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Historia · Jamaica

Historia de Parroquia de Clarendon

El granero del centro de la isla

Clarendon se extiende por el centro-sur de Jamaica, desde la costa caribeña hasta las montañas del interior, atravesada por el río Minho (Rio Minho). Sus fértiles llanuras —en especial la llanura de Vere— la convirtieron en una de las grandes regiones agrícolas del país, con extensos cañaverales, cítricos y otros cultivos. Con casi 1.200 kilómetros cuadrados, es la tercera parroquia más extensa de la isla.

La parroquia se creó en 1664, en los primeros tiempos del dominio británico, y tomó su nombre de Sir Edward Hyde, primer conde de Clarendon y canciller de Inglaterra en el siglo XVII. Su territorio actual resultó de la fusión de tres antiguas parroquias: la propia Clarendon, Vere y Saint Dorothy. Vere, la porción sur, debe su nombre a la esposa de Sir Thomas Lynch, tres veces gobernador de la isla, que llegó a Jamaica con la expedición de Penn y Venables en 1655.

Su capital es May Pen, ciudad comercial y de mercado que creció como nudo de comunicaciones en el corazón agrícola de la isla y que recibió la capitalidad en 1887, en reemplazo de Chapelton. May Pen debe su nombre al reverendo William May, un clérigo anglicano cuya hacienda se llamaba precisamente May Pen.

Del azúcar colonial a la bauxita

Clarendon tiene un largo pasado ligado a las plantaciones. Ya en la época española existieron ingenios azucareros en la zona, y bajo dominio británico la parroquia se llenó de haciendas de caña trabajadas por miles de africanos esclavizados. El azúcar y el ron marcaron su economía durante siglos, y todavía hoy el histórico ingenio de Monymusk, en la llanura de Vere, establecido a comienzos del siglo XX, produce alrededor del 15 % del azúcar de Jamaica.

En el siglo XX, como en la vecina Manchester, la explotación de la bauxita añadió una dimensión industrial decisiva. La empresa canadiense Alcoa comenzó a operar en Clarendon en 1959, y el primer embarque de bauxita salió del puerto de Rocky Point en 1963. Aquella actividad, más tarde en manos de JAMALCO (Clarendon Alumina Works) y otras compañías, convirtió a la parroquia en uno de los grandes centros mineros y de procesamiento de alúmina del país.

Así, Clarendon combina como pocas la vieja Jamaica del azúcar con la Jamaica industrial del aluminio: cañaverales y refinerías conviven en un mismo territorio, expuesto tanto a los precios internacionales del azúcar como a los del mineral.

Historia taína y raíces campesinas

Clarendon conserva vestigios de todas las épocas de la historia de Jamaica. La presencia taína fue notable: hubo asentamientos indígenas en Portland Ridge —hoy Portland Point, la lengua de tierra que se adentra en el mar en el punto más meridional de la isla—, en las montañas de Braziletto y Round Hill, y a orillas de los ríos Milk y Minho. Aquellos primeros pobladores vivían de la pesca, la agricultura y la sal de la costa.

A los taínos siguieron los ingenios coloniales españoles y británicos, las iglesias parroquiales y las haciendas de la época esclavista, que dejaron un rico patrimonio disperso por el campo. Tras la emancipación, buena parte de la población quedó ligada a la tierra como campesinado, forjando la fuerte identidad rural que todavía distingue a la parroquia.

Ese carácter campesino y trabajador vincula a Clarendon con la Jamaica del interior, la del cultivo de la tierra y las tradiciones populares, lejos de la imagen turística de las costas norte y oeste.

Denbigh, el Milk River Bath y el patrimonio rural

Cada agosto, Clarendon acoge en Denbigh, cerca de May Pen, el mayor evento agrícola del Caribe: el Denbigh Agricultural, Industrial and Food Show, celebrado por primera vez en 1952. Durante tres días, la muestra reúne a cerca de un millar de expositores y decenas de miles de visitantes, y forma parte de las celebraciones oficiales de la independencia jamaicana, convirtiéndose en un escaparate del orgullo rural del país.

Otro hito de la parroquia es el Milk River Bath, en el sur de Clarendon: el balneario termal más grande y conocido de Jamaica, cuyas aguas minerales figuran entre las más radiactivas del mundo y se reputan curativas contra el reumatismo y otras dolencias. En uso desde tiempos coloniales, sigue atrayendo a locales y visitantes que buscan sus propiedades terapéuticas.

Entre el Denbigh Show, los baños del Milk River y las iglesias y haciendas repartidas por el campo, Clarendon ofrece un patrimonio rural denso y auténtico, muy distinto del circuito turístico habitual, para quien quiera conocer la Jamaica del trabajo de la tierra.

Llanuras, ríos y la costa del sur

Aunque no es una parroquia turística de playa, Clarendon ofrece paisajes de interés propio: las llanuras agrícolas de Vere, regadas por el río Minho; las montañas del interior; y una costa poco explorada en torno a Rocky Point y Portland Point, el extremo más meridional de Jamaica, con sus manglares, sus salinas y su tranquila vida pesquera.

Este conjunto de llanuras, ríos y litoral, unido a su papel económico —agricultura, ganadería, azúcar y minería— y a su profunda historia, hace de Clarendon una pieza clave para entender la Jamaica de las llanuras del sur, su gente trabajadora y sus tradiciones.

Entre cañaverales, refinerías de alúmina, balnearios termales y ferias agrícolas, Clarendon condensa el pulso de la Jamaica rural y productiva, lejos de la postal de resorts, pero no menos esencial para comprender la isla.

📚 Bibliografía

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