Durante décadas, los jamaiquinos juraron que esta laguna no tenía fondo. La llamaban 'Blue Hole' y contaban que un buzo tras otro había intentado tocar el lecho sin lograrlo, tragados por un azul que se volvía negro hacia abajo. La ciencia terminó desinflando el mito —tiene fondo, aunque en algún punto ronda los 60 metros—, pero para entonces el cine ya se había encargado de volverla eterna. Esta es la historia de cómo un agujero azul de Portland pasó de leyenda local a postal mundial.
La Blue Lagoon se encuentra en Portland, la parroquia del extremo nororiental de Jamaica, considerada por muchos la más bella y desde luego una de las más verdes y exuberantes de la isla. Su geografía es espectacular: las imponentes Blue Mountains y las John Crow Mountains descienden hacia una costa recortada de calas, ríos y playas, todo cubierto por una densa selva tropical. Esa exuberancia tiene una explicación: Portland es la zona más lluviosa de Jamaica.
Las montañas de la región interceptan los vientos húmedos del noreste (los alisios), que descargan abundantes lluvias durante buena parte del año. Por eso Portland está siempre verde, sus ríos llevan agua todo el año y su vegetación es tan frondosa. Esa misma agua alimenta maravillas naturales como la propia Blue Lagoon, las cascadas de Reach Falls y el caudaloso Rio Grande, famoso por el rafting en balsa de bambú.
A diferencia de la costa norte, con sus grandes resorts y su turismo masivo, Portland conservó un carácter tranquilo, auténtico y poco intervenido. Es la Jamaica de los pueblos pequeños, las villas escondidas entre la selva, el ritmo pausado y la naturaleza protagonista. Conocer la Blue Lagoon es asomarse a esta región, considerada por muchos la joya secreta de la isla.
La Blue Lagoon es, ante todo, una rareza geológica. Se trata de una laguna costera donde se produce un encuentro singular entre dos tipos de agua. Del fondo brotan manantiales de agua dulce, fría, procedente de las lluvias filtradas a través de la roca caliza de las montañas; al mismo tiempo, la laguna está conectada con el mar Caribe por una boca, por la que entra agua salada y más tibia. La mezcla de ambas crea capas de distinta densidad y temperatura.
Ese fenómeno explica dos de las características más notables de la laguna. Por un lado, el contraste térmico que sienten quienes nadan en ella: al moverse, el cuerpo pasa de zonas frías (los manantiales) a zonas tibias (el aporte marino). Por otro, el color cambiante del agua, que va del azul profundo en las partes hondas al verde esmeralda y al turquesa hacia los bordes, según la profundidad, los minerales y la incidencia de la luz solar.
La profundidad de la laguna es considerable en algunos puntos, lo que dio pie a su antiguo nombre, 'Blue Hole', y a la leyenda de que era 'sin fondo'. Aunque sí tiene fondo, su hondura y su agua de un azul intenso alimentaron durante generaciones historias sobre profundidades insondables. Ese aura de misterio, sumada a su belleza, hizo de la laguna un lugar legendario mucho antes de que el cine la volviera mundialmente famosa.
La historia de la Blue Lagoon está unida a la de Port Antonio, la cercana capital de Portland, que fue ni más ni menos que la cuna del turismo en Jamaica. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, Port Antonio era un próspero puerto bananero: desde aquí se embarcaban grandes cargamentos de banano (guineo) rumbo a Estados Unidos y Europa, en un negocio dominado por compañías como la United Fruit Company.
Los barcos bananeros, que iban llenos hacia el norte, empezaron a traer pasajeros en el viaje de vuelta: los primeros turistas, curiosos por conocer la exótica isla tropical. Así nació, casi por accidente, el turismo jamaicano, con Port Antonio como pionero. La ciudad se llenó de hoteles elegantes y se convirtió en un destino de moda. A lo largo del siglo XX, Portland atrajo a millonarios y celebridades —desde estrellas de Hollywood hasta magnates—, seducidos por su belleza, su clima y su exclusividad.
Figuras como el actor Errol Flynn quedaron asociadas para siempre a Portland; Flynn compró tierras en la zona y popularizó el rafting en balsa de bambú por el Rio Grande, originalmente usado para transportar el banano. Esa época dorada dejó como herencia una colección de villas y hoteles de encanto escondidos entre la selva, y una atmósfera sofisticada y bohemia que todavía se respira en la región, lejos del turismo masivo posterior.
El nombre actual de la laguna y buena parte de su fama mundial provienen del cine. Durante generaciones, el lugar se conoció localmente como 'Blue Hole', por su agua azul y profunda. Pero la belleza de Portland atrajo a los cineastas, y la zona se convirtió en escenario de varias películas a lo largo del siglo XX, aprovechando sus paisajes paradisíacos de selva, mar y agua cristalina.
El hito decisivo fue la película 'The Blue Lagoon' (La laguna azul), estrenada en 1980, protagonizada por Brooke Shields y rodada en localizaciones de Jamaica y Fiyi. Aunque no toda la película se filmó en esta laguna, el éxito y la difusión del film popularizaron el nombre 'Blue Lagoon' para este rincón de Portland, que terminó adoptándolo de manera definitiva, desplazando al antiguo 'Blue Hole'. Otras producciones cinematográficas también pasaron por la zona a lo largo de los años.
Así, el cine hizo por la laguna lo que el banano había hecho por Port Antonio: proyectarla al mundo. La imagen de sus aguas azules y verdes encajonadas entre la selva quedó asociada a la idea de paraíso tropical, y la laguna pasó a ser uno de los íconos turísticos de Jamaica. Es un buen ejemplo de cómo el imaginario popular y los nombres de los lugares pueden transformarse a partir de la cultura y los medios.
Hoy la Blue Lagoon es uno de los íconos naturales de Jamaica y la atracción más famosa de Portland, símbolo de la belleza serena y verde del este de la isla. A diferencia de las grandes atracciones de la costa norte, conserva un carácter más tranquilo y natural, en sintonía con el espíritu poco masivo de la región. Quienes la visitan suelen combinarla con las playas vecinas de Frenchman's Cove y San San, y con otras maravillas de Portland como Reach Falls y el rafting del Rio Grande.
La gestión del acceso y los servicios de la laguna ha sido a lo largo del tiempo más informal que en otras atracciones de la isla, con boatman locales que ofrecen paseos en balsa de bambú o bote y tarifas que conviene acordar de antemano. Ese carácter local es parte de su autenticidad, aunque también hace recomendable informarse bien y manejarse con sentido común respecto de precios y accesos.
Para el viajero, la Blue Lagoon resume lo mejor del este jamaicano: naturaleza exuberante, aguas de colores imposibles, historia ligada a los orígenes del turismo en la isla y un ritmo pausado lejos del bullicio. Nadar en sus aguas, sintiendo el contraste entre el frío de los manantiales y la tibieza del mar, o pasear en una balsa de bambú mientras un boatman cuenta sus leyendas, es vivir la cara más mágica y genuina de Jamaica.