Memphis fue fundada en 1819 sobre un alto barranco a orillas del río Misisipi, en el extremo suroeste de Tennessee, por un grupo de promotores entre los que figuraba Andrew Jackson, futuro presidente de Estados Unidos. Sus fundadores la bautizaron Memphis en honor a la antigua capital del Egipto faraónico, también situada junto a un gran río (el Nilo), un nombre grandilocuente que reflejaba sus ambiciones.
La ubicación junto al Misisipi resultó decisiva. Memphis se convirtió en un próspero puerto fluvial y en el gran centro del comercio de algodón del sur: la fibra cultivada en las plantaciones de la región y del delta del Misisipi se concentraba allí para ser embarcada río abajo. Esa economía algodonera, sin embargo, se sustentaba en el trabajo de personas esclavizadas, y Memphis fue también uno de los mercados de esclavos más activos del sur, una historia dolorosa que marcó profundamente a la ciudad.
A lo largo del siglo XIX, Memphis creció hasta convertirse en una de las mayores ciudades del sur. Durante la guerra de Secesión fue capturada por la Unión en 1862 tras una batalla naval en el río. En las décadas posteriores a la guerra, la ciudad sufrió devastadoras epidemias de fiebre amarilla, sobre todo la de 1878, que diezmaron y vaciaron la población y la llevaron incluso a perder temporalmente su estatus de ciudad. Pese a todo, Memphis se recuperó y siguió creciendo como capital del algodón.
Tras las epidemias de fiebre amarilla, que hicieron huir a buena parte de la población blanca acomodada, la comunidad afroamericana pasó a tener un peso demográfico y cultural enorme en Memphis. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, la calle Beale Street se convirtió en el eje de la vida negra de la ciudad y de todo el mid-South: allí prosperaron comercios, teatros, iglesias, bancos y locales de música regenteados por afroamericanos, en una época en que eso era excepcional en el sur segregado.
Una figura clave fue Robert R. Church, considerado el primer millonario afroamericano del sur, que invirtió en Beale Street y en la comunidad, creando parques y auditorios cuando los espacios públicos les estaban vedados a los negros. En paralelo, la periodista Ida B. Wells, que vivió y trabajó en Memphis, inició desde allí su histórica campaña contra los linchamientos, tras el asesinato de tres comerciantes negros amigos suyos en 1892. Beale Street era, así, mucho más que música: era un centro de poder económico, social y de resistencia.
Pero Memphis era también una ciudad profundamente segregada, dominada durante décadas por la maquinaria política de E. H. 'Boss' Crump, que controló la vida pública de la ciudad desde comienzos del siglo XX. Bajo las leyes de Jim Crow, la población negra vivía separada y discriminada en escuelas, transportes y espacios públicos, pese a su enorme aporte a la identidad de la ciudad. Esa tensión entre una riqueza cultural extraordinaria y una opresión cotidiana define buena parte de la historia de Memphis y explica por qué la ciudad terminaría siendo un escenario decisivo en la lucha por los derechos civiles.
El gran legado de Memphis al mundo es musical. A comienzos del siglo XX, la calle Beale Street se convirtió en el corazón de la vida de la comunidad afroamericana de la ciudad y en un hervidero de música. Allí, músicos como W. C. Handy —recordado como el 'padre del blues'— popularizaron y dieron forma escrita al blues, el género nacido del sur profundo y del delta del Misisipi, que sería la raíz de buena parte de la música popular del siglo XX.
En los años 50, Memphis fue escenario de un acontecimiento que cambiaría la historia de la música. En el pequeño Sun Studio, el productor Sam Phillips grababa a artistas locales de blues y country cuando, en 1954, registró a un joven llamado Elvis Presley. La fusión de blues, country y gospel que surgió de aquellas grabaciones es considerada uno de los nacimientos del rock and roll. Por Sun Studio pasaron también Johnny Cash, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y B. B. King, en lo que muchos llaman la cuna del rock.
Una década después, en los años 60, Memphis volvió a marcar la historia con el soul. El sello Stax Records, en el sur de la ciudad, lanzó a artistas como Otis Redding, Booker T. & the M.G.'s, Sam & Dave e Isaac Hayes, creando el característico y crudo 'sonido Memphis' del soul, en contraste con el más pulido de Motown. Elvis Presley, ya convertido en superestrella, fijó su residencia en Memphis, en la mansión de Graceland, que se transformaría en uno de los lugares de peregrinación musical más famosos del planeta.
Memphis ocupa un lugar trágico y central en la historia del movimiento por los derechos civiles. En la primavera de 1968, el reverendo Martin Luther King Jr. viajó a la ciudad para apoyar una huelga de los trabajadores sanitarios afroamericanos, que reclamaban mejores condiciones y salarios. El 4 de abril de 1968, King fue asesinado de un disparo en el balcón del Lorraine Motel. Su muerte conmocionó al país y al mundo, desató protestas y disturbios en numerosas ciudades, y marcó un antes y un después en la lucha por la igualdad racial.
El Lorraine Motel se conserva hoy como parte del National Civil Rights Museum, que narra la historia completa de la lucha por los derechos civiles y honra la memoria de King. Es uno de los memoriales más significativos de Estados Unidos y una visita obligada para comprender el siglo XX estadounidense.
En las décadas siguientes, Memphis afrontó desafíos económicos y sociales, pero supo capitalizar su extraordinaria herencia cultural. La ciudad ha preservado y celebrado su legado musical e histórico: Graceland se ha convertido en un gran complejo turístico, Beale Street sigue sonando a blues cada noche, y museos como el del Sun Studio, el Stax y el de los derechos civiles atraen a visitantes de todo el mundo. A orillas del Misisipi, Memphis mantiene viva su identidad de ciudad del río, la música y la memoria, con su famosa barbacoa como sello gastronómico. Hoy es un destino imprescindible para quien quiera entender las raíces de la música y de la historia social de Estados Unidos.