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Historia de Roma

La fundación legendaria: Rómulo, Remo y los siete reyes (753 a.C.)

Pocas ciudades cargan un mito fundacional tan poderoso como Roma. Según la leyenda, la ciudad fue fundada el 21 de abril del 753 a.C. por Rómulo, uno de los gemelos hijos del dios Marte y de la princesa Rea Silvia, descendiente a su vez del héroe troyano Eneas. Abandonados en una cesta en las aguas del río Tíber, Rómulo y Remo habrían sido amamantados por una loba (la famosa 'Lupa Capitolina') y criados después por un pastor. Ya adultos, decidieron fundar una ciudad en las colinas donde habían sido salvados; tras una disputa sobre cuál de los montes elegir y quién la gobernaría, Rómulo mató a Remo y dio su nombre a la ciudad: Roma.

Más allá del mito, la arqueología confirma que en las colinas junto al Tíber —el Palatino, el Capitolino, el Quirinal y las demás de las célebres 'siete colinas'— existían aldeas de pastores latinos y sabinos desde al menos el siglo VIII a.C. La ubicación era privilegiada: un vado del Tíber que permitía cruzar el río, colinas defendibles y una posición estratégica entre Etruria al norte y la Magna Grecia al sur. De la fusión de esas aldeas nació, con el tiempo, la ciudad.

La tradición cuenta que tras Rómulo gobernaron siete reyes, entre latinos, sabinos y etruscos, hasta que en el año 509 a.C. el último de ellos, Tarquinio el Soberbio, fue expulsado y se proclamó la República. A esta etapa monárquica se le atribuyen las primeras instituciones, los primeros templos y el trazado original de la ciudad. La loba amamantando a los gemelos sigue siendo, hasta hoy, el emblema de Roma.

El mito de Rómulo y Remo frente a la arqueología
La fecha tradicional del 753 a.C. y la historia de los gemelos amamantados por la loba pertenecen al relato legendario transmitido por autores como Tito Livio y Plutarco. La arqueología, en cambio, muestra un poblamiento gradual de las colinas del Tíber desde el siglo X-VIII a.C., con aldeas que se fueron uniendo. Hoy se entiende la fundación como un proceso, no como un acto único, aunque el mito siguió siendo central en la identidad romana.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Roma
Eneas y el origen troyano
La tradición, recogida sobre todo en la 'Eneida' de Virgilio, vinculaba a Roma con el héroe troyano Eneas, antepasado de Rómulo a través de la dinastía de Alba Longa. Este relato cumplía una función política y cultural: dar a Roma un linaje heroico equiparable al de los griegos. Se considera mito literario y fundacional, no historia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Eneas
Wikipedia (ES) — «Roma»: https://es.wikipedia.org/wiki/RomaWikipedia (ES) — «Historia de Roma»: https://es.wikipedia.orWikipedia (EN) — «Founding of Rome»: https://en.wikipedia.or

La República romana y la conquista del Mediterráneo (509-27 a.C.)

Tras la caída de la monarquía en el 509 a.C., Roma se constituyó como República, un sistema en el que el poder se repartía entre magistrados elegidos (sobre todo los dos cónsules anuales), el Senado —una asamblea de aristócratas que concentraba la autoridad moral y política— y las asambleas populares. Durante siglos, la vida política romana estuvo marcada por la tensión entre los patricios (la vieja aristocracia) y los plebeyos (el resto del pueblo), que fueron conquistando derechos hasta lograr sus propios magistrados, los tribunos de la plebe.

La República fue, sobre todo, una formidable máquina de expansión. Primero sometió a sus vecinos latinos y etruscos, luego a los samnitas y a las ciudades griegas del sur de Italia. El gran salto llegó con las Guerras Púnicas contra Cartago (264-146 a.C.), la gran potencia del Mediterráneo occidental: tras tres guerras, y pese al desafío del general cartaginés Aníbal —que cruzó los Alpes con elefantes y estuvo a punto de derrotar a Roma—, los romanos destruyeron Cartago y se convirtieron en la potencia dominante del Mediterráneo. Después vinieron Grecia, Hispania, las Galias (conquistadas por Julio César) y buena parte de Oriente.

