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Historia de Asuán

La frontera sur de Egipto: Yebu y la primera catarata

Durante casi toda la historia faraónica, Asuán fue el confín meridional de Egipto: el lugar donde terminaba el país de los faraones y empezaba Nubia, la tierra del sur. La razón es geográfica: aquí, el Nilo, que durante cientos de kilómetros fluye manso y navegable, se encuentra con una barrera de rocas de granito que forman la primera catarata, un tramo de rápidos y islas que dificultaba la navegación y marcaba una frontera natural. Más allá empezaba otro mundo, africano, del que llegaban por el río el oro, el marfil, el ébano, las pieles de leopardo, el incienso y los esclavos.

El corazón de esta frontera era la isla de Elefantina, en medio del Nilo, donde se levantó la antigua ciudad de Yebu (que significa 'elefante', quizá por el comercio de marfil o por la forma de las rocas). Yebu fue durante milenios un puesto fronterizo, una guarnición militar, un centro de comercio con el sur y la sede de los gobernadores que controlaban el paso hacia Nubia. En la isla se veneraba a Jnum, el dios con cabeza de carnero, señor de la catarata y guardián de las fuentes del Nilo, a quien los egipcios atribuían el control de la crecida anual del río, de la que dependía toda la vida del país. Un antiguo nilómetro, todavía visible, servía para medir el nivel de la inundación y prever si la cosecha sería buena o mala.

Enfrente, en la orilla, creció la ciudad de Suenet o Sunu ('el mercado'), de donde derivan tanto el nombre árabe Aswan (Asuán) como la palabra 'sienita', el tipo de granito rosado que hizo famosa a la región. Porque Asuán no era solo una frontera: era también la gran cantera de Egipto.

Elefantina, frontera y comercio
La egiptología sitúa en la isla de Elefantina (la antigua Yebu) el gran puesto fronterizo del sur de Egipto, centro del comercio con Nubia y África (marfil, oro, ébano) y sede de los gobernadores de la frontera, con culto al dios carnero Jnum, señor de la catarata.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Elephantine
Suenet y el nombre de Asuán
Las fuentes derivan el nombre 'Asuán' del antiguo Suenet/Sunu ('el mercado'), de donde procede también el término 'sienita' para el granito de la zona, señalando su papel como ciudad comercial fronteriza.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Asu%C3%A1n
Wikipedia (ES) — «Asuán»: https://es.wikipedia.org/wiki/Asu%Wikipedia (EN) — «Aswan»: https://en.wikipedia.org/wiki/AswaWikipedia (EN) — «Elephantine»: https://en.wikipedia.org/wik

Las canteras de granito y los obeliscos de Egipto

Asuán tuvo un papel absolutamente central en la construcción del antiguo Egipto, aunque a menudo se pase por alto: era la gran cantera de granito del país. De las rocas de esta región, sobre todo del célebre granito rosa de Asuán —duro, hermoso y resistente—, salió la piedra con la que se labraron algunos de los monumentos más importantes de toda la civilización egipcia. Los obeliscos que se alzaban en los templos de Karnak, Luxor y Heliópolis; los colosos sentados de los faraones; los sarcófagos reales; los revestimientos de las cámaras de las pirámides de Guiza: buena parte de todo ello se extrajo aquí y viajó cientos de kilómetros por el Nilo.

Trabajar el granito, una de las piedras más duras, era una proeza técnica descomunal. Los canteros egipcios lo extraían golpeando la roca con bolas de dolerita (una piedra aún más dura), abriendo surcos alrededor de la pieza deseada y separándola con cuñas. El testimonio más asombroso de ese trabajo es el famoso obelisco inacabado, un obelisco colosal que la reina Hatshepsut mandó tallar y que quedó abandonado en la cantera, todavía unido a la roca madre, al aparecer unas grietas. De haberse terminado, habría sido el mayor obelisco jamás erigido, con casi 42 metros y más de mil toneladas. Al haber quedado a medias, nos enseña como ningún otro sitio cómo trabajaban aquellos canteros.

Extraída la piedra, el mayor desafío era el transporte: mover moles de decenas o cientos de toneladas hasta el río y embarcarlas en gigantescas barcazas que las llevaban aguas abajo, aprovechando la corriente del Nilo, hasta los templos del norte. Que los egipcios lograran esto hace más de tres mil años, sin grúas ni máquinas modernas, sigue asombrando a los ingenieros de hoy.

