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Historia de Lago Mývatn

La grieta que parte Islandia en dos

Para entender el Lago Mývatn hay que entender que está sentado justo encima de una de las heridas más grandes del planeta: la dorsal mesoatlántica, la cadena de fisuras volcánicas donde la placa tectónica de América del Norte y la de Eurasia se separan lentamente, unos dos centímetros por año. Islandia es uno de los poquísimos lugares del mundo donde esa dorsal, normalmente oculta bajo miles de metros de océano, emerge a la superficie. El país entero, de hecho, se está partiendo en dos a lo largo de una franja diagonal, y el norte —con la zona de Mývatn y Krafla— es uno de sus tramos más activos.

Esa posición geológica lo explica casi todo. El magma sube desde las profundidades a través de esas grietas, y el resultado es un paisaje en construcción permanente: campos de lava recientes, cráteres, calderas, fumarolas, pozas de barro hirviente y agua caliente por todos lados. El propio lago es joven: se formó hace unos 2.300 años, cuando una enorme erupción de lava basáltica represó un valle y creó esta cuenca ancha y poco profunda, salpicada de islotes y de pseudocráteres. No es un lago tallado por glaciares ni por ríos, sino modelado por el fuego.

Esa misma actividad es la que calienta el subsuelo y alimenta las fuentes geotermales que hacen posibles los baños naturales, la que tiñe de ocre y amarillo azufrado los campos de Hverir, y la que, siglos después, permitiría a Islandia generar electricidad a partir del calor de la tierra. Mývatn es, en pocos kilómetros cuadrados, un museo al aire libre de cómo nace y se transforma una isla volcánica. Todo lo que el viajero ve —lo bello y lo inquietante— es consecuencia directa de vivir sobre una grieta que no deja de abrirse.

https://en.wikipedia.org/wiki/Myvatnhttps://whc.unesco.org/en/tentativelists/5586/

Los pseudocráteres: cráteres que no son volcanes

Uno de los rasgos más característicos y peor comprendidos de Mývatn son sus pseudocráteres, especialmente el grupo protegido de Skútustaðir, en la orilla sur del lago. A simple vista parecen pequeños volcanes: tienen un cono redondeado y un cráter en la cima. Pero no lo son, y la diferencia es fundamental. Un volcán es una abertura por la que el magma asciende desde el interior de la Tierra. Un pseudocráter, en cambio, no tiene ninguna conexión con el magma profundo: es, literalmente, un 'falso cráter'.

Se forman por explosiones de vapor. Cuando una colada de lava muy caliente avanza sobre terreno empapado —una marisma, la orilla de un lago, un suelo saturado de agua—, el agua atrapada bajo la lava se calienta de golpe hasta hervir y se convierte en vapor. Ese vapor, encerrado y a presión creciente, termina estallando hacia arriba y atraviesa la lava todavía blanda, lanzando fragmentos que se acumulan alrededor del punto de la explosión. Repetido muchas veces, el proceso construye estos conos con cráter que imitan a los volcanes de verdad, pero que en realidad son 'cicatrices' de una batalla entre la lava y el agua. Por eso se los llama también cráteres 'sin raíz' (rootless craters): no tienen raíz que baje hacia el magma.

Los pseudocráteres de Mývatn están entre los ejemplos más famosos y estudiados del mundo de este fenómeno, hasta el punto de que los geólogos usan formaciones similares descubiertas en Marte para deducir dónde hubo agua en el planeta rojo. Alrededor del lago hay varios grupos, pero el de Skútustaðir, con sus senderos entre lagunas, es el más visitado y accesible. Comprender que no son volcanes cambia por completo la lectura del paisaje: Mývatn es tanto la historia del fuego como la del agua, y de lo que ocurre cuando ambos se encuentran de golpe.

https://en.wikipedia.org/wiki/Myvatnhttps://guidetoiceland.is/nature-info/the-ultimate-guide-to-

Los Fuegos de Mývatn (1724-1729) y los Fuegos de Krafla (1975-1984)

La historia moderna de Mývatn está escrita por dos grandes episodios eruptivos del sistema volcánico de Krafla, separados por dos siglos y medio pero sorprendentemente parecidos entre sí. El primero fueron los llamados Fuegos de Mývatn (Mývatnseldar), que se prolongaron de 1724 a 1729. Comenzaron de manera espectacular en 1724 con la formación explosiva del cráter Víti ('el infierno'), y siguieron con la apertura de numerosas fisuras y coladas de lava en los años posteriores, que amenazaron granjas y hasta la iglesia de Reykjahlíð. La tradición local cuenta que la lava rodeó la iglesia pero se detuvo justo antes de destruirla, un episodio que quedó grabado en la memoria de la comunidad. Aquellos fuegos, en una época sin ciencia moderna, fueron vividos con terror religioso.

El segundo episodio, los Fuegos de Krafla (Kröflueldar), ocurrió entre 1975 y 1984 y fue observado, esta vez, con todo el instrumental de la geología contemporánea. Durante esos nueve años, la caldera de Krafla protagonizó una larga secuencia de eventos: el suelo se hinchaba y se hundía una y otra vez a medida que el magma se acumulaba y se drenaba por las fisuras subterráneas, en unos quince ciclos de inflación y deflación, acompañados por nueve erupciones que abrieron nuevas grietas y derramaron lava fresca sobre el paisaje. Los científicos consideran que los Fuegos de Krafla fueron, en esencia, una continuación del mismo mecanismo que había producido los Fuegos de Mývatn en el siglo XVIII: el mismo sistema volcánico, comportándose de manera casi idéntica.

