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Historia de Zacatecas

El descubrimiento de la plata y la fundación

Durante casi tres siglos, buena parte de la plata que hacía girar la economía del mundo —la que se acuñaba en monedas que viajaban de Sevilla a Manila y de ahí a China— salía de las entrañas de un puñado de cerros del norte de México. Zacatecas fue una de esas montañas mágicas: una ciudad que no existía en 1546 y que, apenas unas décadas después, era una de las urbes más ricas del imperio español, tan valiosa que el rey le puso en su escudo el lema 'Labor vincit omnia' ('el trabajo todo lo vence') sobre un cerro de plata. La historia de Zacatecas es, ante todo, la historia de la plata.

Antes de la llegada de los españoles, la región estaba habitada por pueblos seminómadas conocidos genéricamente como chichimecas (entre ellos los zacatecos, que dieron nombre al lugar), que ofrecieron una tenaz resistencia a la penetración europea. Todo cambió en septiembre de 1546, cuando una expedición encabezada por el vasco Juan de Tolosa —acompañado por figuras como Cristóbal de Oñate, Diego de Ibarra y Baltasar Temiño de Bañuelos— descubrió en los cerros de la zona ricos yacimientos de plata.

El hallazgo desató una verdadera fiebre minera. En torno a las vetas surgió un asentamiento que creció con rapidez vertiginosa, atrayendo mineros, comerciantes, aventureros y religiosos. La ciudad se fundó oficialmente en los años siguientes y, dada la enorme importancia de su producción argentífera, recibió privilegios reales: en 1585 el rey Felipe II le otorgó el título de 'Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas' y un escudo de armas, reconociendo su papel estratégico para la economía del Imperio.

La peculiar topografía —una estrecha cañada entre cerros— condicionó el crecimiento de la ciudad, que se fue acomodando a las laderas en un trazado irregular de callejones empinados, muy distinto de la cuadrícula habitual de las urbes coloniales. Esa fisonomía única, nacida de la geografía y de la minería, es uno de los grandes encantos de Zacatecas.

Wikipedia (ES) — «Zacatecas (ciudad)»: https://es.wikipedia.Unesco — «Centro histórico de Zacatecas»: https://whc.unesco

La Guerra Chichimeca y el Camino de la Plata

La plata de Zacatecas no se conquistó de un día para otro ni sin sangre. El descubrimiento de las minas puso a los españoles en el corazón del territorio de los pueblos chichimecas —zacatecos, guachichiles, guamares y otros—, cazadores-recolectores del semidesierto que no estaban dispuestos a ceder sus tierras. El resultado fue la Guerra Chichimeca (aproximadamente 1550-1590), uno de los conflictos más largos y duros de la historia colonial mexicana, librado precisamente a lo largo del camino que unía Zacatecas con la Ciudad de México.

Ese camino, el Camino Real de Tierra Adentro —también llamado 'el Camino de la Plata'—, se volvió una ruta peligrosísima: las recuas cargadas de metal precioso eran atacadas por guerreros chichimecas que dominaban el terreno. Para protegerlas, la Corona levantó una cadena de presidios (fuertes) y fundó poblaciones de resguardo, y trajo a familias de indígenas aliados, como los tlaxcaltecas, para colonizar y pacificar la frontera. Tras décadas de guerra, la paz no llegó por las armas sino por una política deliberada de negociación, regalos y evangelización conocida como 'paz por compra'.

Esa larga frontera de guerra convirtió a Zacatecas en la gran base de avanzada de la expansión española hacia el norte: desde aquí partieron las expediciones que fundaron ciudades y misiones en Durango, Chihuahua, Nuevo México y más allá. La ciudad no fue solo una mina: fue la puerta del norte de la Nueva España, y el Camino Real de Tierra Adentro que arrancaba de sus vetas es hoy, en su conjunto, Patrimonio de la Humanidad.

