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Historia de Rodas

La Rodas antigua y el Coloso

Rodas fue, en la Antigüedad, una potencia marítima y comercial de primer orden. La isla estuvo habitada desde tiempos remotos y albergó tres grandes ciudades dorias —Lindos, Ialisos y Kamiros—, cada una con su puerto y su territorio. En el 408 a.C., esas tres ciudades decidieron unir fuerzas y fundar una capital común en la punta norte de la isla: la ciudad de Rodas, trazada según un plano regular en cuadrícula atribuido al urbanista Hipódamo de Mileto. Gracias a su posición estratégica entre el Egeo, Asia Menor y el Mediterráneo oriental, la nueva Rodas prosperó enormemente con el comercio y llegó a ser una de las ciudades más ricas del mundo griego.

En el 305-304 a.C., Rodas resistió un célebre asedio del general macedonio Demetrio Poliorcetes ('el sitiador'). Cuando el enemigo se retiró, los rodios vendieron el enorme material de asedio abandonado y, con las ganancias, financiaron un monumento de acción de gracias que se volvería legendario: el Coloso de Rodas. Erigido hacia el 280 a.C. por el escultor Cares de Lindos, era una estatua de bronce del dios del sol, Helios, protector de la isla, de unos 30 metros de altura, que se alzaba junto al puerto. Fue considerada una de las Siete Maravillas del mundo antiguo.

Su gloria duró poco: hacia el 226 a.C., apenas medio siglo después de su construcción, un violento terremoto quebró la estatua por las rodillas y la derribó. Los rodios, advertidos por un oráculo, no se atrevieron a reconstruirla, y los enormes fragmentos de bronce quedaron tendidos en el suelo durante siglos, admirados por los viajeros, hasta que finalmente fueron vendidos como chatarra. Hoy no queda absolutamente nada del Coloso. Y conviene desmontar un mito muy repetido: la imagen popular de la estatua con las piernas abiertas a horcajadas sobre la bocana del puerto, dejando pasar los barcos por debajo, es una invención medieval sin ningún fundamento. Los análisis de ingeniería demuestran que una figura de bronce así se habría derrumbado bajo su propio peso; el Coloso estaba de pie, con las piernas juntas, junto al puerto, no sobre él.

https://en.wikipedia.org/wiki/Colossus_of_Rhodeshttps://www.britannica.com/topic/Colossus-of-Rhodeshttps://en.wikipedia.org/wiki/Rhodes_(city)

Los caballeros Hospitalarios y la ciudad fortificada

Tras la Rodas antigua vinieron los romanos y después los bizantinos, que la gobernaron durante siglos y la cristianizaron, aunque la isla sufrió incursiones de árabes y piratas. Pero el capítulo que dio a Rodas su rostro actual empezó a comienzos del siglo XIV. La Orden de San Juan de Jerusalén, los caballeros Hospitalarios —una orden militar y religiosa nacida durante las Cruzadas para cuidar y proteger a los peregrinos en Tierra Santa—, había perdido su base en Oriente tras la caída de Acre en 1291. Buscando un nuevo hogar, los Hospitalarios conquistaron Rodas, que arrebataron al control bizantino, y completaron su dominio hacia 1309.

Durante más de dos siglos, de 1309 a 1522, los caballeros convirtieron Rodas en un Estado propio y en un formidable bastión cristiano frente al avance del Islam en el Mediterráneo oriental. Organizados por 'lenguas' o nacionalidades (Francia, Italia, Aragón, Castilla, Provenza, Auvernia, Inglaterra, Alemania), levantaron una de las mayores obras de la arquitectura militar medieval: la ciudad fortificada que hoy es Patrimonio de la Humanidad. Construyeron kilómetros de murallas, torres y fosos, el Palacio del Gran Maestre, la calle de los Caballeros con sus albergues, el gran Hospital y numerosas iglesias. Desde aquí, además, dominaban el mar con su flota y hostigaban a los barcos otomanos.

