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Historia de Ciudad del Vaticano

La colina vaticana y el martirio de San Pedro (siglo I)

El origen de la importancia del Vaticano se remonta a la Roma imperial del siglo I. La zona, en la orilla derecha del Tíber, era entonces un área suburbana llamada 'Ager Vaticanus' (el campo vaticano), poco poblada y con fama de insalubre. Allí, el emperador Calígula y luego Nerón construyeron un circo —el Circo de Nerón— para carreras de carros y espectáculos. Junto al circo, como era costumbre romana, se extendía una necrópolis, un cementerio con mausoleos a lo largo de un camino.

Fue precisamente en este lugar donde, según la tradición cristiana, fue martirizado el apóstol San Pedro, considerado por la Iglesia católica el primer Papa, durante la persecución de los cristianos desatada por Nerón tras el gran incendio de Roma del año 64. Pedro habría sido crucificado, según el relato, cabeza abajo por humildad, al no considerarse digno de morir como Cristo. Su cuerpo fue sepultado en la necrópolis cercana, en una tumba modesta que los primeros cristianos comenzaron a venerar.

Durante las décadas y siglos siguientes, esa tumba se convirtió en un lugar de peregrinación clandestina para los cristianos, que la marcaron con un pequeño monumento. La memoria de que allí reposaba San Pedro nunca se perdió. Cuando, mucho más tarde, las excavaciones del siglo XX sacaron a la luz la antigua necrópolis bajo la basílica, se identificó la zona de la supuesta tumba del apóstol: el punto exacto sobre el que, a lo largo de los siglos, se levantaría primero la basílica de Constantino y luego la actual Basílica de San Pedro. Toda la geografía sagrada del Vaticano gira en torno a ese punto.

La tumba de San Pedro y las excavaciones del siglo XX
Las excavaciones arqueológicas realizadas bajo la basílica entre los años 1940 y 1960 sacaron a la luz una necrópolis romana y un conjunto de tumbas, incluida la zona tradicionalmente identificada con la de San Pedro. La Iglesia ha sostenido la autenticidad de los restos hallados, aunque la identificación definitiva es objeto de debate científico. Lo que sí es seguro es la continuidad del culto en ese lugar desde época muy temprana.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Necr%C3%B3polis_del_Vaticano
Wikipedia (ES) — «Necrópolis del Vaticano»: https://es.wikipWikipedia (ES) — «Ciudad del Vaticano»: https://es.wikipediaWikipedia (EN) — «Vatican Hill»: https://en.wikipedia.org/wi

La primera basílica de Constantino y el Vaticano medieval

El gran salto en la historia del Vaticano llegó con el emperador Constantino, el primero en favorecer al cristianismo tras el Edicto de Milán del año 313, que puso fin a las persecuciones. Hacia el año 320-330, Constantino mandó construir sobre la tumba de San Pedro una gran basílica, conocida como la 'basílica constantiniana' o 'antigua San Pedro'. Para levantarla en aquel terreno inclinado de la colina, hubo que realizar enormes movimientos de tierra que sepultaron la antigua necrópolis romana, preservándola sin saberlo para la posteridad.

Durante más de mil años, esta primera basílica fue el principal santuario de la cristiandad occidental y un destino de peregrinación que atraía a fieles de toda Europa. A su alrededor fue creciendo un barrio de hospederías, capillas y edificios para los peregrinos y el clero. El Vaticano, sin embargo, no era todavía la residencia habitual de los papas, que durante gran parte de la Edad Media vivieron en el palacio de Letrán, en el otro extremo de Roma.

La Edad Media fue una época turbulenta para Roma y el papado. La ciudad sufrió saqueos y decadencia, los papas se vieron envueltos en conflictos con emperadores y familias nobles, y a comienzos del siglo XIV la sede papal llegó a trasladarse a Aviñón, en Francia, durante casi setenta años (el llamado 'destierro de Aviñón'). Cuando el papado regresó definitivamente a Roma a finales del siglo XIV, los pontífices empezaron a fijar su residencia junto a San Pedro, en el Vaticano, que poco a poco se convirtió en el centro del poder papal. La vieja basílica de Constantino, ya muy deteriorada tras mil años de uso, sería el escenario de la gran transformación renacentista.

Por qué Constantino eligió ese emplazamiento difícil
Los historiadores señalan que la elección del lugar para la basílica constantiniana —un terreno inclinado y ocupado por una necrópolis, que obligó a costosos trabajos— solo se explica por el deseo de situar el altar exactamente sobre la tumba venerada de San Pedro. Esto refuerza la antigüedad y la fuerza del culto petrino en ese punto preciso.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Antigua_bas%C3%ADlica_de_San_Pedro
Wikipedia (ES) — «Antigua basílica de San Pedro»: https://esWikipedia (ES) — «Ciudad del Vaticano»: https://es.wikipediaWikipedia (EN) — «Old St. Peter's Basilica»: https://en

El Renacimiento: la nueva Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina

Entre los siglos XV y XVII, los papas transformaron el Vaticano en el mayor escaparate artístico de la cristiandad, llamando a los genios del Renacimiento y el Barroco. El papa Sixto IV mandó construir, entre 1473 y 1481, la Capilla Sixtina (que lleva su nombre), cuyas paredes fueron pintadas por maestros del Quattrocento como Botticelli, Perugino y Ghirlandaio. Pero la transformación más radical la impulsó el papa Julio II a comienzos del siglo XVI.

