Mucho antes de ser la capital de Chiapas, el sitio donde hoy se levanta Tuxtla Gutiérrez fue territorio de los zoques, uno de los pueblos originarios más antiguos del estado, de raíces que se remontan a la órbita cultural olmeca y mixe-zoque. Los zoques tenían aquí un asentamiento al que llamaban, en su lengua, 'Coyatocmó', que suele traducirse como 'casa o tierra de conejos'.
Con la expansión de los pueblos de habla náhuatl y, más tarde, la presencia mexica en la región como parte de su red de tributos, ese nombre fue traducido al náhuatl como 'Tuchtlan' (de 'tochtli', conejo, y el locativo '-tlan'), es decir, 'lugar abundante en conejos' o 'lugar de conejos'. De 'Tuchtlan' deriva el actual 'Tuxtla'. Así, el topónimo de la capital chiapaneca conserva, a través de dos lenguas indígenas, la memoria de aquella tierra de conejos.
Durante la época prehispánica, la región estuvo marcada por la presencia zoque y por contactos con los mayas de Los Altos y otras culturas. La llegada de los españoles en el siglo XVI transformaría todo este panorama, integrando el asentamiento a la nueva organización colonial, aunque Tuxtla todavía tardaría siglos en convertirse en la ciudad importante que es hoy.
Tras la conquista española de Chiapas en el siglo XVI, la región quedó integrada a la organización colonial, en un territorio que durante buena parte de su historia dependió administrativamente de la Capitanía General de Guatemala, no del centro de Nueva España. El gran centro de poder colonial de Chiapas fue Ciudad Real, la actual San Cristóbal de las Casas, fundada en 1528 en Los Altos, que concentró durante siglos la vida política, religiosa y económica de la provincia.
Tuxtla, en cambio, permaneció durante la colonia como un pueblo de carácter más modesto, habitado mayoritariamente por población indígena zoque, en las tierras más cálidas y bajas del valle. Su ubicación, sin embargo, le daba un valor estratégico como punto de paso y de intercambio, gracias a su clima y su posición en las rutas regionales. Poco a poco fue creciendo en población y en importancia comercial.
El gran cambio en la suerte de Chiapas llegaría con la independencia. En 1821 se proclamó la independencia de México, y en 1824 Chiapas decidió, mediante un plebiscito, incorporarse a la nueva nación mexicana en lugar de permanecer ligada a Centroamérica. Esta incorporación marcó el rumbo del estado y, con el tiempo, también el ascenso de Tuxtla frente a la histórica San Cristóbal.
Durante el siglo XIX, Chiapas vivió una larga rivalidad entre dos ciudades y dos proyectos: la conservadora San Cristóbal de las Casas, en los Altos, capital tradicional y bastión del poder colonial y eclesiástico, y la más liberal y comercial Tuxtla, en el valle. Esa tensión, que reflejaba las disputas entre liberales y conservadores en todo el país, terminaría inclinándose a favor de Tuxtla.
En 1892, durante el gobierno de Emilio Rabasa y en plena época del porfiriato, la capital del estado de Chiapas se trasladó definitivamente de San Cristóbal de las Casas a Tuxtla. La decisión respondía al peso económico creciente de Tuxtla, a su mejor comunicación y a la orientación liberal y modernizadora del momento. Desde entonces, Tuxtla es la sede de los poderes del estado.
El apellido 'Gutiérrez' que completa su nombre es un homenaje a Joaquín Miguel Gutiérrez Canales, militar y político liberal chiapaneco del siglo XIX, defensor de la incorporación de Chiapas a México y figura destacada de las luchas de la época. En su honor, la ciudad pasó a llamarse oficialmente Tuxtla Gutiérrez. Convertida en capital, la ciudad inició un crecimiento sostenido que se aceleraría en el siglo XX.
A lo largo del siglo XX, Tuxtla Gutiérrez se transformó de pueblo en capital moderna. Como sede de los poderes estatales, concentró la administración pública, el comercio y los servicios de Chiapas, y su población creció con rapidez, especialmente en la segunda mitad del siglo, con la llegada de habitantes de otras partes del estado en busca de trabajo y oportunidades.
La construcción de infraestructura —carreteras, el aeropuerto, hospitales, universidades— consolidó a Tuxtla como el principal centro urbano de Chiapas y la puerta de entrada al estado. Una figura clave de este período fue el naturalista Miguel Álvarez del Toro, director del zoológico durante décadas, quien impulsó la creación del actual ZooMAT especializado en fauna chiapaneca y se convirtió en un referente nacional de la conservación; el zoológico lleva hoy su nombre en su honor.
A diferencia de San Cristóbal, que conservó su fisonomía colonial y se volcó al turismo cultural, Tuxtla se desarrolló como una ciudad moderna, funcional y comercial, con menos patrimonio histórico pero con un papel central en la economía y la política del estado. La marimba, declarada símbolo musical de Chiapas, se afianzó como parte de su identidad, con el Parque de la Marimba como uno de sus espacios más queridos.
Hoy Tuxtla Gutiérrez es una ciudad de más de medio millón de habitantes (cerca de un millón con su zona metropolitana, que incluye a Chiapa de Corzo), capital política y económica de Chiapas y el principal nudo de comunicaciones del estado. Su Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo la convierte en la puerta de entrada por aire para la mayoría de los viajeros que llegan a Chiapas.
Desde Tuxtla se organiza la visita a la gran maravilla natural de la región, el Cañón del Sumidero, navegado en lancha desde la vecina Chiapa de Corzo, y se accede por carretera a San Cristóbal de las Casas, a algo más de una hora, así como a otros destinos del estado. Esta posición estratégica define el papel de Tuxtla en el turismo: más que un destino final, suele ser base y punto de partida.
La ciudad ofrece, sin embargo, atractivos que justifican una parada: el reconocido ZooMAT, el ambiente nocturno y musical del Parque de la Marimba, los miradores del cañón y una cocina chiapaneca sabrosa, además del excelente café y cacao del estado. Para quien quiere entender Chiapas —su diversidad de pueblos, su naturaleza y su cultura—, Tuxtla es el primer capítulo y el centro desde el cual se despliega el resto del estado.