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Historia de Liepāja

De aldea de pescadores a ciudad ducal (siglos XIII-XVII)

Liepāja debe su existencia, como casi todas las ciudades de esta costa, al mar y a un puerto que rara vez se congela. En la Edad Media, en la desembocadura del pequeño río hacia el lago Liepāja, existió un asentamiento de pescadores y comerciantes que aparece mencionado con el nombre alemán de Libau. La zona formaba parte de las tierras de los curonios, uno de los pueblos bálticos antiguos, antes de caer bajo el dominio de la Orden de Livonia y de la Iglesia durante la conquista alemana del Báltico en los siglos XIII y XIV.

El gran impulso llegó con el Ducado de Curlandia y Semigalia, el pequeño Estado surgido en 1562 tras la disolución de la Orden de Livonia. Los duques de Curlandia soñaban con convertir a su ducado en una potencia naval y comercial, y para eso necesitaban puertos. Liepāja (Libau) recibió sus derechos de ciudad en 1625, un momento clave que la transformó de aldea en ciudad con instituciones propias. Bajo el duque Jacobo Kettler, en pleno siglo XVII, Curlandia vivió su edad de oro marítima —con astilleros e incluso colonias en el Caribe y África— y Liepāja se benefició de ese auge comercial.

Su ventaja decisiva fue siempre la misma: un puerto que se mantenía libre de hielo casi todo el año, algo rarísimo en el Báltico oriental. Esa condición marcaría todo su destino, atrayendo el interés de las grandes potencias que se disputaron la región en los siglos siguientes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Liep%C4%81jahttps://www.liepaja.lv/en/story-of-liepaja/

Bajo los zares: comercio, emigración y ferrocarril (1795-1900)

En 1795, con la anexión del Ducado de Curlandia por el Imperio Ruso, Liepāja —Libau— pasó a formar parte del imperio de los zares, dentro de la gobernación de Curlandia. Lejos de decaer, la ciudad vivió durante el siglo XIX un fuerte crecimiento gracias, una vez más, a su puerto libre de hielo, que la convirtió en una de las principales salidas comerciales del noroeste ruso hacia el mundo.

La llegada del ferrocarril, que conectó Libau con el interior del imperio, disparó su desarrollo. La ciudad se industrializó, su población creció con letones, alemanes del Báltico, rusos, judíos y lituanos, y el puerto se llenó de actividad. Libau se convirtió además en uno de los grandes puertos de emigración de Europa del Este: a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cientos de miles de emigrantes —muchos de ellos judíos que huían de los pogromos y la pobreza del Imperio Ruso— embarcaron aquí rumbo a Gran Bretaña y, sobre todo, a Estados Unidos. Para incontables familias, Liepāja fue la última imagen de Europa antes del Atlántico.

Esa prosperidad cosmopolita quedó reflejada en la arquitectura de la ciudad, con edificios art nouveau, casas de madera y un aire de ciudad portuaria abierta al mundo que Liepāja conserva hasta hoy.

https://en.wikipedia.org/wiki/Liep%C4%81jahttps://www.onlatvia.com/history-of-liepaja-593

Karosta: la ciudad militar del zar (1890-1918)

El capítulo más monumental y peculiar de la historia de Liepāja empezó a finales del siglo XIX, cuando el Imperio Ruso decidió construir aquí una de sus grandes bases navales del Báltico. Por decreto del zar Alejandro III, a partir de la década de 1890 se levantó al norte de la ciudad un colosal complejo militar y portuario: Karosta ('puerto de guerra' en letón).

Karosta fue concebida como una auténtica 'ciudad dentro de la ciudad', con su propio trazado, cuarteles de ladrillo rojo, viviendas para oficiales, hospitales, una escuela de picadero, fortificaciones costeras y una imponente catedral naval ortodoxa, la de San Nicolás, consagrada en 1903 con la presencia del zar Nicolás II. Llegó a albergar a decenas de miles de personas y a concentrar buena parte de la flota rusa del Báltico. Se construyeron también fuertes y baterías de costa para defender la base, cuyas ruinas todavía se ven hoy junto al mar, semiderruidas por el oleaje y las voladuras.

