Parece imposible que un río tan modesto como el Virgin —muchas veces apenas un hilo de agua que se puede vadear— haya excavado un cañón de más de 600 metros de profundidad. El secreto no está en su tamaño, sino en su carga: el Virgin arrastra tal cantidad de arena y sedimentos que funciona como una lija líquida, y en un solo día de crecida puede mover más roca que en meses de caudal tranquilo. Ese trabajo paciente, repetido durante millones de años, esculpió el cañón de Zion, cuya historia geológica abarca más de 250 millones de años. Las espectaculares paredes del parque están formadas principalmente por la arenisca Navajo, una capa de roca de hasta más de 600 metros de espesor originada a partir de gigantescas dunas de arena de un antiguo desierto, una de las acumulaciones de dunas fosilizadas más grandes conocidas. Las líneas curvas ('cross-bedding') que se aprecian en la roca son la huella petrificada de aquellas dunas movidas por el viento.
Más tarde, el levantamiento de la meseta del Colorado elevó toda la región, dando energía a los ríos para excavar. El protagonista de la talla del cañón fue el río Virgin, un curso de agua aparentemente modesto pero de enorme poder erosivo: cargado de arena y sedimentos, ha ido cortando la roca como una sierra, profundizando el cañón a lo largo de millones de años hasta crear las estrechas gargantas que hoy se recorren en The Narrows.
Los característicos colores de Zion —rojos, rosados, cremas y blancos— se deben a los óxidos de hierro y otros minerales presentes en la arenisca. El resultado es uno de los paisajes de cañón más imponentes del planeta, donde el visitante, a diferencia de otros cañones, recorre el fondo mirando hacia arriba las colosales paredes.
El cañón de Zion ha estado habitado por seres humanos durante miles de años. Los primeros pueblos fueron cazadores-recolectores arcaicos, seguidos por los ancestrales pueblo (a veces llamados anasazi) y la cultura Fremont, que cultivaron y dejaron petroglifos y restos en la región. Más tarde llegaron los paiutes del sur, que ocuparon el área en tiempos históricos y conocían el cañón principal como Mukuntuweap, con un profundo vínculo con la tierra.
Los exploradores y misioneros españoles pasaron cerca en el siglo XVIII, pero no fue hasta mediados del siglo XIX cuando llegaron colonos de origen europeo: los pioneros mormones, que se expandían desde Utah colonizando los valles del sur. Atraídos por las tierras fértiles junto al río Virgin, se asentaron en la zona y cultivaron el fondo del cañón.
Fue uno de aquellos colonos quien dio al lugar el nombre que perdura: impresionado por la grandiosidad casi sobrenatural del cañón, lo llamó 'Zion' ('Sión'), término bíblico que designa un lugar de refugio, paz y santuario, muy significativo para la fe mormona. El nombre reflejaba la percepción del cañón como un lugar sagrado, una catedral natural.
El reconocimiento oficial del valor del cañón llegó a comienzos del siglo XX. Las expediciones y los relatos de exploradores como John Wesley Powell, que recorrió la región y recogió el nombre paiute Mukuntuweap, dieron a conocer el lugar. En 1909, el presidente William Howard Taft estableció el Monumento Nacional Mukuntuweap para protegerlo.
Unos años después, en 1918, el monumento fue ampliado y rebautizado con el nombre que los colonos habían popularizado, Zion, en parte porque se consideró que ese nombre, más familiar, atraería a más visitantes que el topónimo paiute. En 1919, el Congreso elevó la categoría del lugar y lo convirtió en el Parque Nacional Zion, el primer parque nacional de Utah.
En las décadas siguientes, el desarrollo de infraestructuras abrió Zion al turismo: en los años 20 se construyó el espectacular túnel de la Zion-Mount Carmel Highway, que conectó el parque con Bryce Canyon y el Gran Cañón, y el ferrocarril y los lodges impulsaron las visitas. Con el tiempo, Zion se convirtió en uno de los parques más populares del país, lo que obligó, ya en el siglo XXI, a implantar el sistema de shuttle obligatorio y, más recientemente, el permiso por sorteo para Angels Landing, con el fin de manejar la enorme afluencia y proteger el frágil entorno del cañón.
Aunque el parque nacional ya existía desde 1919, quien realmente lo abrió al turismo de masas fue el ferrocarril. A comienzos de la década de 1920, a pedido del primer director del Servicio de Parques Nacionales, Stephen T. Mather, el Union Pacific Railroad decidió invertir en el desarrollo turístico de Zion, Bryce Canyon y el borde norte del Gran Cañón, creando en 1923 una subsidiaria, la Utah Parks Company, dedicada exclusivamente a ese fin. La compañía tendió una línea de tren hasta Cedar City y organizó excursiones en ómnibus por los distintos parques, un circuito que se conocería como el 'Grand Circle'.
En ese contexto se construyó, a mediados de los años 20, el Zion Lodge, diseñado por el arquitecto Gilbert Stanley Underwood en el llamado 'estilo rústico' de los parques nacionales (NPS Rustic), que buscaba armonizar los edificios con el paisaje usando piedra y madera locales. Underwood, junto al paisajista Daniel Hull, definiría el lenguaje arquitectónico que luego se replicaría en otros grandes lodges del oeste, como los de Bryce Canyon y el Gran Cañón. El lodge original de troncos se incendió en 1966 y fue reconstruido, aunque conservando el mismo espíritu rústico. El Union Pacific mantuvo la concesión turística de Zion hasta 1972, cuando se retiró del negocio hotelero de los parques.
El éxito de aquel turismo pionero terminó generando, décadas más tarde, un problema de escala: hacia el cambio de milenio, el aumento explosivo de visitantes y de vehículos privados saturaba por completo el angosto Zion Canyon, con embotellamientos y aparcamientos desbordados que dañaban la experiencia y el propio entorno natural. La solución llegó en el año 2000, cuando el parque implementó un sistema de shuttle obligatorio gratuito que cerró el cañón principal a los coches privados durante la mayor parte del año, una de las primeras y más exitosas soluciones de este tipo en el sistema de parques nacionales de Estados Unidos, y un modelo que desde entonces han adoptado otros parques masificados del país.