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Historia de Abancay (Santuario Nacional de Ampay)

Apurímac prehispánico: chancas e incas

Aquí, en las tierras de Apurímac, se libró una de las batallas que cambiaron para siempre la historia de los Andes. Antes de que existiera el gran Tahuantinsuyo, esta región fue el corazón del territorio chanca, una confederación de pueblos guerreros que dominó buena parte de la sierra centro-sur del Perú y que llegó a poner en jaque al mismísimo Cusco. Según las crónicas, fue la victoria sobre los chancas la que consolidó el poder de Pachacútec y encendió la chispa de la expansión incaica que crearía el imperio más grande de la América precolombina. El valle de Abancay, habitado desde épocas remotas por pueblos andinos, fue testigo de ese mundo en ebullición.

Tras la incorporación de la región al imperio inca, Apurímac quedó atravesada por importantes caminos del Qhapaq Ñan que conectaban el Cusco con el Chinchaysuyo (el cuarto noroccidental del imperio). El río Apurímac —cuyo nombre quechua suele traducirse como 'el señor que habla' o 'el oráculo poderoso', por el estruendo de sus aguas— era considerado sagrado, y la región albergaba santuarios, centros administrativos y obras de ingeniería inca, como el cercano complejo y monolito de Saywite.

El nevado Ampay, que domina el valle, era venerado como un apu, una montaña sagrada protectora de las comunidades. Esta geografía espiritual, en la que las montañas, los ríos y las lagunas eran entidades vivas y poderosas, estructuró la vida religiosa de los pueblos de la zona mucho antes de la llegada de los españoles.

Wikipedia (ES) — «Chanca»: https://es.wikipedia.org/wiki/ChaWikipedia (ES) — «Apurímac»: https://es.wikipedia.org/wiki/D

Saywite: entre los wari y el laboratorio hidráulico inca

A unos 45 km de Abancay, en el distrito de Curahuasi, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más enigmáticos del Perú: el conjunto de Saywite (o Sayhuite), dominado por un gran monolito tallado de aproximadamente 2 metros de altura y 11 metros de diámetro, cubierto por más de 200 figuras en relieve que representan animales, terrazas agrícolas, canales de agua y otros elementos de la geografía andina. Algunos indicios arqueológicos sugieren que el sitio pudo tener una ocupación previa vinculada a la cultura Wari, que floreció en los Andes centrales entre los siglos VII y IX d.C., antes de ser incorporado y resignificado por los incas.

Los arqueólogos han propuesto distintas interpretaciones sobre la función de esta extraordinaria escultura. Una de las lecturas más difundidas la entiende como un modelo cosmológico y territorial en miniatura, una suerte de maqueta simbólica del territorio inca y su sistema de andenes y canales. Otra hipótesis, más técnica, sugiere que pudo funcionar como un laboratorio hidráulico: una herramienta a escala para que ingenieros y sacerdotes experimentaran y enseñaran el manejo del agua, un conocimiento central para la agricultura de montaña. Una tercera línea de interpretación lo vincula con un adoratorio dedicado a la lluvia y a la fertilidad de la tierra, en sintonía con la enorme importancia que el culto al agua tenía en la cosmovisión andina.

Más allá del debate sobre su función exacta —que probablemente combinó varias de estas dimensiones religiosas, educativas y simbólicas—, Saywite es hoy reconocido como una de las piezas de arte lítico más singulares del mundo andino, y su cercanía con Abancay lo convierte en un complemento ineludible de cualquier visita a la región y al Santuario de Ampay.

Maqueta cosmológica vs. laboratorio hidráulico
Los especialistas debaten si el monolito de Saywite fue principalmente un modelo simbólico del territorio y la cosmovisión inca, un dispositivo experimental para el manejo del agua y los andenes, o un adoratorio religioso dedicado a la lluvia. Es probable que estas funciones no fueran excluyentes entre sí.
Fuente: https://wondersperu.com/el-complejo-arqueologico-de-saywite/
Wonders Perú — El complejo arqueológico de Saywite: https://Hidráulica Inca — Monolito de Saywite: https://hidraulicaincHuacas del Perú — Saywite, el adoratorio a la lluvia: https:

De la colonia a la capital de Apurímac

Tras la conquista española, el valle de Abancay se transformó en una próspera zona agrícola. Su clima templado y sus tierras fértiles favorecieron el desarrollo de haciendas, especialmente dedicadas al cultivo de la caña de azúcar, que marcó la economía local durante siglos. El nombre 'Abancay' suele asociarse, según algunas interpretaciones, a voces quechuas relacionadas con flores o prados, en alusión a la fertilidad y verdor del valle.