Julio II tomó la audaz decisión de demoler la milenaria basílica de Constantino, que amenazaba ruina, y construir en su lugar una iglesia totalmente nueva, la más grande y magnífica del mundo. La primera piedra se colocó en 1506, según un proyecto de Bramante. La obra se prolongó más de un siglo y en ella participaron sucesivamente los más grandes arquitectos y artistas de la época: tras Bramante vinieron Rafael, Sangallo y, sobre todo, Miguel Ángel, que a partir de 1547 dirigió la obra y diseñó la grandiosa cúpula. La fachada y la nave fueron completadas por Maderno, y la basílica se consagró en 1626.

Fue también Julio II quien encargó a Miguel Ángel pintar la bóveda de la Capilla Sixtina (1508-1512), una de las cumbres absolutas del arte universal, y a Rafael decorar las estancias del Palacio Apostólico (las 'Estancias de Rafael', con la célebre 'Escuela de Atenas'). Décadas más tarde, Miguel Ángel añadiría el monumental 'Juicio Final' en el muro del altar de la Sixtina. En el siglo XVII, el genio del Barroco, Gian Lorenzo Bernini, dio forma al interior de la basílica y diseñó la majestuosa Plaza de San Pedro con su columnata. Así nació el Vaticano artístico que hoy conocemos, un tesoro irrepetible reunido a lo largo de generaciones.

La controversia de la financiación y las indulgencias
La enorme obra de la nueva Basílica de San Pedro fue tan costosa que su financiación, en parte mediante la venta de indulgencias, fue uno de los detonantes de la Reforma protestante de Lutero en 1517. Es un episodio clave para entender el impacto histórico que tuvo, mucho más allá del arte, la construcción del nuevo San Pedro.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_de_San_Pedro
Wikipedia (ES) — «Basílica de San Pedro»: https://es.wikipedWikipedia (ES) — «Capilla Sixtina»: https://es.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «St. Peter's Basilica»: https://en.wik

Los Estados Pontificios y la 'cuestión romana' (hasta 1870)

Durante más de mil años, los papas no fueron solo líderes espirituales, sino también soberanos de un Estado: los Estados Pontificios, un territorio que en su máxima extensión abarcaba buena parte del centro de Italia, desde el Lacio hasta la Romaña, con Roma como capital. Este poder temporal del papado, que se remontaba aproximadamente al siglo VIII, daba a los pontífices independencia política frente a otros monarcas, pero también los implicaba en guerras, alianzas y conflictos territoriales como cualquier otro príncipe europeo.

Todo entró en crisis en el siglo XIX con el proceso de unificación de Italia (el 'Risorgimento'). El nuevo Reino de Italia, proclamado en 1861, aspiraba a tener Roma como capital, pero la ciudad seguía siendo el corazón de los Estados Pontificios, defendida por las tropas del papa y, durante años, por una guarnición francesa enviada por Napoleón III. El desenlace llegó el 20 de septiembre de 1870, cuando, retiradas las tropas francesas a causa de la guerra franco-prusiana, el ejército italiano abrió una brecha en la muralla a la altura de Porta Pia y entró en Roma. Los Estados Pontificios dejaron de existir.

El papa Pío IX se negó a reconocer la anexión, se recluyó en el Vaticano y se declaró 'prisionero', rechazando salir del recinto. Así comenzó la llamada 'cuestión romana': un conflicto de casi sesenta años entre la Santa Sede y el Estado italiano, durante el cual los papas no reconocieron la legitimidad del nuevo reino sobre Roma y permanecieron, simbólicamente, encerrados en el Vaticano. La situación quedó en un limbo jurídico: el papado había perdido su Estado, pero conservaba un enorme peso espiritual y diplomático en todo el mundo.