Pero la expansión trajo crisis. La enorme afluencia de riquezas y esclavos, la concentración de tierras y las luchas entre generales con ejércitos leales a su persona desgarraron la República en el siglo I a.C. Las guerras civiles entre Mario y Sila, entre César y Pompeyo, y finalmente entre Octavio y Marco Antonio, marcaron el final del sistema republicano. El asesinato de Julio César en el año 44 a.C. fue uno de los episodios decisivos de ese derrumbe.

Por qué cayó la República
Los historiadores debaten las causas del colapso republicano: la incapacidad de las instituciones de una ciudad-estado para gobernar un imperio, la desigualdad social y agraria, la profesionalización de los ejércitos leales a sus generales y la ambición personal de las grandes figuras (César, Pompeyo, Craso). Suele entenderse como una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_romana
Wikipedia (ES) — «República romana»: https://es.wikipedia.orWikipedia (ES) — «Guerras púnicas»: https://es.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «Roman Republic»: https://en.wikipedia.org/

El Imperio romano: del esplendor a la caída de Occidente (27 a.C.-476 d.C.)

En el año 27 a.C., Octavio —sobrino y heredero de Julio César— recibió del Senado el título de Augusto y se convirtió en el primer emperador romano. Sin abolir formalmente las instituciones republicanas, concentró en sus manos el poder real e inauguró el Imperio. Con Augusto comenzó la 'Pax Romana', dos siglos de relativa estabilidad y prosperidad en los que Roma alcanzó su máxima extensión, abarcando desde Britania hasta Egipto y desde Hispania hasta Mesopotamia, con el Mediterráneo convertido en un 'lago romano' (el 'Mare Nostrum').

Fue la época de los grandes monumentos que todavía hoy definen a Roma: el Coliseo, inaugurado en el año 80 d.C. bajo la dinastía Flavia; los foros imperiales; el Panteón reconstruido por Adriano; las termas, los acueductos y las grandes vías que conectaban el imperio. La ciudad de Roma llegó a tener cerca de un millón de habitantes, una cifra que ninguna urbe europea volvería a alcanzar hasta el siglo XIX. El latín, el derecho romano y la organización administrativa dejaron una huella que perdura hasta hoy en buena parte del mundo occidental.

A partir del siglo III, sin embargo, el Imperio entró en crisis: presiones de los pueblos en las fronteras, inestabilidad política, problemas económicos y epidemias. El emperador Constantino legalizó el cristianismo en el 313 y trasladó la capital a Constantinopla en el 330. En el 395 el Imperio se dividió en dos mitades. La parte occidental, debilitada y presionada por las invasiones germánicas (Roma fue saqueada en el 410 y el 455), se desmoronó hasta que en el 476 el último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, fue depuesto: una fecha que tradicionalmente marca el fin de la Antigüedad y el comienzo de la Edad Media.

Las causas de la caída del Imperio de Occidente
Desde Edward Gibbon en el siglo XVIII, la 'caída de Roma' ha generado innumerables explicaciones: invasiones germánicas, crisis económica y monetaria, presión fiscal, despoblamiento, divisiones internas, el peso del ejército o incluso factores climáticos y epidémicos. La historiografía actual tiende a hablar de una 'transformación' o 'transición' gradual más que de un colapso súbito, y a combinar varias causas.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%ADda_del_Imperio_romano_de_Occidente
Wikipedia (ES) — «Imperio romano»: https://es.wikipedia.org/Wikipedia (ES) — «Caída del Imperio romano de Occidente»: htWikipedia (EN) — «Colosseum»: https://en.wikipedia.org/wiki/