Durante la época virreinal y los primeros tiempos de la República, la región se organizó en torno a estas haciendas y a los caminos que la conectaban con el Cusco y la costa. El histórico puente sobre el río Pachachaca, cerca de Abancay, fue un punto estratégico de paso en estas rutas y escenario de hechos durante las guerras civiles entre conquistadores y, más tarde, en las luchas de la independencia.

La región Apurímac fue creada en el siglo XIX como una de las divisiones políticas del Perú republicano, con Abancay como capital. La ciudad creció lentamente como centro administrativo, comercial y de servicios de una región predominantemente rural y andina. A lo largo del siglo XX se consolidó su rol de capital regional, mejorando su conexión vial con Cusco, Andahuaylas y la costa, en una zona que mantuvo un fuerte carácter agrícola y tradicional.

Wikipedia (ES) — «Abancay»: https://es.wikipedia.org/wiki/AbWikipedia (ES) — «Departamento de Apurímac»: https://es.wiki

El Santuario Nacional de Ampay

El nevado Ampay y sus laderas albergan un ecosistema de excepcional valor, cuyo elemento más destacado son los bosques de intimpa (Podocarpus glomeratus), una conífera andina cuyo nombre quechua significa 'árbol del sol'. Estos bosques, junto con los de chachacomo y otras especies nativas, las lagunas glaciares y la fauna asociada, motivaron la creación de un área protegida para evitar su deterioro frente a la deforestación y el avance de la frontera agrícola.

El Santuario Nacional de Ampay fue establecido el 23 de julio de 1987, y es administrado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP). Protege un territorio que va desde los bosques de intimpa en las partes medias hasta las nieves del nevado Ampay, que supera los 5.200 metros, e incluye lagunas como la Angasccocha (Uspaccocha) y la laguna grande de Ankascocha, alimentadas por los glaciares.

El santuario es un refugio de biodiversidad altoandina y un importante regulador del agua que abastece a Abancay. Para los visitantes, ofrece senderos de trekking, observación de aves y flora, y vistas del nevado, todo a las puertas de la ciudad. Su conservación es clave no solo por su valor ecológico y escénico, sino también por el servicio ambiental que presta a la población, en un contexto en el que los glaciares andinos enfrentan el retroceso por el cambio climático.

SERNANP (oficial) — «Santuario Nacional de Ampay»: https://vWikipedia (ES) — «Santuario nacional de Ampay»: https://es.w

Abancay hoy: entre el turismo emergente y el cambio climático

En las últimas décadas, Abancay y el Santuario de Ampay comenzaron a ganar un lugar, todavía modesto, en los circuitos turísticos del sur peruano, como alternativa o complemento a la ruta clásica hacia Cusco y Machu Picchu. La mejora de las carreteras que conectan Abancay con Cusco, Lima y Andahuaylas, junto con la puesta en valor del santuario y del cercano monolito de Saywite, atrajeron a un número creciente de viajeros interesados en el senderismo, la naturaleza y el patrimonio arqueológico menos masificado.

Sin embargo, la región enfrenta también los desafíos propios de los ecosistemas de montaña en el siglo XXI. El retroceso de los glaciares del nevado Ampay, documentado por estudios científicos en las últimas décadas, amenaza el equilibrio hídrico que sostiene tanto a los bosques de intimpa como al abastecimiento de agua de la ciudad de Abancay, que depende en buena medida de los deshielos y manantiales del santuario. Esta situación ha llevado a SERNANP y a organizaciones locales a reforzar las tareas de monitoreo, conservación y educación ambiental en la zona.

Hoy, Abancay se presenta como un destino que combina la vida cotidiana de una capital regional andina con el acceso directo a un área natural protegida de alto valor ecológico y a uno de los sitios arqueológicos más fascinantes y menos conocidos del Perú. Para el viajero, es una oportunidad de conocer un fragmento de los Andes peruanos alejado de las grandes multitudes, donde la historia inca, la memoria colonial y la urgencia de la conservación ambiental se entrelazan en un mismo paisaje.

SERNANP (oficial) — «Santuario Nacional de Ampay»: https://vWikipedia (ES) — «Abancay»: https://es.wikipedia.org/wiki/Ab

📚 Bibliografía

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