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Historia de Bauska

El último castillo de la Orden de Livonia (siglo XV)

La historia de Bauska es, ante todo, la historia de un castillo levantado en un lugar imposible de mejorar: la punta de una lengua de tierra donde los ríos Mūsa y Mēmele se juntan para formar el Lielupe. Quien controlara ese punto controlaba las rutas fluviales y los caminos del sur de la actual Letonia, en la frontera con las tierras lituanas y semigalias. Por eso, hacia mediados del siglo XV, la Orden de Livonia —la rama báltica de la Orden Teutónica, que dominaba buena parte de la actual Letonia y Estonia— decidió construir allí una fortaleza.

La construcción se emprendió alrededor de 1443 y se prolongó durante décadas. El castillo de Bauska tiene una peculiaridad que lo hace único: es considerado el único castillo de la Orden de Livonia en el actual territorio letón construido específicamente para el uso de armas de fuego, es decir, pensado ya para la era de la pólvora y los cañones, con muros y disposición adaptados a la artillería. Fue, de hecho, uno de los últimos grandes castillos que la Orden levantó antes de su desaparición.

Durante casi un siglo, esta fortaleza de piedra y ladrillo custodió la frontera sur de la Livonia medieval, en un enclave estratégico donde se cruzaban intereses de la Orden, del arzobispado de Riga, de Lituania y de las poblaciones locales de Zemgale (Semigalia). Sus muros vieron pasar caballeros, mercaderes y ejércitos, y sentaron las bases de la ciudad que crecería a sus pies.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bauska_Castlehttps://visit.bauska.lv/en/objects/bauska-castle-museum/

Del castillo medieval al palacio ducal (1562-1600)

El gran giro en la historia de Bauska llegó a mediados del siglo XVI, cuando el mundo medieval báltico se derrumbó. En 1561-1562, en medio de la Guerra de Livonia, la Orden de Livonia se disolvió. Su último maestre, Gotthard Kettler, se secularizó y se convirtió en duque de un nuevo Estado: el Ducado de Curlandia y Semigalia, vasallo del Reino de Polonia-Lituania. Los antiguos castillos de la Orden, entre ellos Bauska, pasaron a ser propiedad ducal.

Los duques Kettler transformaron Bauska de fortaleza militar en residencia. Junto a la vieja fortaleza medieval de la Orden se construyó, en la segunda mitad del siglo XVI, un palacio renacentista, más cómodo y representativo, que sirvió como una de las residencias de la casa ducal. Se lo fortificó con bastiones, murallas y terraplenes al estilo de la época, capaces de resistir la artillería moderna. Así nació el conjunto doble que hoy hace único a Bauska: las ruinas de la fortaleza de la Orden y el palacio renacentista de los duques, pegados uno al otro.

Bauska se convirtió en un centro de poder de la Semigalia ducal. El castillo es, de hecho, la única residencia parcialmente conservada de los duques Kettler de Curlandia y Semigalia, lo que le da un valor histórico enorme para entender aquel pequeño pero fascinante Estado báltico que llegó incluso a tener colonias de ultramar en el Caribe y África bajo el duque Jacobo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bauska_Castlehttps://en.wikipedia.org/wiki/Duchy_of_Courland_and_Semigall

Guerras, asedios y ruina (siglos XVII-XVIII)

La posición estratégica que había hecho valioso al castillo lo condenó también a estar en el centro de todas las guerras que asolaron el Báltico en los siglos XVII y XVIII. En esa época, la región fue campo de batalla recurrente entre las grandes potencias del norte: el Reino de Polonia-Lituania, el Imperio Sueco y la Rusia zarista se disputaron una y otra vez el control de Curlandia y Semigalia.

Durante las guerras polaco-suecas y, sobre todo, durante la Gran Guerra del Norte (1700-1721), que enfrentó a Suecia con Rusia y sus aliados, Bauska cambió de manos varias veces y sufrió asedios y ocupaciones. Las tropas rusas tomaron el castillo, y a comienzos del siglo XVIII sus fortificaciones fueron parcialmente voladas y desmanteladas para que no volvieran a servir como plaza fuerte al enemigo, una práctica habitual de la época. El palacio renacentista quedó dañado y la fortaleza medieval, reducida a ruinas.

