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Historia de Parque Nacional de Soomaa

Diez mil años de musgo: cómo nacieron las ciénagas

Para entender Soomaa hay que retroceder hasta el final de la última glaciación, hace unos 10.000 a 12.000 años. Cuando el gran manto de hielo que cubría el norte de Europa se retiró, dejó tras de sí una llanura baja, plana y mal drenada en el suroeste de lo que hoy es Estonia, salpicada de lagos poco profundos y depresiones anegadas. En ese paisaje encharcado empezó a crecer, año tras año, el musgo de esfagno.

El esfagno tiene una cualidad extraordinaria: retiene enormes cantidades de agua y, al morir, no se descompone del todo por la falta de oxígeno y la acidez del agua. Sus restos se van acumulando en forma de turba, capa sobre capa, a un ritmo lentísimo de aproximadamente un milímetro por año. A lo largo de milenios, esa acumulación levantó las grandes turberas elevadas (rabas) que hoy caracterizan a Soomaa: colchones de musgo de varios metros de espesor, tan altos en el centro que se alimentan solo de la lluvia y no del agua subterránea, con su propio microrrelieve de charcas oscuras, montículos y pinos enanos.

Este proceso convirtió a Soomaa —cuyo nombre significa literalmente 'tierra de ciénagas' en estonio— en uno de los mayores conjuntos de turberas, bosques inundables y ríos serpenteantes de Europa. Ciénagas como Kuresoo, Öördi, Valgeraba y Kikepera son testigos vivos de esa historia geológica todavía en marcha: cada año que pasa, el musgo sigue creciendo su milímetro y guardando bajo tierra ingentes cantidades de carbono. Es, en el sentido más literal, un paisaje que sigue construyéndose a sí mismo.

Wikipedia (EN) — «Soomaa National Park»: https://en.wikipediVisit Estonia — «Soomaa National Park»: https://visitestonia

La 'quinta estación': vivir al ritmo del agua

El rasgo que hizo célebre a Soomaa en el mundo entero es su 'quinta estación' (viies aastaaeg): las grandes crecidas que, además de la primavera, el verano, el otoño y el invierno, marcan un quinto tiempo propio en el calendario de la región. Cada año, cuando el deshielo de fin de invierno y las lluvias de primavera —típicamente entre finales de marzo y abril— desbordan los ríos Raudna, Halliste, Navesti y Lemmjõgi, el agua se sale de cauce e inunda bosques, prados, caminos y hasta los patios de las granjas. El parque se transforma en un inmenso mundo acuático donde, durante días o semanas, la única forma de moverse es la canoa.

La magnitud del fenómeno varía muchísimo de un año a otro. En las grandes crecidas el nivel del agua puede subir varios metros y anegar miles de hectáreas; otros años, en cambio, la inundación es modesta o casi no llega. No hay dos 'quintas estaciones' iguales, y ninguna está garantizada: es un fenómeno puramente natural, dependiente del clima de cada invierno.

Para los habitantes de la zona, esta ciclicidad no fue nunca una catástrofe sino una parte esperada de la vida. Durante siglos organizaron sus tareas, sus casas y sus desplazamientos en función del agua: construían las viviendas sobre pequeñas elevaciones, guardaban el heno en pajares altos y, sobre todo, desarrollaron una embarcación hecha a medida del bosque inundado. La 'quinta estación' no era una interrupción de la vida cotidiana: era una estación más, con sus propias reglas y su propia forma de moverse.

Visit Estonia — «Estonia's fifth season»: https://visitSoomaa.com — Fifth season: https://soomaa.com/

El haabjas: la canoa tallada en un solo tronco

De esa convivencia milenaria con el agua nació uno de los tesoros culturales más singulares de Estonia: el haabjas, la canoa monóxila tallada ahuecando un único tronco de álamo temblón (haab, en estonio). En un territorio anegado buena parte del año, esta embarcación ligera, estable y silenciosa fue durante siglos el medio de transporte imprescindible de las gentes de Soomaa: servía para ir a la iglesia, llevar el ganado a pastar a zonas más altas, transportar el heno, pescar, cazar y visitar a los vecinos cuando los caminos desaparecían bajo el agua.