El sentido del poder temporal de los papas
Los historiadores discuten el papel de los Estados Pontificios: para unos, el poder temporal garantizaba la independencia espiritual del papa frente a las potencias; para otros, lo implicaba en intrigas mundanas que perjudicaban su misión religiosa. La pérdida del Estado en 1870 y la posterior solución de 1929 reformularon esa relación entre poder espiritual y soberanía territorial.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_Pontificios
Wikipedia (ES) — «Estados Pontificios»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Cuestión romana»: https://es.wikipedia.orgWikipedia (ES) — «Toma de Roma»: https://es.wikipedia.org/wi

Los Pactos de Letrán (1929): el nacimiento del Estado de la Ciudad del Vaticano

La 'cuestión romana' que enfrentaba a la Santa Sede con el Estado italiano desde 1870 se resolvió finalmente el 11 de febrero de 1929 con la firma de los Pactos de Letrán (Patti Lateranensi), entre el cardenal Pietro Gasparri, en nombre del papa Pío XI, y Benito Mussolini, en nombre del rey de Italia. Estos acuerdos pusieron fin a casi seis décadas de conflicto y reconfiguraron la relación entre Italia y el papado.

Los Pactos crearon un nuevo sujeto de derecho internacional: el Estado de la Ciudad del Vaticano, un territorio diminuto —apenas 0,44 km²— sobre el que el papa ejercería plena soberanía. De este modo, la Santa Sede recuperaba la independencia territorial necesaria para garantizar su libertad espiritual, pero en una escala mínima, sin las pretensiones de los antiguos Estados Pontificios. Los acuerdos incluían además un concordato que regulaba las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado italiano, y una compensación económica por la pérdida de los antiguos territorios.

Desde 1929, la Ciudad del Vaticano es el Estado independiente más pequeño del mundo, gobernado por el Papa como monarca absoluto y jefe de Estado. Cuenta con su propia bandera (amarilla y blanca, con las llaves de San Pedro), himno, sellos, oficina de correos, periódico ('L'Osservatore Romano'), radio y, célebremente, su propio cuerpo de seguridad: la Guardia Suiza Pontificia, con sus pintorescos uniformes de inspiración renacentista. El Vaticano no forma parte de Italia, aunque está completamente rodeado por Roma y comparte con ella numerosos servicios.

El contexto político de los Pactos de 1929
Los Pactos de Letrán se firmaron durante el régimen fascista de Mussolini, que buscaba legitimidad y el apoyo de la Iglesia. Los historiadores subrayan que, aunque resolvieron un conflicto histórico real, también respondieron a los intereses políticos del momento de ambas partes. El acuerdo se mantuvo tras la caída del fascismo y fue revisado posteriormente, en 1984.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Pactos_de_Letr%C3%A1n
Wikipedia (ES) — «Pactos de Letrán»: https://es.wikipedia.orWikipedia (ES) — «Ciudad del Vaticano»: https://es.wikipediaWikipedia (EN) — «Lateran Treaty»: https://en.wikipedia.org/

El Vaticano hoy: Patrimonio Mundial y centro del catolicismo

Hoy la Ciudad del Vaticano es, a la vez, el Estado más pequeño del mundo y uno de los lugares más influyentes del planeta. Es la sede de la Iglesia católica y la residencia del Papa, que ejerce su autoridad espiritual sobre más de mil millones de fieles en todo el mundo y mantiene relaciones diplomáticas con la mayoría de los países. La Santa Sede, distinta del Estado vaticano pero ligada a él, participa en organismos internacionales y desempeña un papel relevante en la diplomacia mundial.

En 1984, la Unesco inscribió la Ciudad del Vaticano en su lista de Patrimonio de la Humanidad, con la particularidad de ser el único Estado del mundo declarado en su totalidad Patrimonio Mundial. El reconocimiento abarca el conjunto extraordinario que forman la Basílica de San Pedro, la Plaza de San Pedro, los palacios, los Museos Vaticanos, la Capilla Sixtina y los jardines: un compendio único de arte, arquitectura y espiritualidad acumulado a lo largo de los siglos.

El Vaticano recibe cada año a millones de visitantes y peregrinos, que llegan para admirar sus tesoros artísticos, asistir a las audiencias y celebraciones papales o vivir momentos especiales como los Años Santos o Jubileos, que multiplican la afluencia. Su funcionamiento cotidiano combina lo antiguo y lo moderno: la Guardia Suiza con sus uniformes renacentistas conviven con la tecnología de los museos, los archivos y la comunicación de la Santa Sede. Pese a su tamaño minúsculo, el Vaticano sigue siendo un faro espiritual, cultural y artístico que concentra, en menos de medio kilómetro cuadrado, una parte esencial de la historia de la humanidad.

Estado vaticano y Santa Sede: dos realidades distintas
Conviene distinguir entre el Estado de la Ciudad del Vaticano (la entidad territorial creada en 1929) y la Santa Sede (el gobierno central de la Iglesia católica, encabezado por el Papa). Es la Santa Sede, y no el Estado, la que tiene personalidad jurídica internacional y mantiene relaciones diplomáticas. El Estado vaticano existe sobre todo para garantizar la independencia de la Santa Sede.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Sede
UNESCO — «Ciudad del Vaticano»: https://whc.unesco.org/es/liWikipedia (ES) — «Ciudad del Vaticano»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Santa Sede»: https://es.wikipedia.org/wiki

📚 Bibliografía

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