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Historia de Sicilia (Palermo y Taormina)

De los sicanos a la Magna Grecia: cuando Sicilia rivalizó con Atenas

Mucho antes de que existiera Roma, Sicilia ya era un mundo disputado. Sus primeros pobladores conocidos fueron tres pueblos: los sicanos, que la tradición situaba en el centro y el oeste; los sículos, llegados desde la península itálica, que le dieron el nombre a la isla; y los élimos del noroeste, en torno a Segesta y Érice. Sobre ellos se instalaron los fenicios, que fundaron factorías comerciales en el occidente (Mozia, Palermo, Solunto), y sobre todo los griegos, que a partir del siglo VIII a.C. iniciaron una colonización intensa que convertiría a la isla en el corazón de la Magna Grecia.

En el 734 a.C. colonos de Calcis fundaron Naxos, y poco después corintios fundaron Siracusa (733 a.C.), que llegaría a ser la ciudad griega más poderosa de Occidente. Le siguieron Gela, Selinunte, Mesina, Catania y, en el 582 a.C., Akragas (la futura Agrigento), que el poeta Píndaro llamó 'la más bella de las ciudades de los mortales'. Estas polis levantaron templos dóricos colosales —los que hoy asombran en el Valle de los Templos, en Selinunte y en Segesta— y produjeron filósofos, tiranos y matemáticos. Siracusa fue patria de Arquímedes, uno de los mayores genios de la Antigüedad.

El poder de Siracusa quedó demostrado en el 413 a.C., cuando destruyó a la gran expedición militar que Atenas había enviado a conquistarla durante la Guerra del Peloponeso: fue uno de los mayores desastres de la historia ateniense, y miles de prisioneros terminaron cavando en las canteras de la ciudad, las 'latomías'. Bajo tiranos como Gelón, Dionisio I y Hierón II, Siracusa dominó buena parte de la isla y se enfrentó una y otra vez a Cartago, la potencia fenicia del norte de África, que controlaba el occidente siciliano. Sicilia fue durante siglos un tablero donde griegos y cartagineses se disputaron el Mediterráneo central.

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Siciliahttps://es.wikipedia.org/wiki/Magna_Greciahttps://es.wikipedia.org/wiki/Siracusa

El granero de Roma y el emirato árabe

La rivalidad entre Roma y Cartago arrastró a Sicilia. La Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.) se libró en gran parte en la isla y sus aguas, y terminó con la victoria romana: en el 241 a.C. Sicilia se convirtió en la primera provincia de Roma fuera de la península itálica. Siracusa resistió aún unos años como aliada de Cartago, hasta que fue tomada tras un largo asedio en el 212 a.C., durante el cual —según la tradición— murió Arquímedes a manos de un soldado romano.

Bajo Roma, Sicilia se volvió el 'granero' de la República y del Imperio: sus enormes latifundios, trabajados por multitudes de esclavos, abastecían de trigo a la capital. Esa explotación provocó dos grandes rebeliones de esclavos, las Guerras Serviles (siglo II a.C.), y episodios célebres de corrupción, como el gobierno del pretor Verres, denunciado por Cicerón. De la Sicilia romana tardía queda un testimonio deslumbrante: la Villa Romana del Casale, cerca de Piazza Armerina, con la mayor colección de mosaicos romanos conservada del mundo.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, la isla pasó por manos vándalas, ostrogodas y, sobre todo, bizantinas: durante un breve tiempo, en el siglo VII, Siracusa fue incluso capital del Imperio Bizantino. Pero el cambio más profundo llegó en el 827, cuando comenzó la conquista árabe. Los musulmanes tardaron décadas en dominar la isla —Palermo cayó en el 831, Siracusa recién en el 878— y gobernaron durante más de dos siglos. La Sicilia islámica fue próspera y refinada: los árabes introdujeron nuevos cultivos (cítricos, caña de azúcar, algodón, pistachos), sistemas de riego, técnicas y palabras que aún perviven en el dialecto y la cocina sicilianos. Palermo se convirtió en una de las mayores y más brillantes ciudades del Mediterráneo, con cientos de mezquitas y un intenso comercio.