La Rodas de los caballeros fue una ciudad cosmopolita y poderosa, capital de un pequeño Estado monástico-militar que se sostuvo, contra todo pronóstico, durante generaciones en la frontera misma entre dos mundos. Esa herencia gótica y caballeresca es lo que hace de la Ciudad Medieval de Rodas un lugar único: caminar por ella es adentrarse en el mundo de las órdenes de caballería tal como era a fines de la Edad Media.

https://en.wikipedia.org/wiki/Knights_Hospitallerhttps://www.visitrhodes.com/information/rhodes-island/knighthttps://whc.unesco.org/en/list/493/

Los dos asedios otomanos y la caída ante Solimán

La posición de Rodas, tan cerca de la costa de Asia Menor y en plena ruta marítima, la convertía en una espina clavada para el Imperio otomano, en pleno ascenso. El choque era cuestión de tiempo. En 1480, el sultán Mehmed II —el mismo que había tomado Constantinopla en 1453— envió una gran flota y un ejército a conquistar la isla. Los caballeros, bajo el mando del Gran Maestre Pierre d'Aubusson, resistieron un durísimo asedio y, contra todo pronóstico, rechazaron a los otomanos. Aquel primer asedio de 1480 fue una victoria célebre en toda la cristiandad y reforzó las defensas y el prestigio de la Orden.

Pero la revancha llegó cuatro décadas después, y esta vez el desenlace fue distinto. En junio de 1522, el joven y ambicioso sultán Solimán el Magnífico puso sitio a Rodas con una fuerza abrumadora: una flota de cientos de barcos y un ejército que las fuentes cifran en decenas de miles de hombres, muy superior a los pocos centenares de caballeros y sus aliados. El asedio fue largo, sangriento y agotador, con minas, bombardeos y asaltos que se prolongaron durante meses. Los defensores, al mando del Gran Maestre Philippe Villiers de L'Isle-Adam, resistieron heroicamente hasta el límite, pero sin refuerzos desde Europa la situación se volvió insostenible.

En diciembre de 1522, L'Isle-Adam negoció la rendición para evitar una masacre de la población civil. Solimán, admirado por la valentía del enemigo, concedió condiciones honrosas: el 1 de enero de 1523, los caballeros supervivientes abandonaron Rodas con sus armas y sus reliquias. Tras años sin base fija, se establecieron en Malta en 1530, cedida por el emperador Carlos V, y por eso pasaron a la historia como los Caballeros de Malta. Rodas quedaba, así, bajo dominio otomano, que se prolongaría casi cuatro siglos: se levantaron mezquitas y hammams, muchas iglesias se convirtieron en mezquitas, y la ciudad medieval de los caballeros adoptó una nueva capa oriental que todavía hoy se percibe.

https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Rhodes_(1522)https://www.britannica.com/event/Siege-of-Rhodeshttps://warfarehistorynetwork.com/article/siege-of-rhodes-th

La ocupación italiana y las reconstrucciones de Mussolini

El largo período otomano terminó de forma inesperada en el siglo XX. En 1912, en el marco de la guerra ítalo-turca, el Reino de Italia ocupó Rodas y el resto del Dodecaneso. Lo que se presentó como una ocupación temporal se convirtió en una posesión que Italia mantuvo durante más de tres décadas, de 1912 a 1943. Los italianos transformaron profundamente la isla: la modernizaron con obras públicas, carreteras, hospitales y edificios administrativos de estilo racionalista y ecléctico, muchos todavía en pie en la ciudad nueva de Rodas.

Bajo el régimen fascista de Mussolini, el gobierno italiano emprendió además una ambiciosa —y polémica— campaña de restauración de los monumentos medievales, con la intención política de reivindicar una supuesta continuidad entre la Rodas de los caballeros (cuya 'lengua' italiana subrayaban) y la Italia moderna. En los años treinta reconstruyeron a fondo el Palacio del Gran Maestre, que había quedado en ruinas tras una gran explosión de un polvorín en 1856, para convertirlo en residencia de veraneo de Mussolini y del rey de Italia (que en la práctica apenas lo usaron). También restauraron fachadas de la calle de los Caballeros y otros edificios.

Esas intervenciones son hoy objeto de debate. Por un lado, salvaron y recuperaron un patrimonio que se caía a pedazos y devolvieron a la Ciudad Medieval buena parte de su aspecto actual. Por otro, muchas reconstrucciones fueron historicistas y a veces poco fieles al original, más pensadas para transmitir una imagen de grandeza que para respetar rigurosamente la historia. Por eso, cuando se visita el imponente Palacio del Gran Maestre, conviene saber que buena parte de lo que se ve —sobre todo los interiores— es una recreación italiana de los años treinta, no la fábrica medieval auténtica. La huella italiana, para bien y para mal, es inseparable de la Rodas que hoy admiramos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Italian_Islands_of_the_Aegeanhttps://en.wikipedia.org/wiki/Palace_of_the_Grand_Master_of_https://theconversation.com/remembering-the-longest-journey-