Wikipedia (ES) — «Guerra chichimeca»: https://es.wikipedia.oWikipedia (ES) — «Camino Real de Tierra Adentro»: https://es

Esplendor barroco de una ciudad minera

Durante los siglos XVII y XVIII, Zacatecas vivió una época de esplendor extraordinario. Fue una de las ciudades mineras más ricas y pobladas de la Nueva España, y su plata fluyó hacia las arcas de la Corona y hacia los mercados de medio mundo, convirtiéndose en un pilar de la economía imperial. La riqueza de los grandes mineros y comerciantes se tradujo en un fervor constructivo que dotó a la ciudad de un patrimonio arquitectónico excepcional.

La obra cumbre de ese esplendor es la catedral, levantada en el siglo XVIII en cantera rosa, cuya fachada churrigueresca, profusamente labrada, está considerada una de las más bellas del barroco americano. Junto a ella se edificaron templos, conventos, colegios, palacios señoriales y casonas, todos en la misma cálida piedra rosada, dando al conjunto urbano una notable unidad estética.

Zacatecas fue también un importante centro evangelizador y un punto de partida de las expediciones hacia el norte, hacia los territorios de la Nueva Vizcaya y más allá. Su posición estratégica en el llamado Camino Real de Tierra Adentro, la ruta que conectaba el centro de México con las minas y misiones del norte, reforzó su importancia económica y cultural.

Unesco — «Centro histórico de Zacatecas»: https://whc.unescoWikipedia (ES) — «Camino Real de Tierra Adentro»: https://es

La Toma de Zacatecas

Tras la Independencia y a lo largo del siglo XIX, Zacatecas siguió siendo un importante centro minero, aunque con altibajos según los vaivenes de los precios de la plata y la inestabilidad política del país. Pero el episodio histórico que marcó a la ciudad en el siglo XX fue la Revolución Mexicana, y en particular la célebre Toma de Zacatecas de 1914.

En junio de 1914, las fuerzas revolucionarias de la División del Norte, comandadas por Francisco Villa, libraron contra el ejército federal del régimen de Victoriano Huerta una de las batallas más importantes y sangrientas de la Revolución. El combate se concentró en torno al Cerro de la Bufa y el Cerro del Grillo, posiciones clave que dominaban la ciudad. La victoria villista en Zacatecas fue decisiva: abrió el camino hacia la capital y precipitó la caída del gobierno de Huerta.

La batalla, recordada en corridos y en el Museo de la Toma de Zacatecas en el Cerro de la Bufa, dejó una profunda huella en la memoria de la ciudad y constituye uno de los hitos militares más célebres de la Revolución Mexicana.

Wikipedia (ES) — «Toma de Zacatecas»: https://es.wikipedia.oINEHRM — Revolución Mexicana: https://www.inehrm.gob.mx/

Patrimonio de la Humanidad y ciudad cultural

A lo largo del siglo XX, Zacatecas conservó su excepcional conjunto histórico de cantera rosa, a pesar del declive relativo de la minería. La ciudad supo valorar y proteger su patrimonio, y en 1993 la Unesco inscribió su centro histórico en la lista del Patrimonio de la Humanidad, reconociendo el valor universal de su arquitectura barroca y de su singular trazado adaptado a la cañada.

La vocación cultural de la ciudad se vio enormemente enriquecida por la figura de dos de sus hijos más ilustres, los hermanos pintores Pedro y Rafael Coronel, cuyas extraordinarias colecciones de arte (arte universal en un caso, máscaras y arte popular mexicano en el otro) dieron origen a dos de los museos más notables del país, instalados en bellos edificios históricos.

Hoy Zacatecas combina su grandioso legado minero y barroco con una vida cultural intensa, una gastronomía propia, la producción de mezcal y un carácter festivo que se expresa en sus famosas callejoneadas. Es uno de los grandes destinos coloniales de México, todavía relativamente al margen del turismo masivo, lo que conserva su autenticidad y su encanto.

Unesco — «Centro histórico de Zacatecas»: https://whc.unescoWikipedia (ES) — «Zacatecas (ciudad)»: https://es.wikipedia.

📚 Bibliografía

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