Westmoreland es la parroquia situada más al oeste de Jamaica, en el lado sur de la isla, donde la tierra mira hacia el poniente y el sol se hunde en el Caribe. Su nombre, «tierra del oeste», refleja precisamente esa posición extrema. Combina fértiles llanuras costeras, colinas del interior y una costa que va de las playas de Negril a los manglares de la Great Morass.
En la época colonial fue una de las regiones más ricas del Imperio británico. A mediados del siglo XVIII, acre por acre, sus tierras figuraban entre las más rentables no solo de Jamaica sino de todo el imperio: sus llanuras se cubrieron de plantaciones de azúcar y, en tiempos de la Rebelión de Tacky, la parroquia contaba con unos 15.000 esclavos en más de 60 haciendas.
Esa enorme riqueza azucarera, sostenida sobre el trabajo forzado, dejó una huella profunda en el paisaje y en la sociedad de Westmoreland, y explica su papel posterior en las luchas obreras que transformarían a Jamaica en el siglo XX.
El destino más famoso de Westmoreland es Negril, repartido entre esta parroquia y la vecina Hanover. Su corazón es la Seven Mile Beach, la «playa de las siete millas» formada por Long Bay y Bloody Bay, una de las extensiones de arena blanca más largas y hermosas del Caribe, bordeada de aguas turquesas y palmeras.
Durante siglos, Negril fue un remoto pueblo pesquero de menos de cien habitantes, aislado del resto de la isla y rodeado por la Great Morass, un gran humedal que impedía el acceso a la costa. Todo cambió en 1959, cuando se abrió una carretera que lo conectó con la red viaria de la isla. En los años 1960 y 1970 llegaron los hippies, estudiantes y veteranos de la guerra de Vietnam, atraídos por su ambiente libre, su reggae y su vida sencilla, y Negril se hizo célebre como paraíso alternativo del Caribe.
La aparición de los primeros hoteles a mediados de los sesenta, el aeródromo en 1976 y el primer gran resort en 1977 iniciaron su transformación turística. Consciente del riesgo, la comunidad impuso normas de desarrollo, como la célebre prohibición de construir edificios más altos que la palmera más alta. Hoy Negril es un polo de resorts todo incluido, bares de playa y vida nocturna que conserva su ambiente icónico de sol, mar y reggae.
Al sur de la Seven Mile Beach, la costa de Negril cambia por completo: aparecen los acantilados de coral del West End, farallones rocosos que caen a plomo sobre el mar, con cuevas, saltos al agua y miradores. Es la zona de los famosos atardeceres de Negril, considerados de los más bellos del mundo, cuando el sol se pone sobre el horizonte marino sin nada que lo interrumpa.
Su emblema es el legendario Rick's Café, abierto por Richard Hershman en abril de 1974 —cuando Negril era todavía un pueblo sin electricidad—, el primer bar y restaurante de su tipo en los acantilados. Allí los clavadistas se lanzan al Caribe desde lo alto de las rocas mientras el sol se hunde en el horizonte, en uno de los rituales turísticos más célebres de Jamaica.
Esa combinación de playa infinita y acantilados espectaculares hizo de Negril un símbolo universal del Caribe. A su lado, la Great Morass y el Royal Palm Reserve —un área protegida dentro del humedal, con pasarelas de madera entre palmas reales y hogar de la boa jamaicana— recuerdan la naturaleza que precedió al turismo y que hoy se busca preservar.
La capital de Westmoreland es Savanna-la-Mar, cuyo nombre español significa «llanura junto al mar». Se desarrolló hacia 1730 como puerto exportador de azúcar y, pese a su importancia, ha sufrido repetidamente el embate de los huracanes, con desastres notables que a lo largo de su historia la dejaron varias veces devastada, especialmente el gran huracán de 1912.
A pocos kilómetros está Frome, sede de una de las fábricas de azúcar más importantes del país. Allí, en 1938, estalló uno de los episodios decisivos de la historia moderna de Jamaica: los trabajadores de la hacienda de la West Indies Sugar Company se declararon en huelga por los bajos salarios y las míseras condiciones laborales, y la represión de las fuerzas de seguridad dejó varios muertos.
Los disturbios de Frome desencadenaron una ola de huelgas en Kingston y en toda la isla, y llevaron a la detención de Alexander Bustamante. De aquella rebelión obrera nacieron los sindicatos y los partidos modernos, y su onda expansiva desembocó en el sufragio universal de 1944 y en una nueva constitución, primeros pasos hacia la independencia. Westmoreland puede reivindicar, así, haber sido una de las cunas de la Jamaica moderna.
Tierra adentro, en las estribaciones de las montañas Dolphin Head, se esconde Mayfield Falls, una serie de cascadas suaves y pozas naturales en plena selva tropical, alternativa tranquila y menos concurrida a las grandes cataratas turísticas del norte. El agua fresca, las plantas exóticas y el entorno intacto la convierten en un plan perfecto para escapar del bullicio de la costa.
Westmoreland está surcada además por numerosos ríos —Negril, Cabarita, Roaring, Great, Bluefields— que bajan de las montañas hacia la costa sur, alimentando manantiales y balnearios naturales como el cercano Roaring River, en la vecina zona kárstica. Estos rincones de agua y selva ofrecen la cara más natural y serena de la parroquia.
Entre caña, montañas, cascadas, humedales y mar, Westmoreland conjuga la Jamaica más festiva de Negril con rincones de naturaleza auténtica y un profundo legado histórico, en el punto donde la isla mira hacia el poniente y el sol se pone sobre el Caribe.