Escuintla se extiende desde la bocacosta —el pie de la cadena volcánica— hasta la ancha llanura costera del Pacífico. Su nombre viene del náhuatl 'Itzcuintlán', 'lugar de perros', por los tepezcuintles y otros cánidos que criaban sus habitantes. Fue un intenso corredor de intercambio prehispánico entre el altiplano y el mar.
La zona estuvo ocupada por la cultura Cotzumalguapa, que floreció hacia el Clásico Tardío (600-900 d.C.) y dejó sitios como El Baúl y Bilbao, con esculturas de estilo propio ligadas al culto solar y al juego de pelota. Tras un despoblamiento, en el Posclásico (1200-1524) la franja costera fue ocupada por los pipiles, grupos de habla náhuat llegados desde México, cuya influencia lingüística marcó toda la región.
En el municipio de La Democracia se conservan las enigmáticas cabezas colosales y esculturas 'barrigonas' de la cultura de Monte Alto, de estilo preolmeca o muy temprano, talladas en enormes bloques de piedra volcánica. Los pobladores las llaman 'cabezones', y varias de ellas se exhiben hoy en el parque central del pueblo y en el Museo Regional de Arqueología.
Esas esculturas, junto con los sitios de la Cotzumalguapa y las evidencias de contacto con Teotihuacán en la costa sur durante el Clásico, hacen de Escuintla un cruce de historias antiquísimas entre la montaña, la costa y el mar, previo a la llegada pipil y a la posterior economía de plantación.
Escuintla es el gran corredor entre la capital y el océano Pacífico. En 1533 los españoles fundaron el puerto de Iztapa, primer puerto del Pacífico guatemalteco, y en 1853 entró en funciones Puerto San José, decisivo para el comercio del siglo XIX. Hoy el principal puerto del país en el Pacífico es el moderno Puerto Quetzal, junto a Puerto San José, por donde sale buena parte de las exportaciones.
Tras la independencia, sus tierras cálidas y fértiles pasaron de la ganadería y el añil a las grandes plantaciones de algodón y, sobre todo, de caña de azúcar. La industria azucarera, con sus grandes ingenios, convirtió a Escuintla en uno de los departamentos más productivos y ricos del país y en un motor de la economía agroexportadora, aunque ese peso convive con fuertes contrastes sociales propios de una región de latifundios cañeros y trabajo estacional.
El litoral de Escuintla es de arena negra volcánica, cálida y de fuerte oleaje. Iztapa, cuyo nombre alude a la sal, fue el primer puerto del Pacífico guatemalteco en tiempos de la colonia y hoy es célebre como uno de los mejores destinos del mundo para la pesca deportiva del pez vela y del marlin, con su marina y una intensa actividad náutica.
Balnearios como Puerto San José y las playas cercanas atraen cada fin de semana a miles de capitalinos que buscan el mar más próximo a la ciudad de Guatemala. La combinación de puertos, playas y humedales costeros da al departamento un fuerte perfil marítimo dentro de la geografía guatemalteca.
El símbolo natural de Escuintla es el volcán de Pacaya, uno de los volcanes más activos de Centroamérica y de los pocos del mundo que pueden ascenderse para ver de cerca sus coladas de lava. Protegido dentro de un parque nacional, es uno de los destinos de montaña más populares del país por su cercanía a la capital y a Antigua.
Sus erupciones periódicas han marcado la memoria reciente: la del 27 de mayo de 2010, coincidiendo con la tormenta tropical Agatha, lanzó una columna de ceniza que cubrió la ciudad de Guatemala, cerró el aeropuerto internacional La Aurora y causó varias muertes, recordando el poder de la cadena volcánica que enmarca toda la franja del Pacífico.