Huehuetenango —'lugar de los ancianos' en náhuatl— es uno de los departamentos con mayor diversidad étnica del país: en su territorio se hablan lenguas mayas como el mam, el q'anjob'al, el chuj, el akateko, el popti' (jakalteko), el tektiteko y otras. Antes de la conquista fue el centro del reino mam del Posclásico, cuya capital, Zaculeu, se levantaba en una meseta protegida por barrancos, cerca de la actual ciudad de Huehuetenango.
El señorío mam llegó a abarcar un vasto territorio que incluía también partes de Quetzaltenango, San Marcos y el Soconusco. Zaculeu, con sus pirámides, plazas y un juego de pelota, fue el corazón político y ceremonial de ese reino.
En 1525, Gonzalo de Alvarado y Contreras, hermano de Pedro de Alvarado, marchó contra el reino mam. Apoyado por guerreros tlaxcaltecas y k'iche', sitió Zaculeu durante varios meses. La fortaleza, bien defendida por su geografía de barrancos, resistió largamente, pero el bloqueo condujo a los mam a la hambruna.
Agotados y sin víveres, los mam capitularon, y con la caída de Zaculeu se consumó la conquista del occidente. Las ruinas de la ciudad fueron restauradas en el siglo XX por la United Fruit Company y hoy son uno de los sitios arqueológicos más visitados del altiplano, testimonio de la larga resistencia del pueblo mam.
El departamento está dominado por la sierra de los Cuchumatanes, un macizo de roca caliza que supera los 3.800 metros: la cadena montañosa no volcánica más alta de Centroamérica. Sus mesetas de altura, o páramos, con clima frío, piedra, ovejas y aldeas dispersas, ofrecen paisajes únicos en el país, muy distintos de la Guatemala volcánica del sur.
Esa geografía áspera y remota preservó culturas y lenguas mayas que en otras regiones se perdieron, y convirtió a los Cuchumatanes en un refugio de identidad indígena. Hoy son también un destino de senderismo y montaña, con miradores como los de El Mirador, sobre la carretera que sube desde la cabecera departamental.
En lo alto de la sierra se encuentra Todos Santos Cuchumatán, un pueblo mam famoso por conservar su llamativo traje tradicional masculino —de pantalón a rayas rojas y blancas y camisa con cuello bordado— y por su vibrante fiesta patronal. Su acto más célebre es la carrera de caballos del 1 de noviembre, en la que los jinetes cabalgan durante horas en un ritual de resistencia y valentía profundamente arraigado.
Todos Santos fue también uno de los pueblos golpeados por la guerra civil, con episodios de violencia y desplazamiento en los años ochenta, y por la posterior emigración masiva a Estados Unidos, que transformó su economía y su vida cotidiana. Su historia inspiró libros y documentales sobre la Guatemala maya del altiplano.
Huehuetenango produce uno de los cafés de altura más premiados del mundo, cultivado en laderas frías y luminosas cerca de la frontera con México, donde el clima seco protege las cosechas de las heladas y da al grano un perfil muy apreciado por los compradores internacionales. La denominación 'Huehuetenango' es una de las regiones cafetaleras de mayor prestigio de Guatemala.
Su economía combina ese café con la agricultura de subsistencia del altiplano y una intensa migración hacia Estados Unidos, cuyas remesas sostienen a numerosas familias y han cambiado el rostro de muchos pueblos. Entre las cumbres de los Cuchumatanes, la diversidad de lenguas mayas y el café de fama mundial, Huehuetenango es uno de los departamentos más singulares del país.