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Los normandos, Roger II y el reino de las tres culturas

A mediados del siglo XI, unos aventureros normandos venidos del norte de Francia —la misma estirpe que conquistó Inglaterra en 1066— pusieron sus ojos en Sicilia. Liderados por Roberto Guiscardo y su hermano Roger de Hauteville (Roger I), iniciaron en 1061 una conquista que culminó en 1091 con el dominio de toda la isla. En vez de arrasar la cultura árabe que encontraron, los normandos hicieron algo excepcional para la época: la integraron. El reino que fundaron fue uno de los estados más avanzados y tolerantes de la Europa medieval.

El gran artífice fue Roger II, coronado rey de Sicilia en 1130. Su corte de Palermo fue un cruce único de culturas latina, griega bizantina y árabe: se hablaban varias lenguas, se acuñaban monedas con inscripciones en árabe, trabajaban geógrafos musulmanes como al-Idrisi —autor de un célebre mapa del mundo para el rey— y convivían cristianos, musulmanes y judíos. De esa fusión nació el estilo árabe-normando, una de las expresiones artísticas más originales de la Edad Media: la Capilla Palatina, con sus mosaicos bizantinos y su techo de mocárabes islámicos; las catedrales de Cefalù y Monreale, cubiertas de oro; iglesias con cúpulas rojas de aire oriental. Ese conjunto es hoy Patrimonio Mundial de la Unesco.

La corona pasó luego, por vía matrimonial, a la dinastía suaba de los Hohenstaufen. Su figura más notable fue Federico II (1194-1250), rey de Sicilia y emperador del Sacro Imperio, apodado 'stupor mundi' (el asombro del mundo) por su cultura, su curiosidad científica y su corte políglota, donde florecieron la poesía en lengua siciliana —cuna del italiano literario— y el saber de tres religiones. Con su muerte, sin embargo, empezó la decadencia: el papado y las potencias europeas se disputaron la rica isla, que perdió poco a poco su independencia y su papel central.

https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Siciliahttps://es.wikipedia.org/wiki/Roger_II_de_Siciliahttps://whc.unesco.org/en/list/1487/

Las Vísperas Sicilianas, Aragón y los Borbones

Tras los Hohenstaufen, el papa entregó Sicilia a Carlos de Anjou, hermano del rey de Francia. El dominio angevino fue duro e impopular, y estalló en una revuelta que quedó grabada en la memoria de la isla: las Vísperas Sicilianas. El lunes de Pascua de 1282, en Palermo, un incidente —según la tradición, el acoso de un soldado francés a una mujer siciliana a la hora de las vísperas— desató una insurrección general en la que fueron masacrados miles de franceses. La rebelión expulsó a los angevinos y ofreció la corona a Pedro III de Aragón, casado con una heredera de los Hohenstaufen.

Así comenzó una larga etapa bajo la Corona de Aragón y luego bajo los reyes de España. Durante siglos, Sicilia fue gobernada por virreyes en nombre de una monarquía lejana. Fue una época de relativa marginación: la isla, antes centro del Mediterráneo, quedó en la periferia de los grandes imperios, con una economía dominada por los latifundios y una nobleza poderosa. El terremoto de 1693 devastó el sureste y dio pie a la reconstrucción de ciudades enteras —Noto, Ragusa, Módica, Catania— en un espléndido estilo barroco tardío, hoy también Patrimonio de la Unesco.

En el siglo XVIII, tras varios cambios de manos, Sicilia quedó unida a Nápoles bajo la dinastía de los Borbones, formando el Reino de las Dos Sicilias, el estado más extenso de la Italia preunitaria. Los Borbones gobernaron desde Nápoles, y Sicilia volvió a sentirse relegada y explotada, con un campesinado empobrecido frente a una aristocracia terrateniente. Ese malestar social y el atraso económico serían el telón de fondo de los grandes cambios del siglo XIX.

https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADsperas_sicilianashttps://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_las_Dos_Siciliashttps://whc.unesco.org/en/list/1024/

Los Mil de Garibaldi, la emigración y el desembarco de 1943

En 1860, Sicilia se convirtió en el escenario decisivo de la unificación italiana. El 11 de mayo, Giuseppe Garibaldi desembarcó en Marsala con poco más de mil voluntarios, los célebres 'Mille' de camisa roja. Apoyado por campesinos sicilianos hartos del gobierno borbónico, derrotó a las tropas reales en Calatafimi y en Palermo y, en pocos meses, conquistó toda la isla y el sur de la península. La expedición precipitó el fin del Reino de las Dos Sicilias y la incorporación del sur a la nueva Italia unificada, proclamada reino en 1861.

