Nueva Segovia es el departamento del extremo noroeste de Nicaragua, en las montañas fronterizas con Honduras, con Ocotal como cabecera y el paso de «Las Manos» como principal cruce internacional. Su historia se remonta a una de las fundaciones coloniales más antiguas del país: la «Nueva Ciudad de Segovia», establecida en 1543 por el capitán Diego de Castañeda cerca de la confluencia de los ríos Coco y Jícaro.
Por sucesivos ataques de piratas que remontaban los ríos y por traslados, la ciudad se desplazó hasta que en 1611 se refundó en el actual emplazamiento de Ciudad Antigua, cuyo templo colonial resistió los asaltos y conserva valiosos objetos litúrgicos en su museo. De aquella «Segovia» heredó su nombre toda la región de las Segovias, sinónimo del norte montañoso y aguerrido.
El paisaje de Nueva Segovia se distingue por sus bosques de pino, poco comunes en el trópico, que cubren sus serranías situadas entre los 1.000 y los 2.000 metros de altitud. En este departamento se alza el cerro Mogotón, con 2.107 metros el pico más alto de Nicaragua, en la frontera misma con Honduras.
Su condición fronteriza marca la vida económica y el comercio de la región, muy ligado al intercambio con Honduras. Ese entorno de montañas frescas, pinares y valles define el carácter de una de las zonas más elevadas y singulares del país.
Estas montañas fueron el gran escenario de la lucha de Augusto César Sandino contra la ocupación estadounidense entre 1927 y 1933. Desde lugares como la mina de San Albino, El Jícaro y sobre todo el cerro El Chipote —su cuartel general más famoso—, Sandino organizó su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y libró su tenaz guerra de guerrillas.
En los pueblos y cerros de Nueva Segovia y las Segovias vecinas se firmaron proclamas y se libraron combates que forman parte del núcleo mismo de la historia patria nicaragüense, convirtiendo a la región en tierra de memoria sandinista.
La economía de Nueva Segovia se basa en los granos básicos —maíz y frijol—, la ganadería, la madera y, cada vez más, el café de altura y el tabaco, que comparte con la vecina Estelí la fama del puro nicaragüense. Las tierras altas del departamento producen granos de calidad reconocida.
Ocotal y sus alrededores integran así el departamento al circuito de la Ruta del Café y del tabaco del norte del país, sumando a su patrimonio histórico y natural una creciente proyección agroindustrial.
Ocotal, la cabecera, es una ciudad ordenada y tranquila de clima fresco, famosa por su cuidado parque central lleno de flores y por su papel como puerta de entrada a las Segovias y a la frontera con Honduras. Su nombre deriva del ocote, el pino resinoso que domina los bosques de la región. Fue además escenario, en 1927, de uno de los primeros bombardeos aéreos de la historia militar cuando la aviación estadounidense atacó a las fuerzas de Sandino en la zona.
Hoy los pinares, los ríos, los sitios sandinistas y la histórica Ciudad Antigua conforman una oferta turística incipiente pero singular, en un departamento montañoso, fronterizo y de fuerte identidad segoviana, donde el aroma del pino, el café y el tabaco se mezcla con la memoria de la resistencia patria.