Estas erupciones no son un dato del pasado remoto: la lava negra de Leirhnjúkur, que el viajero puede recorrer hoy junto al lago, todavía humea en algunos puntos y tiene apenas unas décadas. Caminar sobre ella es pisar el suelo más joven de Islandia. Y Krafla sigue siendo un volcán activo y vigilado, capaz de despertar de nuevo. Mývatn no es un paisaje terminado, sino una obra en curso.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kraflahttps://icelandictimes.com/krafla-eruption-1975-84-2/https://en.wikipedia.org/wiki/Myvatn

La diatomita, el conflicto ambiental y el pozo que perforó el magma

La riqueza volcánica de Mývatn también convirtió al lago en objeto de explotación económica, con consecuencias polémicas. En 1967 se instaló en Bjarnarflag, junto al lago, una planta de diatomita (kieselguhr): un material formado por los caparazones microscópicos de diatomeas, algas que se acumulan en el fondo del Mývatn. La planta bombeaba esos sedimentos desde el lecho del lago y los secaba aprovechando el vapor geotérmico, para producir un polvo usado como filtro y abrasivo industrial. Durante décadas fue una fuente de empleo local, pero también motivo de un intenso conflicto ambiental: dragar el fondo del lago alteraba su delicado ecosistema, del que dependen las famosas aves acuáticas. La presión de científicos y ecologistas, sumada a factores económicos, llevó al cierre de la extracción en 2004. El episodio es un ejemplo temprano de la tensión islandesa entre aprovechar los recursos naturales y proteger paisajes únicos.

En esa misma zona ocurrió, además, uno de los hechos científicos más extraordinarios de la historia geotérmica mundial. En 2008-2009, el Iceland Deep Drilling Project (IDDP) perforó en Krafla un pozo, el IDDP-1, con la ambición de alcanzar fluido geotérmico 'supercrítico' a unos 4.500 metros de profundidad, mucho más caliente y energético que el habitual. Pero a apenas unos 2.100 metros la perforación se topó con algo inesperado y, en principio, temido: los restos de vidrio volcánico fresco en las muestras revelaron que la broca había llegado directamente a una cámara de magma. Perforar magma es, para los ingenieros geotérmicos, casi lo único que se les enseña a evitar.

En lugar de abandonar el pozo, el equipo decidió estudiarlo y ponerlo a producir. El IDDP-1 resultó ser uno de los pozos geotérmicos más potentes jamás medidos, capaz de generar una enorme cantidad de energía a partir del calor cercano al magma, y abrió una línea de investigación pionera sobre cómo aprovechar directamente esa fuente extrema. Todo esto, a pocos kilómetros de donde los patos anidan entre los pseudocráteres. Mývatn es así: un lugar donde la biología más frágil y la geología más brutal conviven a una distancia de minutos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Myvatnhttps://www.researchgate.net/publication/228491461_Iceland_Dhttps://www.landsvirkjun.com/powerstations/krafla

La reserva natural y las aves del 'lago de los mosquitos'

Detrás de su paisaje volcánico, Mývatn esconde una de las mayores riquezas biológicas de Islandia, y todo empieza por su nombre: 'mý' significa mosquito y 'vatn', lago. Mývatn es, literalmente, 'el lago de los mosquitos'. Lejos de ser un defecto, esas enormes nubes de jejenes que aparecen en verano son la base de todo el ecosistema. Las larvas de esos insectos viven por millones en el fondo poco profundo y rico en nutrientes del lago, y su abundancia sostiene una cadena alimentaria excepcional. Por eso Mývatn y el río Laxá que nace de él albergan una de las poblaciones de aves acuáticas reproductoras más ricas del mundo: se han registrado más de un centenar de especies de aves en la zona, con más de una decena de especies de patos que anidan en sus orillas.

Entre esas aves hay verdaderas rarezas para los observadores europeos. Mývatn es el único lugar de Europa donde se reproduce el pato havelda de anteojos, el porrón islandés o 'Barrow's goldeneye', un pato de ojo dorado y mancha blanca característica que aquí vive todo el año. También es refugio del pato arlequín, de plumaje azul, castaño y blanco, que gusta de las aguas rápidas del Laxá. Este valor biológico llevó a proteger la zona: el lago y su entorno forman una reserva natural especial desde 1974, con normas estrictas para preservar el hábitat, y el conjunto de Mývatn y Laxá figura entre los sitios que Islandia postula por su importancia ecológica internacional.

Hoy, esa doble naturaleza —geológica y biológica— es la que atrae a los viajeros. Mývatn es a la vez un laboratorio de vulcanismo vivo y un santuario de aves; un lugar donde en la misma jornada se puede caminar entre lava humeante, asomarse a un cráter, hervir pan bajo tierra, bañarse en agua geotermal y observar patos rarísimos entre los pseudocráteres. Reserva desde hace medio siglo, sigue siendo un equilibrio delicado entre el uso turístico y energético y la conservación de un ecosistema único, nacido, como todo aquí, de la grieta que parte la isla en dos.

https://www.visitmyvatn.is/en/see-and-do/the-wonders-of-myvahttps://en.wikipedia.org/wiki/Myvatnhttps://whc.unesco.org/en/tentativelists/5586/

📚 Bibliografía

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