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Historia de Axum

Una de las grandes potencias del mundo antiguo

En el siglo III, un profeta persa llamado Mani enumeró los cuatro grandes reinos del mundo conocido: Roma, Persia, China y Aksum. Que un reino del Cuerno de África figurara junto a los imperios más poderosos del planeta da idea de lo que fue Aksum en su apogeo. Surgido en las tierras altas del norte de la actual Etiopía y Eritrea hacia el siglo I d.C., el reino aksumita construyó su fortuna sobre el comercio: desde su puerto de Adulis, en el mar Rojo, exportaba marfil, oro, incienso, pieles y esclavos hacia el Imperio romano, Egipto, Arabia y la India, y era el nudo que conectaba el Mediterráneo con el océano Índico.

Aksum fue un Estado sofisticado. Acuñó su propia moneda en oro, plata y bronce —de las primeras de todo el continente africano— con las efigies de sus reyes e inscripciones en griego y en ge'ez, lo que demuestra tanto su riqueza como su proyección internacional. Desarrolló una escritura propia, el ge'ez, todavía usado en la liturgia etíope. Y levantó una arquitectura monumental cuyo símbolo son las estelas: gigantescos obeliscos de granito de una sola pieza, tallados imitando torres de varias plantas, con puertas y ventanas falsas, que señalaban las tumbas de los reyes. La mayor que se intentó erigir, de unos 33 metros y más de 500 toneladas, se derrumbó, probablemente durante su instalación: habría sido el monolito más alto jamás levantado por el ser humano.

https://whc.unesco.org/en/list/15/https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Aksumhttps://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Aksum

El rey Ezana y la conversión al cristianismo

El momento decisivo de la historia aksumita llegó en el siglo IV, con el rey Ezana. Hacia el año 330, Ezana adoptó el cristianismo y lo convirtió en religión del reino, haciendo de Aksum uno de los primeros Estados del mundo en abrazar oficialmente la fe cristiana, casi al mismo tiempo que la Roma de Constantino y antes que la mayoría de Europa. El cambio quedó grabado, literalmente, en piedra y en metal: las monedas de Ezana pasaron de mostrar símbolos paganos (el disco y la media luna) a exhibir la cruz, uno de los primeros usos de la cruz en la numismática mundial.

La conversión se asocia a Frumencio, un joven cristiano de Tiro que, según el relato, llegó a Aksum tras un naufragio, ganó influencia en la corte y fue después consagrado primer obispo de Etiopía por el patriarca de Alejandría. Así nació el vínculo, mantenido durante siglos, entre la Iglesia etíope y la copta de Egipto. De esta época procede también la célebre inscripción trilingüe de Ezana —en ge'ez, sabeo y griego—, comparada con la Piedra de Rosetta, que narra sus campañas militares y su fe. El cristianismo aksumita echó raíces tan profundas que sobrevivió al aislamiento posterior y dio origen a la Iglesia Ortodoxa Tewahedo, una de las más antiguas y singulares del mundo, todavía hoy mayoritaria en Etiopía.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ezana_of_Axumhttps://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Aksumhttps://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Aksum

La Reina de Saba, Menelik y el Arca de la Alianza

Ninguna ciudad de Etiopía carga con tanta leyenda como Axum, y en el centro de ese universo mítico está el relato de la Reina de Saba. Según la tradición etíope, recogida en el libro medieval Kebra Nagast ('La Gloria de los Reyes'), la reina Makeda de Saba —identificada por los etíopes con la reina bíblica que visitó a Salomón— tenía su capital en Axum. De su encuentro con el rey Salomón en Jerusalén nació un hijo, Menelik I, que de adulto habría viajado a conocer a su padre y regresado a Etiopía llevándose consigo, según el relato, el Arca de la Alianza, el cofre sagrado con las Tablas de la Ley entregadas a Moisés.

Esa Arca, dice la creencia, se custodia desde entonces en Axum, hoy en una capilla del complejo de Santa María de Sión, vigilada por un único monje guardián que la cuida de por vida y a quien nadie más puede sustituir en su visión. De Menelik I, además, la tradición hacía descender a toda la dinastía imperial etíope, la llamada línea salomónica, un mito fundacional que legitimó a los emperadores hasta el último, Haile Selassie, en el siglo XX. Los historiadores discuten la base real de estas leyendas —la existencia y ubicación de Saba, la presencia del Arca—, pero su fuerza cultural es incuestionable: dieron a Etiopía una identidad de nación elegida, un 'nuevo Israel', y convirtieron a Axum en su Sión, el lugar más sagrado del país.

https://es.wikipedia.org/wiki/Kebra_Nagasthttps://en.wikipedia.org/wiki/Church_of_Our_Lady_Mary_of_Ziohttps://es.wikipedia.org/wiki/Reina_de_Saba

Declive, saqueo del obelisco y restitución

El poder de Aksum comenzó a declinar a partir del siglo VII. El auge del islam transformó el comercio del mar Rojo y desplazó las rutas que habían enriquecido al reino; el puerto de Adulis perdió importancia y, aislada, Aksum fue cediendo su papel político, aunque conservó siempre su prestigio religioso como ciudad santa y lugar de coronación de los emperadores. A lo largo de los siglos, el reino aksumita se transformó en la matriz de la Etiopía cristiana medieval, pero su capital antigua quedó como un centro sagrado más que como una gran metrópoli.

El episodio más doloroso de la historia moderna de Axum ocurrió en 1937. Durante la ocupación fascista de Etiopía, las tropas de Mussolini desmontaron una de las grandes estelas —la llamada Estela de Aksum o de Roma, de 24 metros— y se la llevaron a Roma como botín de guerra, donde fue reerigida cerca del actual edificio de la FAO. Durante décadas, Etiopía reclamó su devolución. Italia se comprometió a restituirla tras la Segunda Guerra Mundial, pero recién en 2005 la estela fue desmontada, transportada en avión de vuelta y, en 2008, reinstalada en su lugar original de Axum en una compleja operación de ingeniería. Su regreso fue vivido como una reparación histórica y un motivo de orgullo nacional.

En 1980, la Unesco inscribió Aksum en la lista del Patrimonio de la Humanidad, entre los primeros sitios africanos en recibir esa distinción. Su historia reciente, sin embargo, ha sido dura: la región de Tigray, donde se encuentra, fue escenario del devastador conflicto armado del norte de Etiopía entre 2020 y 2022, que causó una gravísima crisis humanitaria, dejó centenares de miles de víctimas y afectó de lleno a la vida de la ciudad, a sus habitantes y al turismo, además de generar temores por la seguridad de su patrimonio. Con el acuerdo de paz de finales de 2022 comenzó una lenta y frágil recuperación, con el regreso paulatino de la normalidad y de los primeros visitantes. Axum sigue en pie, con sus obeliscos milenarios apuntando al cielo, sus tumbas reales excavadas bajo tierra y su discreta capilla guardando —según la fe de todo un pueblo— el mayor de los secretos: testimonio en piedra de un reino que un día se contó entre las cuatro grandes potencias del mundo antiguo, y corazón espiritual de la Etiopía cristiana hasta hoy.

https://en.wikipedia.org/wiki/Obelisk_of_Axumhttps://whc.unesco.org/en/list/15/https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Aksum

📚 Bibliografía

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