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Historia · El Salvador

Historia de Cabañas

Montañas, río Lempa y raíces indígenas

Cabañas es un pequeño departamento del centro-norte de El Salvador, de geografía montañosa y accidentada, atravesado y bordeado por el río Lempa. Lleva el nombre del general José Trinidad Cabañas, militar hondureño-salvadoreño defensor de la unión centroamericana en el siglo XIX. Fue creado como departamento en 1873, desgajado de San Vicente, y su cabecera es Sensuntepeque.

De raíces indígenas lencas y pipiles, la región fue históricamente agrícola y ganadera, tierra de haciendas y, en la época colonial, uno de los centros de las 'ferias del añil' del centro del país. Su carácter rural, montañoso y algo apartado de las grandes rutas ha hecho de Cabañas uno de los departamentos menos recorridos por el turismo, pero también uno de los más auténticos y tranquilos del interior salvadoreño.

Sensuntepeque, la villa de las 'cuatrocientas colinas'

La cabecera del departamento es Sensuntepeque, ciudad de origen colonial cuyo nombre náhuat suele traducirse como 'cerro de las cuatrocientas fuentes' o 'de las cuatrocientas colinas', por lo quebrado de su entorno. Fue un importante centro añilero durante la colonia y conserva un aire tradicional, con su iglesia, su parque y sus casas antiguas encaramadas en las lomas.

Sensuntepeque es célebre por sus fiestas patronales de diciembre, en honor a Santa Bárbara, entre las más animadas y coloridas del centro del país, con procesiones, ferias, música y tradiciones populares. La ciudad, rodeada de montañas y de pueblos rurales, es el corazón administrativo y cultural de un departamento de fuerte identidad campesina.

Ilobasco y la cerámica de las 'sorpresas'

El pueblo de Ilobasco es uno de los grandes centros artesanales de El Salvador, famoso en todo el país por su alfarería y su cerámica. Sus artesanos elaboran desde utensilios de barro y ornamentos hasta figuras y muñequería pintadas a mano, y sobre todo las célebres 'sorpresas': diminutas piezas de cerámica en forma de huevo que, al abrirse, revelan minúsculas escenas de la vida cotidiana modeladas con extraordinario detalle.

Esa tradición alfarera, heredada de generación en generación, hace de Ilobasco un destino de turismo cultural y de compras de artesanía, y una de las señas de identidad más queridas del centro salvadoreño. Junto con la cerámica de otros pueblos de la región, sitúa a Cabañas en el mapa del arte popular del país.

La lucha contra la minería y la ley pionera

Cabañas fue escenario de uno de los conflictos ambientales más importantes de la historia reciente de El Salvador. En su territorio, entre San Isidro y Sensuntepeque, la empresa Pacific Rim identificó el yacimiento aurífero de El Dorado y buscó explotar oro y plata a cielo abierto. Las comunidades locales, temiendo por la contaminación del agua y del río Lempa, se organizaron en una intensa resistencia que fue marcada también por la violencia y el asesinato de varios activistas antimineros.

Cuando el gobierno negó los permisos, la empresa demandó al Estado salvadoreño por cientos de millones de dólares ante un tribunal internacional (el CIADI), un litigio que El Salvador finalmente ganó en 2016. Al año siguiente, en 2017, el país aprobó una ley que prohibió toda la minería metálica en su territorio, convirtiéndose en el primer país del mundo en hacerlo, en buena medida gracias a la lucha nacida en Cabañas.

El Lempa, el embalse y el presente

Parte de la orilla del Lago de Suchitlán —el embalse del Cerrón Grande sobre el río Lempa— baña el occidente de Cabañas, ligándolo a la gran cuenca hidrográfica del centro del país y a su humedal de aves migratorias. Aguas abajo, otras represas sobre el Lempa aportan buena parte de la energía hidroeléctrica de El Salvador, en un río que es la columna vertebral hídrica de la nación.

Con sus paisajes de montaña, sus pueblos tranquilos, su artesanía, sus fiestas patronales y su memoria de la lucha ambiental, Cabañas conserva un carácter rural y auténtico, alejado de las grandes rutas turísticas. Es un rincón por descubrir del interior salvadoreño, donde la tradición y la defensa de la tierra y el agua se entrelazan en la identidad del departamento.

📚 Bibliografía

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