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Historia de Cape Cross

Diogo Cão y la búsqueda de la ruta a la India

A finales del siglo XV, Portugal estaba empeñado en una de las mayores empresas de la historia: encontrar una ruta marítima que bordeara África para llegar a la India y a las especias de Oriente sin depender de los intermediarios árabes y venecianos. El rey Juan II impulsó una serie de expediciones que fueron avanzando, cabo a cabo, por la costa occidental africana, en territorios que ningún europeo había cartografiado. Uno de sus navegantes más destacados fue Diogo Cão.

Cão realizó dos grandes viajes de exploración. En el primero (1482-1484) llegó hasta la desembocadura del río Congo y más al sur. En el segundo (1484-1486) empujó la frontera del mundo conocido aún más lejos, hasta alcanzar, en enero de 1486, un cabo en la costa de la actual Namibia. Fue el primer europeo en pisar esta parte de África austral, una hazaña notable en una época en que cada milla de costa nueva se ganaba con enorme esfuerzo y riesgo.

Como parte de su misión, Cão llevaba en su nave columnas de piedra llamadas padrões, coronadas por la cruz de la Orden de Cristo y grabadas con las armas reales de Portugal. Debía erigirlas en los puntos más salientes de la costa para reclamarlos formalmente para la corona y para que sirvieran de referencia a los navegantes que vinieran después. En este cabo namibio plantó uno de esos padrões, y con ese gesto quedó bautizado el lugar: 'Cabo de la Cruz', Cape Cross.

Wikipedia (EN) — «Diogo Cão»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (EN) — «Cape Cross»: https://en.wikipedia.org/wikiInfo-Namibia — «Cape Cross»: https://www.info-namibia.com/ac

El padrão de 1486: una cruz de piedra en el fin del mundo

El padrão que Diogo Cão erigió en Cape Cross en 1486 era una columna de piedra caliza de más de tres metros de altura y más de una tonelada de peso, rematada por la cruz de la Orden de Cristo. Llevaba inscripciones en portugués y en latín que dejaban constancia del acontecimiento: registraban que, por orden del 'esclarecido y previsor' rey Juan II de Portugal, Diogo Cão, caballero de su corte, había descubierto esta tierra y erigido allí el padrão. La fecha se daba tanto en el calendario cristiano como según el cómputo bizantino desde la creación del mundo.

Aquella cruz de piedra, plantada en un cabo azotado por el viento y la niebla, en medio de un desierto que los propios exploradores consideraban infernal, fue durante siglos el único signo de presencia europea en cientos de kilómetros de costa. Sirvió como referencia a los navegantes que pasaban frente al litoral namibio, una señal reconocible en un mundo sin faros ni cartas precisas. Resistió el sol, la sal, el viento y el paso de más de cuatro siglos.

El padrão de Cape Cross es un testimonio material de la era de los descubrimientos y del momento exacto en que dos mundos —Europa y esta esquina de África— entraron en contacto por primera vez. También es, mirado con perspectiva histórica, un símbolo ambivalente: representa a la vez una proeza técnica y humana de la navegación y el inicio de la expansión colonial europea que, siglos después, transformaría profundamente el continente africano.

Wikipedia (EN) — «Cape Cross»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Diogo Cão»: https://en.wikipedia.org/wiki/Atlas Obscura — «Germany Will Return a 15th-Century Cross to

El viaje del padrão a Alemania y su regreso (1893-2020)

El padrão original de Diogo Cão permaneció en Cape Cross hasta finales del siglo XIX, cuando la región había pasado a formar parte del África del Sudoeste Alemana. En 1893, un capitán de la marina alemana, Gottlieb Becker, retiró la cruz de piedra de su emplazamiento y la embarcó rumbo a Europa. La entregó al káiser Guillermo II, y el padrão terminó en un museo de Berlín, lejos del cabo donde había resistido más de cuatro siglos. En su lugar, en Cape Cross, se colocó primero una cruz de madera y más tarde réplicas de piedra.

El traslado del padrão a Alemania es un ejemplo temprano de un fenómeno que hoy genera intensos debates: el desplazamiento de patrimonio cultural desde las colonias hacia las metrópolis europeas. Durante más de un siglo, uno de los objetos históricos más significativos de Namibia estuvo en Berlín, mientras en el cabo solo quedaban copias. Con el tiempo, y sobre todo tras la independencia de Namibia en 1990, la cuestión de la restitución del padrão fue ganando fuerza.