La unión, sin embargo, no trajo la prosperidad esperada. El nuevo Estado, centralizado en el norte, no resolvió el atraso del sur; los impuestos, el servicio militar obligatorio y la persistencia del latifundio alimentaron el descontento y episodios de bandolerismo. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la pobreza empujó a cientos de miles de sicilianos a emigrar, sobre todo a las Américas: comunidades enteras de Argentina y Estados Unidos tienen raíces sicilianas. Novelas como 'El Gatopardo', de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, retrataron con lucidez esa transición y la famosa frase 'que todo cambie para que todo siga igual'.

En la Segunda Guerra Mundial, Sicilia volvió a ser un punto clave. En julio de 1943, los Aliados lanzaron la Operación Husky, el desembarco anglo-estadounidense en las playas del sur de la isla, la mayor operación anfibia de la guerra hasta ese momento. En algo más de un mes conquistaron Sicilia, lo que precipitó la caída de Mussolini y abrió la puerta a la campaña de Italia. La isla, ocupada y bombardeada, quedó devastada; la posguerra fue de reconstrucción, reforma agraria parcial y, en 1946, la concesión de un estatuto de autonomía especial que Sicilia conserva hasta hoy.

https://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_de_los_Milhttps://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Huskyhttps://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Sicilia

La mafia y el antimafia: Falcone y Borsellino

Ninguna mirada honesta a la Sicilia contemporánea puede evitar el fenómeno de la mafia, la Cosa Nostra, surgida en el siglo XIX en el vacío de poder entre el latifundio y el Estado. Durante décadas, organizaciones criminales controlaron mediante la extorsión, la violencia y la complicidad política amplios sectores de la economía y la vida pública. En las décadas de 1970 y 1980, la guerra entre clanes y la ofensiva contra el Estado dejaron centenares de muertos, entre ellos magistrados, policías, periodistas y políticos.

La respuesta llegó de la propia sociedad siciliana y de un grupo de jueces valientes. El llamado 'pool antimafia' de Palermo, con Giovanni Falcone y Paolo Borsellino a la cabeza, instruyó a mediados de los años ochenta el 'maxiproceso', un juicio histórico que, gracias en parte al testimonio del arrepentido Tommaso Buscetta, llevó a la condena de centenares de mafiosos y demostró por primera vez ante los tribunales la existencia y la estructura de la Cosa Nostra. Fue un golpe sin precedentes.

La venganza fue brutal. El 23 de mayo de 1992, Giovanni Falcone, su esposa Francesca Morvillo y tres agentes de escolta murieron al estallar una carga de explosivos bajo la autopista de Capaci, cerca de Palermo. Apenas dos meses después, el 19 de julio, Paolo Borsellino y cinco agentes de su escolta fueron asesinados con un coche bomba en la via D'Amelio, en Palermo. Los atentados conmocionaron a Italia y provocaron una reacción popular y estatal decisiva contra la mafia. Hoy, los nombres de Falcone y Borsellino dan nombre al aeropuerto de Palermo y a árboles, escuelas y plazas de toda la isla; el movimiento antimafia, la cultura del 'no pago el pizzo' (no pago la extorsión) y una sociedad civil activa han transformado la imagen y la realidad de Sicilia. Recordar esa historia con sobriedad, sin romantizarla, es parte de conocer de verdad la isla.

https://es.wikipedia.org/wiki/Cosa_Nostrahttps://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Falconehttps://es.wikipedia.org/wiki/Paolo_Borsellinohttps://es.wikipedia.org/wiki/Maxiproceso_de_Palermo

📚 Bibliografía

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