La comunidad judía de Rodas y la deportación de 1944

Rodas albergó durante siglos una de las comunidades judías más antiguas y vibrantes del Mediterráneo. Se trataba en su mayoría de judíos sefardíes, descendientes de los expulsados de España en 1492, que se instalaron en la isla bajo el dominio otomano y hablaban ladino (judeoespañol). Su barrio, la Judería (Juderia o Djuderia), en la parte sureste de la Ciudad Medieval, fue un centro floreciente de vida religiosa, comercial y cultural, con sus sinagogas —entre ellas la Kahal Shalom, la más antigua de Grecia todavía en pie—, sus escuelas y sus tradiciones. A comienzos del siglo XX vivían en Rodas varios miles de judíos.

Bajo la ocupación italiana la comunidad convivió al principio con relativa normalidad; Mussolini llegó incluso a establecer en 1928 un prestigioso seminario rabínico en la isla, al que acudían estudiantes de todo el Mediterráneo. Pero la promulgación de las leyes raciales fascistas en 1938 empezó a asfixiar a la comunidad, y muchos emigraron. El golpe final llegó con la guerra. En septiembre de 1943, tras la caída de Mussolini y el armisticio italiano, la Alemania nazi ocupó Rodas.

En julio de 1944, con el Tercer Reich ya en franca retirada, las SS ejecutaron uno de los crímenes más atroces de la historia de la isla. Con el pretexto de un control de documentos, concentraron a casi toda la población judía que quedaba —alrededor de 1.700 personas— y los deportaron. Un episodio de humanidad se destaca en medio del horror: el cónsul turco Selahattin Ülkümen logró salvar a varias decenas de judíos alegando que eran ciudadanos turcos. Los demás fueron hacinados en barcos usados para transportar ganado, en condiciones espantosas; recogieron además a los judíos de la vecina isla de Kos y, tras un viaje atroz por mar hasta el puerto de Atenas, fueron enviados en tren a Auschwitz-Birkenau a comienzos de agosto de 1944. Fue la última gran deportación de judíos griegos y una de las más largas de toda la Shoá. De aquella comunidad de siglos, solo unos 150 rodios sobrevivieron a los campos. Hoy, un obelisco de mármol en la antigua Judería recuerda a las víctimas, y la sinagoga Kahal Shalom, convertida en museo, mantiene viva la memoria de un mundo que fue borrado casi por completo.

https://theconversation.com/remembering-the-longest-journey-https://rhodesjewishmuseum.org/history/holocaust/https://www.yadvashem.org/exhibitions/last-deportees/rhodes-

La incorporación a Grecia en 1947

El destino final de Rodas se decidió en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial y su inmediata posguerra. Tras la ocupación alemana, y con la derrota del Eje, el Dodecaneso quedó en una situación de transición. En mayo de 1945 las tropas alemanas de las islas se rindieron, y la administración de Rodas y el resto del archipiélago pasó a manos de una autoridad militar británica, que gobernó las islas de forma provisional durante un par de años mientras se negociaba su futuro en los tratados de paz.

Para los habitantes del Dodecaneso, mayoritariamente griegos, el objetivo estaba claro desde hacía generaciones: la unión con Grecia, de la que habían quedado al margen mientras el resto del país se independizaba en el siglo XIX y se ampliaba en el XX. Ni el dominio otomano ni la ocupación italiana habían borrado esa aspiración nacional. El Tratado de Paz de París de 1947, que fijó las condiciones de la posguerra con Italia, resolvió por fin la cuestión: Italia cedía el Dodecaneso a Grecia.

El 7 de marzo de 1948, tras el traspaso formal desde la administración británica, Rodas y las demás islas del Dodecaneso se incorporaron oficial y definitivamente al Estado griego. Con ello se cerraba una historia de siglos de dominación extranjera —bizantina, de los caballeros, otomana, italiana— y Rodas se convertía, por primera vez en época moderna, en territorio griego de pleno derecho. Desde entonces, la isla ha vivido una transformación profunda: de una economía tradicional pasó a ser uno de los grandes destinos turísticos del Mediterráneo, gracias a su clima, sus playas y, sobre todo, a ese casco medieval único que hoy visitan millones de personas. La Rodas contemporánea combina esa vocación turística con el orgullo de una historia extraordinariamente densa, escrita por todos los pueblos que pasaron por sus murallas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Dodecanesehttps://en.wikipedia.org/wiki/Italian_Islands_of_the_Aegeanhttps://en.wikipedia.org/wiki/Rhodes

📚 Bibliografía

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