Finalmente, en 2019-2020, Alemania acordó devolver el padrão original a Namibia, en el marco de un proceso más amplio de reconocimiento del pasado colonial —que incluye el difícil capítulo del genocidio herero y nama de 1904-1908— y de restitución de patrimonio. El regreso del padrão a suelo namibio fue un hecho cargado de simbolismo, un pequeño acto de justicia histórica. Hoy las réplicas siguen en el cabo para el visitante, mientras el original ha vuelto al país cuya costa marcó hace más de cinco siglos.

Atlas Obscura — «Germany Will Return a 15th-Century Cross toRelocation Africa — «Germany to Return 15th Century NavigatiWikipedia (EN) — «Cape Cross»: https://en.wikipedia.org/wiki

La era colonial alemana y el auge del guano

A partir de 1884, toda esta costa quedó englobada en el África del Sudoeste Alemana, la colonia que el Imperio alemán estableció tras la compra inicial de tierras por el comerciante Adolf Lüderitz. La administración colonial se interesó por los recursos de la costa: la riquísima pesca de la corriente de Benguela y, sobre todo, el guano de las islas e islotes, ese excremento de aves marinas acumulado durante siglos que era un fertilizante muy cotizado en el mercado internacional.

Cape Cross tuvo su papel en esta economía. En sus alrededores hubo actividad ligada a la explotación del guano y a la pesca, e incluso se tendió en algún momento un ramal ferroviario para transportar el fertilizante. La costa, tan hostil para la vida humana, resultaba sin embargo valiosa por lo que el mar frío regalaba: pescado y guano. Estas actividades dejaron infraestructuras y asentamientos que, en su mayoría, el desierto y el viento terminaron por reclamar.

El período colonial alemán fue también, en el conjunto del territorio, una época oscura: entre 1904 y 1908 tuvo lugar el genocidio de los pueblos herero y nama, considerado el primer genocidio del siglo XX, con decenas de miles de muertos y campos de concentración como el de Shark Island, en Lüderitz. Aunque los hechos más terribles ocurrieron en otras zonas del país, el marco colonial que los hizo posibles abarcaba toda la costa, Cape Cross incluido. Es un contexto que conviene tener presente, con sobriedad, al recorrer estos parajes.

Wikipedia (EN) — «Cape Cross»: https://en.wikipedia.org/wikiBritannica — «German South West Africa»: https://www.britannWikipedia (EN) — «Shark Island concentration camp»: https://

La reserva de focas y el Cape Cross de hoy

Mucho antes de que llegaran navegantes, colonos o guaneros, y mucho después de que se fueran, el verdadero 'dueño' de Cape Cross ha sido siempre el lobo marino de El Cabo. El cabo alberga una de las mayores colonias reproductoras de esta especie en el mundo: decenas de miles de animales que se congregan aquí atraídos por la abundancia de peces de la corriente de Benguela. Es un fenómeno natural que se repite año tras año, indiferente a los vaivenes de la historia humana.

Para proteger esta extraordinaria concentración de fauna, Cape Cross fue declarado reserva, hoy gestionada por el Ministerio de Medio Ambiente, Forestal y Turismo de Namibia (MEFT). La reserva regula el acceso de los visitantes, que observan la colonia desde una pasarela elevada, y protege a los animales de la molestia y la caza. La colonia convive con un pequeño ecosistema de depredadores y carroñeros —chacales, hienas parduzcas, aves— que dependen de ella. Cada temporada de nacimientos, entre noviembre y diciembre, llena la playa de crías.

Hoy Cape Cross combina, en un solo lugar, todas sus capas de historia: la memoria de Diogo Cão y el padrão de 1486 con su asombroso viaje de ida y vuelta a Europa; el rastro de la era colonial y de la explotación de la costa; y, por encima de todo, la fuerza indomable de la naturaleza, encarnada en la gran colonia de lobos marinos. Para el viajero, asomarse a este cabo barrido por el viento del Atlántico es asomarse a la vez a la era de los descubrimientos, a las contradicciones del colonialismo y al espectáculo elemental de la vida salvaje. Pocos lugares condensan tanto en tan poco espacio.

MEFT Namibia — «Cape Cross Seal Reserve»: https://www.meft.gNamibian.org — «Cape Cross Seal Reserve»: https://namibian.oInfo-Namibia — «Cape Cross»: https://www.info-namibia.com/ac

📚 Bibliografía

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