La vida de Karosta como base imperial fue relativamente breve pero intensa. Durante la Primera Guerra Mundial, la ciudad fue ocupada por las tropas alemanas, y del colapso de los imperios ruso y alemán surgió, en 1918, la Primera República de Letonia. Karosta y toda Liepāja entraban así en una nueva y turbulenta etapa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Liep%C4%81jahttps://en.wikipedia.org/wiki/Karosta

Capital por un momento, y las tragedias del siglo XX (1918-1945)

Liepāja tuvo un papel estelar en el nacimiento de la Letonia independiente. Durante la guerra de independencia (1918-1920), cuando Riga estuvo ocupada por fuerzas hostiles, el gobierno provisional letón se refugió en Liepāja, que llegó a ser, brevemente, la capital de facto del país. En el puerto de Liepāja se jugó buena parte del pulso político y militar de aquellos años decisivos que consolidaron la independencia de Letonia.

El período de entreguerras trajo cierta normalización, pero la Segunda Guerra Mundial se ensañó con la ciudad. En 1940, la Unión Soviética ocupó y anexionó Letonia. En junio de 1941, con la invasión alemana de la URSS, Liepāja fue uno de los primeros lugares en caer, tras duros combates. Vino entonces uno de los capítulos más atroces de su historia: bajo la ocupación nazi, la numerosa comunidad judía de Liepāja fue exterminada en el Holocausto. En diciembre de 1941, en las dunas de Šķēde, al norte de la ciudad, fueron asesinadas varios miles de personas judías en una de las masacres mejor documentadas del Holocausto en Letonia, tristemente conocida por las fotografías que tomaron los propios perpetradores. Es una memoria que la ciudad recuerda hoy con sobriedad y monumentos.

En 1944-1945, Liepāja quedó dentro de la 'bolsa de Curlandia', donde las tropas alemanas resistieron hasta la capitulación final de mayo de 1945. Terminada la guerra, Letonia y Liepāja volvieron a quedar bajo dominio soviético, esta vez por casi medio siglo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Liep%C4%81jahttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Latvia

Ciudad cerrada, ciudad del rock y renacimiento (1945-hoy)

Durante la época soviética, Liepāja fue una ciudad militar estratégica y, en gran parte, cerrada. Karosta volvió a ser una base naval, ahora de la flota soviética del Báltico, y toda la zona quedó vedada al público: para entrar hacía falta permiso, y ni siquiera muchos habitantes de la propia ciudad podían acceder libremente. La prisión militar de Karosta, donde a lo largo del siglo pasaron marineros castigados y presos políticos tanto en época zarista como soviética, es hoy el símbolo más visible de aquel pasado militar.

Pero, paradójicamente, en esa ciudad cerrada y gris floreció algo muy libre: la música. En 1964 se celebró por primera vez el festival Liepājas dzintars ('Ámbar de Liepāja'), y la ciudad se ganó a pulso el título de capital del rock letón, cuna de bandas y músicos que marcaron la cultura del país incluso bajo la censura soviética. El rock se volvió parte de la identidad de Liepāja, hasta el punto de tener hoy un 'paseo de la fama' dedicado a sus músicos.

Con la recuperación de la independencia de Letonia en 1991 y la retirada de las tropas soviéticas, Liepāja se abrió al fin y se reinventó. Karosta pasó de base secreta a atractivo turístico; el puerto se reconvirtió; y la ciudad apostó por la cultura, la música y el mar. El emblema de esa nueva era es la sala de conciertos Great Amber (Lielais dzintars), inaugurada en 2015, un edificio de vidrio color ámbar que brilla junto al puerto y proclama, ahora en libertad, la vocación musical de esta ciudad del viento. De puerto ducal a base imperial, de escenario del Holocausto y ciudad militar cerrada a capital del rock: Liepāja lleva en sus calles, sus dunas y sus fuertes toda la historia intensa y contradictoria del Báltico.

https://en.wikipedia.org/wiki/Liep%C4%81jahttps://www.liepaja.lv/en/story-of-liepaja/

📚 Bibliografía

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