Roma cristiana y papal: del cristianismo a los Estados Pontificios

Tras la caída del Imperio de Occidente, Roma perdió población y poder político, pero ganó una nueva grandeza: la religiosa. La ciudad, donde según la tradición habían sido martirizados los apóstoles Pedro y Pablo, se convirtió en el centro del cristianismo occidental y en la sede del obispo de Roma, el Papa. Sobre la tumba de San Pedro, en el Vaticano, se levantaría con el tiempo la mayor iglesia de la cristiandad. A lo largo de la Edad Media, el papado se afirmó no solo como autoridad espiritual, sino también como poder temporal: los Estados Pontificios, un territorio gobernado por los papas que abarcaba buena parte del centro de Italia.

Durante siglos, Roma fue una ciudad relativamente modesta en comparación con su pasado imperial, marcada por las disputas entre familias nobles, los conflictos con el Sacro Imperio y episodios traumáticos como el traslado del papado a Aviñón en el siglo XIV. Pero a partir del Renacimiento, los papas decidieron transformar la ciudad en un escaparate del esplendor de la Iglesia. Entre los siglos XV y XVII, Roma vivió una extraordinaria renovación artística: papas como Julio II y León X llamaron a genios como Miguel Ángel, Rafael y Bramante, que pintaron la Capilla Sixtina, diseñaron la nueva Basílica de San Pedro y llenaron la ciudad de palacios, plazas y fuentes.

El Barroco, en los siglos XVII y XVIII, dio a Roma buena parte de su imagen actual, de la mano de artistas como Bernini —autor de la columnata de San Pedro y de fuentes como la de los Cuatro Ríos en la Piazza Navona— y Borromini. La Fontana di Trevi, la Plaza de España con su escalinata y tantas otras maravillas barrocas convirtieron a Roma en destino obligado de los viajeros del 'Grand Tour' europeo.

El origen de los Estados Pontificios
La formación del poder temporal de los papas suele vincularse a la llamada 'Donación de Pipino' (siglo VIII), por la que el rey franco habría entregado territorios al papado, y se apoyó durante siglos en un documento, la 'Donación de Constantino', demostrado falso en el Renacimiento por el humanista Lorenzo Valla. Los Estados Pontificios perduraron hasta 1870.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_Pontificios
Wikipedia (ES) — «Estados Pontificios»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Roma»: https://es.wikipedia.org/wiki/RomaWikipedia (EN) — «History of Rome»: https://en.wikipedia.org

Roma, capital de Italia (1870-1871) y el siglo XX

Durante el largo proceso de unificación italiana del siglo XIX (el 'Risorgimento'), Roma ocupó un lugar simbólico central: era impensable una Italia unida sin Roma como capital. Pero la ciudad seguía siendo el corazón de los Estados Pontificios, defendida por las tropas del papa y, durante años, por una guarnición francesa. El desenlace llegó el 20 de septiembre de 1870: aprovechando la retirada de las tropas francesas por la guerra franco-prusiana, el ejército italiano abrió una brecha en la muralla a la altura de Porta Pia y entró en Roma. Los Estados Pontificios desaparecieron y el papa Pío IX se recluyó en el Vaticano, declarándose 'prisionero'.

En 1871, Roma fue proclamada capital del recién unificado Reino de Italia, papel que conserva hasta hoy. La ciudad, que durante siglos había sido una urbe papal de tamaño modesto, se transformó en una capital moderna: se abrieron grandes avenidas, se construyeron ministerios y el imponente monumento a Víctor Manuel II (el 'Altare della Patria'), y la población creció rápidamente. La 'cuestión romana' —el conflicto entre el Estado italiano y el papado— solo se resolvería en 1929 con los Pactos de Letrán, que crearon el Estado de la Ciudad del Vaticano como entidad soberana independiente.

