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Historia de San Pedro Tlaquepaque

Origen prehispánico y el significado del nombre

Mucho antes de la llegada de los españoles, la región donde hoy se asienta San Pedro Tlaquepaque estaba habitada por pueblos de filiación nahua y por los tonaltecas del señorío de Tonalá, en el valle de Atemajac. Era una zona rica en arcillas, y sus habitantes desarrollaron desde tiempos remotos una notable tradición alfarera: moldeaban el barro local para fabricar utensilios, vasijas y figuras, una vocación que marcaría para siempre la identidad del lugar.

El propio nombre del pueblo guarda esa herencia. 'Tlaquepaque' proviene del náhuatl, y aunque su traducción exacta es discutida, las versiones más difundidas lo interpretan como 'lugar sobre lomas de barro' o 'lugar de hombres que hacen utensilios de barro (con las manos)'. Cualquiera de las dos lecturas apunta a lo mismo: un territorio definido por la tierra arcillosa y por el oficio de trabajarla.

Esta continuidad entre el pasado prehispánico y el presente es una de las claves de Tlaquepaque. La cerámica que hoy llena sus galerías no es una moda turística reciente, sino la prolongación de una tradición milenaria que sobrevivió a la conquista, se enriqueció con técnicas y formas europeas durante la colonia y llegó hasta nuestros días convertida en arte popular reconocido en todo México.

El significado del topónimo
Las fuentes ofrecen variantes de la traducción de 'Tlaquepaque' desde el náhuatl: 'lugar sobre lomas de barro', 'lugar de hombres que hacen utensilios de barro con las manos' o 'el mejor de barro'. Todas coinciden en vincular el nombre con la arcilla y la alfarería, vocación documentada en la región desde época prehispánica.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/San_Pedro_Tlaquepaque
Wikipedia (ES) — «San Pedro Tlaquepaque»: https://es.wikipedEnciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México (INA

Conquista española y época colonial en la Nueva Galicia

Tras la conquista de la región occidental de México en la primera mitad del siglo XVI, el valle de Atemajac y sus alrededores quedaron integrados a la Nueva Galicia, el gran territorio del occidente novohispano cuya capital terminó siendo Guadalajara, fundada definitivamente en su emplazamiento actual en 1542. Los antiguos asentamientos indígenas de la zona fueron evangelizados y reorganizados en pueblos de indios bajo el sistema colonial.

El poblado tomó como patrono a San Pedro Apóstol, de donde proviene la primera parte de su nombre oficial: San Pedro Tlaquepaque. Durante la colonia, la localidad mantuvo y desarrolló su tradición alfarera, ahora enriquecida con las técnicas y los gustos europeos. A la cerámica utilitaria prehispánica se sumaron nuevas formas, esmaltes y estilos decorativos, en un mestizaje que dio origen a varias de las técnicas que aún hoy distinguen a la región, como el barro bruñido o el petatillo.

Gracias a su cercanía con Guadalajara y a su clima agradable, San Pedro fue también, desde temprano, un lugar de descanso para los habitantes de la capital. Esa función de pueblo de recreo, que se acentuaría en el siglo XIX, fue dejando en sus calles casonas y quintas que con el tiempo le darían su característico aire señorial.

Wikipedia (ES) — «San Pedro Tlaquepaque»: https://es.wikipedWikipedia (ES) — «Nueva Galicia»: https://es.wikipedia.org/wEnciclopedia de los Municipios (INAFED) — Tlaquepaque: http:

Tlaquepaque y la Independencia de la Provincia de Guadalajara (1821)

San Pedro Tlaquepaque ocupa un lugar destacado en la historia de la Independencia de México. En junio de 1821, en el marco de la consumación del proceso independentista impulsado por el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, la entonces Provincia de Guadalajara (la Nueva Galicia) declaró su adhesión a la independencia. La tradición histórica jalisciense vincula ese acontecimiento con San Pedro, recordado como el sitio donde se proclamó la independencia de la provincia.

Durante el siglo XIX, ya en el México independiente, la localidad consolidó su papel como lugar de veraneo y descanso de la sociedad tapatía. Las familias acomodadas de Guadalajara construyeron en San Pedro quintas, casas de campo y residencias de verano, atraídas por su tranquilidad, sus huertos y su clima. De esa época proviene buena parte del patrimonio arquitectónico que hoy admiramos: las casonas de patios, portales y jardines que dan al centro histórico su elegancia.

Así, a lo largo del siglo XIX, Tlaquepaque combinó dos identidades que aún conserva: la del pueblo artesano y alfarero, con sus talleres de barro, y la del refugio señorial y bohemio, con sus casas de campo. Esa doble herencia explica buena parte de su encanto actual.