La cantera de granito de Egipto
La egiptología documenta Asuán como la principal fuente del granito rosa usado en obeliscos, colosos, sarcófagos y revestimientos de pirámides de todo Egipto, transportado por el Nilo desde la primera catarata.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Aswan
El obelisco inacabado
Las fuentes describen el obelisco inacabado de Hatshepsut, abandonado en la cantera al agrietarse, que de haberse completado (casi 42 m, ~1.100 t) habría sido el mayor jamás erigido; muestra las técnicas de extracción con bolas de dolerita.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Unfinished_obelisk
Wikipedia (EN) — «Aswan»: https://en.wikipedia.org/wiki/AswaWikipedia (EN) — «Unfinished obelisk»: https://en.wikipedia.

File, Isis y el último aliento de la religión egipcia

En las épocas tardías, y sobre todo bajo los Ptolomeos griegos y los romanos (últimos siglos antes y primeros después de Cristo), la región de Asuán vivió un florecimiento religioso ligado a la diosa Isis. En la pequeña isla de File, junto a la primera catarata, se levantó un bellísimo santuario dedicado a Isis, la gran diosa madre, esposa de Osiris y madre de Horus, cuyo culto —que prometía protección, magia y vida eterna— se había extendido por todo el mundo mediterráneo, llegando incluso a Roma. Los templos de File, con sus pilonos, sus columnatas y su elegante quiosco, se convirtieron en uno de los grandes centros de peregrinación del Egipto grecorromano.

File tiene un lugar especial en la historia por una razón conmovedora: fue el último reducto de la antigua religión de los faraones. Cuando el cristianismo triunfó en el Imperio romano y los cultos paganos fueron prohibidos, el de Isis en File resistió más que ningún otro. Aquí se siguió adorando a la diosa y se siguieron grabando inscripciones en jeroglíficos y en escritura demótica hasta bien entrado el siglo V e incluso el VI d.C., mucho después de que el resto de Egipto se hubiera convertido al cristianismo. La última inscripción jeroglífica conocida de toda la historia de Egipto —el final de una tradición de escritura de más de tres mil años— se grabó precisamente aquí, en File, en el año 394 d.C.

Finalmente, en el siglo VI, el emperador bizantino Justiniano ordenó cerrar el templo por la fuerza y convertirlo en iglesia. Con ello se apagaba definitivamente la llama de la antigua religión egipcia, tres milenios y medio después de sus orígenes. File se cristianizó, y luego, como toda la región, se islamizó, pero sus templos siguieron en pie, testigos del largo crepúsculo de los dioses de Egipto.

File, último bastión de Isis
La historiografía señala File como el último gran centro del culto pagano egipcio: la adoración a Isis pervivió allí hasta los siglos V-VI d.C., y en 394 d.C. se grabó la última inscripción jeroglífica conocida, antes de que Justiniano cerrara el templo en el s. VI.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Philae
El culto mediterráneo de Isis
Las fuentes destacan la difusión del culto a Isis por todo el mundo grecorromano, con File como uno de sus grandes santuarios de peregrinación en época ptolemaica y romana.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Isis
Wikipedia (EN) — «Philae»: https://en.wikipedia.org/wiki/PhiWikipedia (ES) — «Isis»: https://es.wikipedia.org/wiki/Isis

Las presas del siglo XX, el drama de Nubia y el rescate de los templos

En el siglo XX, Asuán se hizo mundialmente famosa por una razón muy distinta a sus templos: por sus presas. La domesticación del Nilo, el río del que dependía toda la vida de Egipto, era un viejo sueño. Los británicos construyeron aquí una primera presa entre 1899 y 1902, que ya elevó el nivel del río e inundó parcialmente el primer emplazamiento del templo de File. Pero la gran transformación llegó con la Gran Presa de Asuán (Sad al-Ali), impulsada por el presidente Gamal Abdel Nasser y construida con ayuda soviética entre 1960 y 1970.

La Gran Presa cumplió su objetivo: puso fin para siempre a las milenarias crecidas del Nilo, permitió controlar las inundaciones y las sequías, ganar tierras al desierto, garantizar el riego todo el año y producir enormes cantidades de electricidad. Fue el gran símbolo del Egipto moderno e independiente de Nasser. Pero su coste humano y patrimonial fue inmenso. Detrás de la presa se formó el lago Nasser, un mar interior de más de 500 kilómetros que anegó toda la Baja Nubia. Decenas de miles de nubios, un pueblo con milenios de historia y una cultura propia, perdieron para siempre sus aldeas, sus campos y su tierra ancestral, y fueron reasentados en nuevos poblados alrededor de Asuán y más al norte. Fue un desarraigo doloroso cuya memoria sigue viva en la cultura nubia de hoy.

