Mucho antes de la llegada de los españoles, la región del actual Huehuetenango era el corazón del señorío maya mam, uno de los pueblos mayas del altiplano de Guatemala. Su capital política y ceremonial era Zaculeu, una ciudad situada sobre una meseta protegida por barrancos naturales, a pocos kilómetros del centro de la ciudad moderna. El nombre Zaculeu suele traducirse del mam como 'tierra blanca'.
Zaculeu floreció especialmente durante el período Posclásico maya, cuando el altiplano guatemalteco estaba dividido en distintos señoríos —mam, k'iche', kaqchikel, entre otros— que competían y guerreaban entre sí. La ciudad contaba con templos piramidales, plazas, plataformas ceremoniales y una cancha para el juego de pelota, y era el centro del poder de los gobernantes mam. Su posición geográfica, en un terreno rodeado de barrancos, le daba un notable valor defensivo.
El pueblo mam, que aún hoy es una de las comunidades mayas más numerosas de Guatemala y se extiende por Huehuetenango, San Marcos y Quetzaltenango, conserva su idioma y buena parte de sus tradiciones. Zaculeu es el testimonio monumental de su pasado prehispánico y el escenario de uno de los episodios más dramáticos de la conquista del altiplano.
La conquista de la región mam fue uno de los episodios más duros de la campaña española en el altiplano de Guatemala. En 1525, tras la sumisión de los k'iche' y los kaqchikel, las fuerzas comandadas por Gonzalo de Alvarado —hermano del conquistador Pedro de Alvarado—, apoyadas por aliados indígenas, marcharon contra el señorío mam y pusieron sitio a su capital, Zaculeu.
La ciudad, defendida por su gobernante Kaibil Balam y aprovechando sus defensas naturales, resistió un asedio prolongado. Los españoles, incapaces de tomarla por asalto frente a los barrancos que la rodeaban, optaron por cercarla y cortar sus suministros. Tras semanas de cerco, el hambre y la falta de agua hicieron insostenible la situación dentro de la ciudad, y Kaibil Balam terminó por rendirse. La caída de Zaculeu marcó el fin de la resistencia organizada del señorío mam y la incorporación de la región al dominio español.
El nombre de Kaibil Balam quedó asociado para siempre a la resistencia mam, hasta el punto de que, en el siglo XX, una controvertida fuerza de élite del ejército guatemalteco tomó ese nombre. El asedio de Zaculeu es recordado como uno de los grandes episodios de defensa indígena frente a la conquista en tierras guatemaltecas.
Tras la conquista, los españoles fundaron en el valle vecino a Zaculeu la villa de Huehuetenango, que se convirtió en el centro administrativo y religioso de la región durante la época colonial. La población maya fue reorganizada en pueblos de indios bajo el sistema colonial, y la zona quedó integrada a la Capitanía General de Guatemala como una región agrícola, ganadera y de montaña.
El nombre 'Huehuetenango' no proviene del idioma mam, sino del náhuatl, la lengua de los pueblos del centro de México. Los conquistadores españoles llegaron acompañados de numerosos aliados indígenas de habla náhuatl, que solían dar nombre en su propia lengua a los lugares que iban incorporando. 'Huehuetenango' suele traducirse como 'lugar de los ancianos' o 'lugar de los antiguos' (de 'huehue', viejo o anciano, y 'tenango', lugar amurallado o de). Es un patrón que se repite en muchos topónimos guatemaltecos de origen náhuatl impuestos en la época de la conquista.
Durante la Colonia, la región se mantuvo relativamente apartada de los grandes centros de poder, conservando una fuerte presencia indígena y una economía rural. La iglesia parroquial y la traza urbana del centro se consolidaron en estos siglos, sentando las bases de la ciudad que sería luego cabecera departamental.
Con la independencia de Centroamérica en 1821 y la organización de Guatemala como república, Huehuetenango quedó constituido como uno de los departamentos del país, con la ciudad homónima como cabecera. Es uno de los departamentos más extensos y de mayor diversidad étnica de Guatemala, con varios pueblos mayas —mam, q'anjob'al, chuj, akateko, popti' (jacalteco), entre otros— repartidos por sus montañas y valles, además de población mestiza.
Las reformas liberales de fines del siglo XIX impulsaron en toda Guatemala la economía del café, y Huehuetenango se reveló como una región especialmente apta para el cultivo de altura. Con el tiempo, el 'café Huehue' alcanzó gran prestigio internacional por su calidad, gracias a las grandes alturas, los microclimas y los suelos del departamento. La caficultura se convirtió en uno de los pilares económicos de la región, junto con la agricultura de subsistencia, el comercio fronterizo con México y la migración.
La ubicación de Huehuetenango, cerca de la frontera con Chiapas (México), le dio siempre un carácter de zona de paso y de intercambio. La frontera de La Mesilla, a una hora y media de la ciudad, es uno de los principales pasos terrestres entre Guatemala y México, lo que refuerza el papel de Huehue como puerta del noroeste y punto de tránsito de viajeros, mercancías y migrantes.
Uno de los capítulos más curiosos de la historia moderna de Huehuetenango es la restauración de las ruinas de Zaculeu. En la década de 1940, la compañía bananera estadounidense United Fruit Company financió la excavación y reconstrucción del sitio, en una intervención dirigida por arqueólogos de la época. El resultado fue espectacular y, a la vez, controvertido: en lugar de dejar las estructuras con sus piedras a la vista, como en la mayoría de los sitios mayas, se recubrieron los templos y plataformas con una capa de estuco liso y encalado, dándoles un aspecto pulido, geométrico y casi 'nuevo'.
Esta restauración convirtió a Zaculeu en un sitio único en su apariencia, muy fotogénico y didáctico para el visitante, pero también la hizo objeto de críticas entre los especialistas, que señalan que privilegió la reconstrucción visual sobre la conservación arqueológica estricta y borró parte de la información de las superficies originales. Hoy se la considera un ejemplo histórico de los criterios de restauración de mediados del siglo XX.
En la actualidad, Huehuetenango es una ciudad comercial dinámica y la principal puerta de entrada a la región noroeste de Guatemala: a la sierra de los Cuchumatanes, a los pueblos mam y q'anjob'al, a Todos Santos Cuchumatán y a la frontera con México. Combina el peso de su historia prehispánica —encarnada en Zaculeu y el pueblo mam—, su tradición cafetalera y su papel de cruce de caminos, en un entorno de montañas que la hace inconfundible dentro del altiplano guatemalteco.