebradas de la región.

El complejo se organiza en distintos sectores y niveles: plazas ceremoniales, templos, recintos residenciales y administrativos, fuentes y canales de agua, todo en la cuidada cantería de piedra característica de la arquitectura inca. Rodeando el núcleo se extienden amplios sistemas de andenes agrícolas que aprovechaban las laderas para el cultivo. Entre todos los elementos destacan los célebres 'andenes de las llamas', cuyos muros están decorados con figuras de camélidos formadas con piedras blancas incrustadas, un rasgo decorativo excepcional.

Se estima que Choquequirao tuvo funciones ceremoniales, administrativas y agrícolas, y que fue un centro de cierta importancia dentro de la red inca de la zona. Sin embargo, gran parte del sitio permanece aún cubierta por la densa vegetación de la ceja de selva y solo una fracción ha sido excavada y puesta en valor, de modo que su verdadera extensión y su función exacta siguen siendo, en buena medida, un enigma por resolver.

Wikipedia (ES) — «Choquequirao»: https://es.wikipedia.org/wi

Vilcabamba y la resistencia inca

Choquequirao se sitúa en la cordillera de Vilcabamba, una región de profunda importancia en los últimos capítulos de la historia inca. Tras la conquista española y la caída del Cusco en el siglo XVI, los incas no se rindieron por completo: un grupo encabezado por Manco Inca y sus sucesores se replegó a la inaccesible región de Vilcabamba, donde estableció un Estado neoinca que resistió durante décadas, hasta su caída definitiva en 1572. Esta zona montañosa y selvática, de difícil acceso, fue el último bastión de la independencia inca.

Por su ubicación en esta región, Choquequirao ha sido vinculada a ese periodo final, y aunque su construcción es probablemente anterior, su historia se entrelaza con la del refugio inca de Vilcabamba. La zona conserva varios sitios de aquel tiempo, y Choquequirao, junto con la propia Machu Picchu y otros complejos, forma parte del rico patrimonio inca de esta cordillera entre los Andes y la Amazonía, escenario de la última resistencia frente a los españoles.

La lejanía y lo abrupto del terreno que protegieron a los incas rebeldes son las mismas características que, siglos después, mantienen a Choquequirao apartada de las multitudes. El sitio no fue 'redescubierto' y difundido con la fuerza de Machu Picchu, y la ausencia de un acceso fácil ha preservado su atmósfera de ciudadela perdida, sumida en la vegetación sobre el gran cañón, tal como debieron de encontrarla los primeros exploradores.

Wikipedia (ES) — «Vilcabamba (Perú)»: https://es.wikipedia.oWikipedia (ES) — «Choquequirao»: https://es.wikipedia.org/wi

Del abandono al redescubrimiento: exploradores de los siglos XVIII al XX

Tras el colapso del Estado neoinca de Vilcabamba a fines del siglo XVI, Choquequirao quedó abandonada y fue tragada progresivamente por la vegetación de la ceja de selva, sumida en el olvido durante más de un siglo. El primer registro conocido de un visitante europeo llegando al sitio data de 1710, cuando el explorador Juan Arias Díaz Topete recorrió la zona, aunque su hallazgo no tuvo mayor repercusión en su momento.

Durante el siglo XIX, distintos viajeros y estudiosos se interesaron por las ruinas perdidas sobre el cañón del Apurímac. El sabio italiano Antonio Raimondi, que recorrió el Perú documentando su geografía y sus recursos naturales, tomó conocimiento del sitio a través de crónicas coloniales -en particular la del padre Antonio de la Calancha, que ya en el siglo XVII situaba una 'última residencia inca' en esa región-, y contribuyó a poner a Choquequirao en el radar de los estudiosos. También el explorador francés Eugène de Sartiges y el hacendado peruano José Benigno Samanez visitaron y describieron las ruinas en el siglo XIX, en expediciones que fueron delineando el mapa de la cordillera de Vilcabamba.

El episodio más célebre llegó el 7 de febrero de 1909, cuando el explorador estadounidense Hiram Bingham -quien apenas dos años después 'redescubriría' Machu Picchu para el mundo académico- llegó a Choquequirao tras una marcha ardua por senderos estrechos y empinados. Bingham encontró largas terrazas agrícolas incas cubiertas de vegetación y quedó fascinado por el sitio, aunque en ese momento no llegó a comprender del todo su magnitud ni su función exacta dentro del mundo inca. Fue recién entre 1987 y 2001, con estudios arqueológicos más sistemáticos, cuando se empezó a dimensionar el verdadero tamaño del complejo, revelando que era mucho más extenso de lo que se creía: hoy se estima que apenas un 30% de su superficie ha sido excavada y puesta en valor.

El primer avistamiento europeo
Algunas fuentes atribuyen el primer registro de una visita europea a Choquequirao al explorador Juan Arias Díaz Topete en 1710, aunque la documentación de este episodio es escasa y menos difundida que las expediciones del siglo XIX y la visita de Hiram Bingham en 1909, que sí quedaron registradas en publicaciones y mapas de la época.
Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/choquequirao-magnifica-ciudad-inca-inspirada-machu-picchu_20915
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El presente y el futuro de Choquequirao

Hoy Choquequirao es uno de los grandes tesoros incas del Perú y, a la vez, uno de los menos visitados, precisamente por la dificultad de acceso. Llegar exige un exigente trekking de varios días por el cañón del Apurímac, generalmente desde el pueblo de Cachora, con grandes desniveles y campamentos en el camino. Esta condición selecciona a sus visitantes —caminantes preparados y amantes de la arqueología— y les ofrece, a cambio, la rara experiencia de recorrer una ciudadela inca de primer orden casi en soledad.

Desde hace años se discute la posibilidad de mejorar el acceso, incluyendo proyectos como un teleférico que conectaría la zona con la ciudadela y reduciría drásticamente el tiempo de viaje. Tales proyectos prometen multiplicar el número de visitantes y los ingresos para las comunidades, pero también plantean serios interrogantes sobre la conservación del sitio y la preservación de su atmósfera única. El debate entre accesibilidad y protección sigue abierto.

Mientras tanto, Choquequirao continúa siendo un destino para quienes están dispuestos a caminar. La continuidad de las excavaciones podría revelar aún más secretos de este complejo en buena parte cubierto por la selva. Para el viajero actual, recorrer sus plazas, templos y andenes de las llamas tras varios días de esfuerzo es una de las experiencias más memorables que ofrece el Perú inca, una oportunidad de vivir un gran sitio arqueológico como pocos pueden hoy: sin multitudes, en pleno cañón andino.

Wikipedia (ES) — «Choquequirao»: https://es.wikipedia.org/wiPromPerú — Perú Travel: https://www.peru.travel/

📚 Bibliografía

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