La técnica de construcción es un saber refinado que se transmitió de generación en generación. Se elige un álamo grueso y sano, se ahueca el tronco, y luego —en el paso más delicado— se ensancha la embarcación con calor y agua, abriendo la madera hasta darle la forma final. Cada haabjas es una pieza única, fruto de la lectura experta de la madera y del entorno.

Con la llegada de los caminos, los puentes y los botes industriales, la tradición estuvo a punto de desaparecer en el siglo XX. Pero un puñado de artesanos y guías locales la mantuvo viva, y en 2021 la Unesco inscribió «la expresión y el uso de la canoa de un solo tronco de Soomaa» en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que necesita salvaguarda urgente. Hoy, ver cómo se ahueca un tronco o remar en un haabjas por el agua quieta de un bosque inundado es viajar directamente a la vida de los antiguos habitantes de las ciénagas.

UNESCO — «Expression and use of the Soomaa single-log boat iSoomaa.com — Haabjas: https://soomaa.com/

La gente de las ciénagas: granjas, heno y bayas

Más allá de las crecidas, la vida en la 'tierra de ciénagas' fue siempre dura y de subsistencia. Las familias se asentaron en las lenguas de tierra firme y en las orillas más elevadas de los ríos, donde se podía cultivar y construir. Los prados inundables (luhad), fertilizados de forma natural por el limo que dejaban las crecidas, daban un heno excelente que se segaba en verano y se convertía en la base de la ganadería: la siega de esos prados húmedos, hoy mantenida en parte como práctica de conservación, modeló durante siglos el paisaje y la economía local.

La gente completaba su sustento con lo que ofrecían las turberas y los bosques: se recolectaban arándanos rojos, arándanos azules y moras de los pantanos (los preciados 'murakas'), se cazaban alces y aves acuáticas, se pescaba en los ríos y se aprovechaba la madera. Los prados arbolados (puisniidud), como el que hoy se conserva junto al centro de visitantes de Tõramaa, eran hábitats seminaturales manejados con siega y pastoreo, riquísimos en flores y mariposas, que combinaban la producción con una biodiversidad extraordinaria.

Fue una cultura de adaptación fina al medio: en vez de luchar contra el agua, la gente aprendió a leerla y a organizar su vida alrededor de sus ciclos. Ese conocimiento profundo del pantano —de sus senderos seguros, sus peligros y sus recursos— fue durante generaciones la clave de la supervivencia en uno de los rincones más agrestes del Báltico.

Wikipedia (EN) — «Soomaa National Park»: https://en.wikipediWikivoyage — «Soomaa National Park»: https://en.wikivoyage.o

La creación del parque nacional y Soomaa hoy

A lo largo del siglo XX, buena parte de las turberas de Estonia fueron drenadas para la agricultura, la silvicultura y la extracción de turba, un recurso energético y hortícola muy explotado en el Báltico. Ese avance amenazó con transformar para siempre los grandes humedales del país. La conciencia de que las ciénagas del suroeste formaban un conjunto excepcional —de los mayores y mejor conservados de Europa— llevó, en las últimas décadas del siglo, a plantear su protección.

El Parque Nacional de Soomaa fue creado oficialmente en 1993, en los primeros años de la Estonia recién independizada de la Unión Soviética, para salvaguardar unas 39.000 hectáreas de turberas elevadas, bosques inundables, prados húmedos y ríos meandrizantes. Poco después, el humedal fue reconocido como sitio Ramsar de importancia internacional e integrado en la red europea Natura 2000, lo que consolidó su estatus como uno de los paisajes naturales más valiosos del continente.

Hoy, el parque —gestionado por el organismo estatal de bosques y áreas protegidas (RMK)— combina la conservación estricta de sus ecosistemas con un turismo de naturaleza cuidadoso: pasarelas de madera que cruzan las ciénagas sin dañarlas, travesías guiadas en canoa, observación de castores y aves, y la recuperación de tradiciones como el haabjas. Soomaa se ha convertido en un símbolo de la Estonia salvaje y silenciosa, un lugar donde el agua sigue marcando el ritmo y donde el viajero puede asomarse a un paisaje casi intacto y a una cultura que aprendió, hace mucho, a vivir con el pantano y no contra él.

Wikipedia (EN) — «Soomaa National Park»: https://en.wikipediRMK — Loodusega koos: https://www.loodusegakoos.ee/enVisit Estonia — «Soomaa National Park»: https://visitestonia

📚 Bibliografía

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