El siglo XX trajo el régimen fascista de Mussolini, que utilizó la grandeza de la Roma antigua como propaganda y abrió avenidas como la Via dei Fori Imperiali; la Segunda Guerra Mundial, durante la cual Roma fue ocupada y luego liberada en 1944; y, tras la guerra, una época de renacimiento cultural —la 'Dolce Vita' del cine de Fellini— y de crecimiento. Hoy Roma es la capital de Italia, sede del gobierno, ciudad de casi tres millones de habitantes y uno de los mayores destinos turísticos del planeta, con su centro histórico declarado Patrimonio Mundial de la Unesco.

La toma de Roma y la 'cuestión romana'
La 'Breccia di Porta Pia' del 20 de septiembre de 1870 puso fin al poder temporal del papado y permitió hacer de Roma la capital de Italia en 1871. El conflicto entre el Estado italiano y la Santa Sede ('cuestión romana') quedó abierto hasta los Pactos de Letrán de 1929, que reconocieron la soberanía del Vaticano. Las interpretaciones varían según se enfaticen los aspectos políticos, religiosos o nacionales.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Toma_de_Roma
Wikipedia (ES) — «Toma de Roma»: https://es.wikipedia.org/wiWikipedia (ES) — «Pactos de Letrán»: https://es.wikipedia.orWikipedia (EN) — «Rome»: https://en.wikipedia.org/wiki/Rome

La 'Ciudad Eterna': patrimonio, cultura y Roma hoy

A Roma se la llama desde la Antigüedad la 'Ciudad Eterna' ('Urbs Aeterna'), una expresión que ya usaban poetas romanos como Tibulo y que expresaba la convicción de que Roma duraría para siempre. El paso de los siglos no ha hecho más que confirmar la fuerza de ese apodo: pocas ciudades del mundo concentran, en un mismo espacio, casi tres mil años de historia continua, desde las ruinas de la Roma antigua hasta el arte renacentista y barroco, pasando por iglesias medievales y palacios modernos.

En 1980, el centro histórico de Roma fue inscrito por la Unesco en la lista de Patrimonio de la Humanidad, una declaración que más tarde se amplió para incluir también las propiedades de la Santa Sede en la ciudad y la Basílica de San Pablo Extramuros. El reconocimiento abarca el conjunto extraordinario de monumentos —el Coliseo, los foros, el Panteón, las plazas barrocas, las fuentes, las basílicas— que hacen de Roma un museo a cielo abierto único en el mundo.

La cultura romana ha irradiado al mundo entero: el derecho romano es la base de los sistemas jurídicos de buena parte del planeta; el latín dio origen a las lenguas romances (entre ellas el español); y la arquitectura, la ingeniería y el arte romanos siguen inspirando hasta hoy. A esa herencia antigua se suman la tradición católica, la gastronomía (la cocina romana de la pasta cacio e pepe, la carbonara, la amatriciana y la pizza al taglio), el cine y un modo de vida que mezcla la grandeza monumental con la cercanía de los barrios. Roma sigue siendo, como dice el viejo dicho, una ciudad a la que 'todos los caminos conducen'.

El sentido de 'Ciudad Eterna' y el Patrimonio Unesco
El apodo de 'Ciudad Eterna' tiene raíces en la literatura latina (Tibulo, Virgilio, Ovidio) y expresaba la idea de la perpetuidad de Roma. La declaración de la Unesco de 1980, ampliada posteriormente, reconoce el valor universal excepcional del centro histórico y de los bienes de la Santa Sede. Se trata de un patrimonio compartido entre el Estado italiano y la Santa Sede.
Fuente: https://whc.unesco.org/es/list/91/
UNESCO — «Centro histórico de Roma»: https://whc.unesco.org/Wikipedia (ES) — «Roma»: https://es.wikipedia.org/wiki/RomaWikipedia (EN) — «Rome»: https://en.wikipedia.org/wiki/Rome

📚 Bibliografía

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