Con el fin de la Gran Guerra del Norte, Rusia consolidó su dominio sobre la región, y en 1795, con la anexión del Ducado de Curlandia por el Imperio Ruso, Bauska perdió del todo su función política. El castillo entró en un largo período de abandono: durante el siglo XIX y buena parte del XX fue una ruina romántica más del paisaje de Zemgale, mientras la pequeña ciudad de Bauska seguía su vida a la sombra de sus viejos muros.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bauska_Castlehttps://www.latvia.travel/en/sight/bauska-castle

La ciudad de Bauska y el siglo XX

Mientras el castillo se arruinaba, la ciudad de Bauska se consolidaba como capital de su comarca en el sur de Zemgale. Situada en un cruce de caminos y ríos, funcionó durante siglos como mercado agrícola y centro de servicios de una región llana y fértil, el 'granero' de Letonia. Su población fue, como en tantas ciudades bálticas, mezcla de letones, alemanes del Báltico, judíos y otros pueblos.

El siglo XX golpeó duramente a Bauska, como a todo el país. La Primera Guerra Mundial trajo el frente oriental y la ocupación alemana; luego llegó la independencia de la Primera República de Letonia (1918-1940). La Segunda Guerra Mundial fue especialmente trágica: la ocupación soviética de 1940, la ocupación nazi a partir de 1941 —durante la cual la comunidad judía de Bauska, como la de tantas ciudades letonas, fue exterminada en el Holocausto— y el regreso del poder soviético en 1944-1945, tras combates que dejaron nuevas cicatrices en la región. Bajo la ocupación soviética, Bauska fue una tranquila ciudad de provincia de la RSS de Letonia.

La recuperación de la independencia de Letonia en 1991 abrió una nueva etapa. Bauska recuperó su papel de capital comarcal de Zemgale y apostó por su patrimonio como motor turístico, sobre todo gracias a la cercanía con el Palacio de Rundāle. La ciudad hoy vive del campo, el comercio, su condición de parada en la ruta Riga-Vilnius y, cada vez más, del turismo cultural.

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El renacer del castillo: la restauración y el museo (siglo XX-hoy)

El castillo de Bauska pasó buena parte del siglo XX como un conjunto de ruinas, pero desde mediados de siglo comenzaron los trabajos para estudiarlo, protegerlo y, finalmente, restaurarlo. Ya en la época soviética se hicieron investigaciones arqueológicas y arquitectónicas, y con la independencia de Letonia el proyecto de recuperación cobró impulso como parte de la puesta en valor del patrimonio nacional.

La restauración se centró sobre todo en el palacio renacentista de los duques, que fue reconstruido a partir de los estudios históricos para recuperar su aspecto de los siglos XVI-XVII, con salones, exposiciones y una torre a la que hoy se puede subir para contemplar la confluencia de los ríos. Las ruinas de la fortaleza medieval de la Orden de Livonia se consolidaron y se abrieron a la visita, de modo que el recorrido permite ver las dos épocas del castillo en un mismo lugar. El museo del castillo (Bauskas pils muzejs) exhibe hoy colecciones sobre la vida ducal, con muestras como 'Ropa y joyas en el Ducado de Curlandia, 1562-1620' y sobre la historia militar de la fortaleza.

Hoy el castillo de Bauska es uno de los grandes atractivos de Zemgale y, junto con el vecino Palacio de Rundāle, forma el binomio imprescindible del sur de Letonia: la fortaleza militar y el palacio de recreo, las dos caras del ducado de Curlandia. Subir a su torre, recorrer sus ruinas y ver los ríos abrazarse a sus pies es asomarse a más de cinco siglos de historia báltica, desde los caballeros de la Orden hasta la Letonia independiente de hoy.

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📚 Bibliografía

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