El papel de Tlaquepaque en 1821
La tradición histórica de Jalisco identifica a San Pedro Tlaquepaque como el lugar donde se proclamó la independencia de la Provincia de Guadalajara en junio de 1821, en el contexto de la adhesión al Plan de Iguala. Los detalles precisos del acto varían según las fuentes locales, por lo que conviene tomarlo como parte de la memoria histórica de la región.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/San_Pedro_Tlaquepaque
Wikipedia (ES) — «San Pedro Tlaquepaque»: https://es.wikipedWikipedia (ES) — «Independencia de México»: https://es.wikipAyuntamiento de San Pedro Tlaquepaque — Historia: https://ww

La tradición ceramista y el arte popular jalisciense

Si algo define a Tlaquepaque a lo largo de toda su historia es la cerámica. La región, junto con el vecino Tonalá, es una de las grandes capitales alfareras de México, y sus artesanos han perfeccionado durante siglos un abanico de técnicas que hoy son patrimonio cultural: el barro bruñido (pulido con piedras de pirita hasta lograr un brillo natural), el petatillo (decorado con finísimas líneas entrecruzadas que imitan un petate), el canelo, la cerámica de bandera, el barro betus y la cerámica de alta temperatura, entre otras.

De estos talleres salieron grandes maestros del arte popular mexicano. A lo largo del siglo XX, Tlaquepaque se transformó de pueblo de alfareros en un centro artístico de prestigio, donde la cerámica utilitaria convivió con la escultura, el arte de autor y el diseño. Galerías y artistas reconocidos —ceramistas, escultores en bronce, vidrieros— hicieron del pueblo un destino para coleccionistas y amantes del arte popular. Figuras como Rodo Padilla, con sus entrañables personajes de barro, popularizaron la imagen artística contemporánea de Tlaquepaque.

Esa vocación se celebra cada año en la Feria Nacional del Premio Nacional de la Cerámica, uno de los certámenes más importantes del país, que reúne en Tlaquepaque lo mejor del barro mexicano. La calle Independencia, convertida en corredor peatonal de galerías, es hoy el escaparate vivo de esa tradición que une, sin solución de continuidad, a los alfareros prehispánicos con los artistas del siglo XXI.

Secretaría de Cultura de Jalisco — Museo Regional de la CeráWikipedia (ES) — «Cerámica de Tonalá»: https://es.wikipedia.Wikipedia (ES) — «San Pedro Tlaquepaque»: https://es.wikiped

El Tlaquepaque moderno: del pueblo absorbido por la ciudad al Pueblo Mágico

A lo largo del siglo XX, el crecimiento explosivo de Guadalajara terminó por alcanzar y absorber a San Pedro Tlaquepaque, que dejó de ser un pueblo independiente para convertirse en uno de los municipios que integran la enorme Área Metropolitana de Guadalajara, la segunda zona urbana más poblada de México. Buena parte del territorio municipal se urbanizó y se llenó de colonias, industrias y comercio.

Sin embargo, el centro histórico de San Pedro logró conservar su carácter de pueblo: sus calles empedradas, sus casonas, sus galerías y su ambiente, distintos del bullicio de la gran ciudad. Esa preservación, sumada a su riqueza artesanal, gastronómica (es uno de los hogares del mariachi y de la birria) y arquitectónica, fue reconocida oficialmente cuando, en 2018, San Pedro Tlaquepaque fue nombrado Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo de México.

Hoy, Tlaquepaque vive una doble vida: es a la vez un municipio metropolitano con cientos de miles de habitantes y un destino turístico encantador, especializado en arte, cerámica, gastronomía y tradición. El visitante que llega a su centro histórico encuentra, en medio de la gran urbe, un remanso de color, barro y mariachi que mantiene viva una identidad de siglos.

Tlaquepaque como Pueblo Mágico metropolitano
San Pedro Tlaquepaque obtuvo el nombramiento de Pueblo Mágico en 2018. Es un caso particular dentro del programa, ya que se trata de un municipio plenamente integrado al Área Metropolitana de Guadalajara cuyo centro histórico conserva el carácter y el ambiente de un pueblo tradicional.
Fuente: https://www.gob.mx/sectur
Secretaría de Turismo de México (Sectur) — Pueblos Mágicos: Wikipedia (ES) — «San Pedro Tlaquepaque»: https://es.wikipedGobierno de Jalisco — Turismo: https://www.jalisco.gob.mx/

📚 Bibliografía

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