La subida de las aguas amenazaba además con sumergir un patrimonio arqueológico incalculable. Ante esa emergencia, la Unesco lanzó en los años sesenta una campaña internacional sin precedentes para salvar los monumentos de Nubia. En una serie de operaciones asombrosas, templos enteros fueron cortados en bloques y trasladados, piedra a piedra, a lugares más altos: el templo de File se reconstruyó en la isla de Agilkia, y los colosales templos de Abu Simbel se elevaron 65 metros sobre su emplazamiento original. Fue una de las mayores hazañas de la historia de la arqueología y de la cooperación internacional, y dio origen, de hecho, al concepto moderno de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La Gran Presa y el lago Nasser
Los historiadores describen la Gran Presa de Asuán (1960-1970), impulsada por Nasser con ayuda soviética, como una obra que domó las crecidas del Nilo y transformó Egipto, creando el lago Nasser, el mayor lago artificial del mundo, con enorme coste humano y patrimonial.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Aswan_Dam
El rescate de los templos por la Unesco
Las fuentes documentan la campaña internacional de la Unesco (años 1960) que trasladó templos enteros —File a la isla de Agilkia y Abu Simbel 65 m más arriba— para salvarlos del lago Nasser; la operación impulsó el concepto moderno de Patrimonio Mundial.
Fuente: https://whc.unesco.org/en/list/88/
Wikipedia (EN) — «Aswan Dam»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (EN) — «Abu Simbel»: https://en.wikipedia.org/wikiUNESCO — «Nubian Monuments from Abu Simbel to Philae»: https

Asuán y la cultura nubia hoy

La Asuán de hoy es una ciudad apacible y luminosa que vive del turismo, del comercio y de su papel como capital del Alto Egipto, y que conserva un carácter propio, más africano y más relajado que el del resto del país. Su Nilo, considerado el más bello de Egipto, con sus feluchas de vela blanca, sus islas graníticas y sus dunas doradas, y su clima seco y soleado en invierno, la han convertido en un destino muy querido por los viajeros. Ya en tiempos antiguos era un lugar de reposo; en el siglo XX se puso de moda como estación invernal, y aquí ambientó Agatha Christie parte de su célebre novela 'Muerte en el Nilo', en un hotel histórico que aún funciona sobre el río.

El alma de Asuán es su cultura nubia. Los nubios, ese pueblo de raíces africanas con lengua, música, gastronomía y tradiciones propias, marcados por el desarraigo del traslado forzoso tras la construcción de la presa, mantienen viva su identidad en las aldeas de colores de la orilla oeste y las islas, y en el animado zoco de la ciudad, uno de los más auténticos de Egipto, con sus especias, su karkadé (la infusión de hibisco típica de la región) y su artesanía. Visitar un pueblo nubio, tomar un té en una de sus casas pintadas de azul y amarillo y sentir su hospitalidad es una de las experiencias más entrañables de todo un viaje a Egipto.

Asuán guarda además, en el lago Nasser y en la vecina Nubia, un extraordinario patrimonio de templos rescatados —File, Abu Simbel, Kalabsha— y es la puerta hacia el sur, hacia Sudán y el corazón de África. Para el viajero que llega tras el bullicio de El Cairo y la monumentalidad de Luxor, Asuán es el broche perfecto: el lugar donde Egipto se despide, sereno y bañado de luz, junto al río que le dio la vida, mirando hacia el sur.

Asuán, estación invernal y literaria
Las fuentes recogen la fama de Asuán como apacible estación invernal desde el siglo XX, ligada a hoteles históricos sobre el Nilo; Agatha Christie ambientó parte de 'Muerte en el Nilo' en la ciudad.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Aswan
La pervivencia de la cultura nubia
La cultura nubia, de raíces africanas y marcada por el desplazamiento tras la Gran Presa, pervive en las aldeas de colores, la lengua, la música y la gastronomía propias, y es hoy uno de los grandes atractivos de Asuán.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Nubia
Wikipedia (EN) — «Aswan»: https://en.wikipedia.org/wiki/AswaWikipedia (ES) — «Nubia»: https://es.wikipedia.org/wiki/NubiUNESCO — «Nubian Monuments from Abu Simbel to Philae»: https

📚 Bibliografía

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