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Historia de Helsingør (castillo de Kronborg)

La llave del Báltico: el estrecho de Øresund y el peaje del Sund (siglos XV-XVI)

La historia de Helsingør es inseparable de la geografía. La ciudad se asienta en el punto más estrecho del Øresund, el estrecho que separa la isla danesa de Selanda de la actual Suecia, donde apenas unos 4 kilómetros de mar dividen las dos orillas. Por este angosto paso tenía que cruzar todo barco que quisiera entrar o salir del mar Báltico, con sus riquísimas rutas comerciales de grano, madera, pieles y sal. Quien controlara este punto controlaba, en la práctica, la puerta de todo el norte de Europa.

Los reyes daneses lo comprendieron muy pronto. En 1429, el rey Erico de Pomerania estableció el famoso 'peaje del Sund' (Øresundstold): un impuesto que todos los barcos extranjeros debían pagar a la corona danesa por el derecho a cruzar el estrecho. Para hacerlo cumplir, levantó a orillas del mar la fortaleza de Krogen, cuyos cañones podían disparar sobre cualquier nave que intentara pasar sin pagar. La ciudad de Helsingør creció al amparo de aquel cobro.

El peaje del Sund se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del reino de Dinamarca durante más de cuatro siglos, hasta 1857. Llegó a aportar, en algunos períodos, una porción enorme de las finanzas de la corona, sin que costara nada producirlo: bastaba con la posición geográfica y la fuerza de los cañones. Gracias a ese flujo constante de barcos y dinero, Helsingør se transformó en una ciudad rica y cosmopolita, poblada de comerciantes, marinos y agentes de muchas nacionalidades —ingleses, holandeses, escoceses, alemanes—, con sus propias iglesias y comunidades.

Wikipedia (EN) — «Sound Dues»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Helsingør»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (ES) — «Helsingør»: https://es.wikipedia.org/wiki/

El castillo de Federico II: el nacimiento de Kronborg (1574-1585)

La modesta fortaleza medieval de Krogen dio paso, en el siglo XVI, a uno de los castillos más magníficos del norte de Europa. Entre 1574 y 1585, el rey Federico II ordenó reconstruir y ampliar por completo la vieja fortaleza, convirtiéndola en un espléndido palacio renacentista al que dio el nombre de Kronborg ('castillo de la corona'). Contrató a arquitectos y artesanos flamencos, entonces los mejores de Europa, que le dieron su característico aspecto de castillo renacentista holandés, con torres coronadas de cobre, ricas fachadas de arenisca y suntuosos salones.

Kronborg no era solo una fortaleza militar: era también un escaparate del poder y la riqueza de la monarquía danesa, financiado en buena parte por el propio peaje del Sund que el castillo controlaba. Su gran Salón de Baile era uno de los mayores de la Europa de su tiempo. La fama de Kronborg se extendió por todo el continente, y llegó a oídos de dramaturgos y viajeros ingleses.

En 1629, un incendio devastó buena parte del castillo, que fue reconstruido por el rey Christian IV manteniendo su aspecto renacentista exterior, aunque los interiores se rehicieron. Pocas décadas después, en 1658, durante las guerras contra Suecia, Kronborg fue tomado por las tropas suecas, que lo saquearon y se llevaron muchos de sus tesoros. Tras recuperarlo, la corona danesa reforzó enormemente sus defensas con nuevos y potentes baluartes, convirtiéndolo en una de las fortalezas más poderosas de Europa. Durante un tiempo funcionó también como cuartel y como prisión.

Wikipedia (EN) — «Kronborg»: https://en.wikipedia.org/wiki/KWikipedia (ES) — «Kronborg»: https://es.wikipedia.org/wiki/KKronborg Castle (oficial): https://kronborg.dk/en/

Elsinore: Kronborg, Hamlet y Holger el Danés

Si Kronborg es hoy uno de los castillos más famosos del mundo, se lo debe en buena medida a William Shakespeare. Hacia el año 1600, el dramaturgo inglés escribió su tragedia 'Hamlet, príncipe de Dinamarca', y la ambientó en el castillo de 'Elsinore', la forma inglesa del nombre de Helsingør. En sus salones y baluartes transcurre la historia del atormentado príncipe Hamlet, el fantasma de su padre asesinado, la venganza y la locura, en una de las obras cumbre de la literatura universal.

Lo curioso es que Shakespeare nunca estuvo en Dinamarca ni vio Kronborg. Es probable que oyera hablar del castillo por actores ingleses que sí habían actuado allí en la corte de Federico II, y por la fama que el edificio tenía en la Europa de la época. El personaje de Hamlet, además, no es histórico: se inspira en una antigua leyenda nórdica, la saga del príncipe Amleth, recogida en el siglo XIII por el cronista medieval Saxo Grammaticus. Pero el mito arraigó de tal forma que Kronborg es conocido universalmente como 'el castillo de Hamlet', y desde el siglo XIX se representan allí escenas de la obra, con un festival de teatro shakespeariano en verano.

Kronborg guarda además su propia leyenda genuinamente danesa. En las oscuras casamatas subterráneas del castillo, según cuenta la tradición, duerme sentado Holger Danske (Holger el Danés), un héroe mítico de la época de Carlomagno. La leyenda dice que Holger despertará y se levantará para defender a Dinamarca el día en que la patria se encuentre en peligro mortal. Una imponente estatua de piedra lo representa dormido en los sótanos del castillo, y se ha convertido en un símbolo nacional, especialmente venerado durante la ocupación nazi, cuando un grupo de la resistencia danesa tomó su nombre.

En el año 2000, la UNESCO declaró Kronborg Patrimonio de la Humanidad, reconociéndolo como un ejemplo excepcional de castillo renacentista y un símbolo de enorme importancia en la historia del norte de Europa.

Wikipedia (EN) — «Kronborg»: https://en.wikipedia.org/wiki/KWikipedia (EN) — «Hamlet»: https://en.wikipedia.org/wiki/HamWikipedia (EN) — «Holger Danske»: https://en.wikipedia.org/w

El fin del peaje, los astilleros y la reconversión (siglos XIX-XX)

Durante siglos, el peaje del Sund fue la gallina de los huevos de oro de Dinamarca, pero también una fuente de fricción con las potencias marítimas, que lo consideraban un obstáculo abusivo al libre comercio. La presión internacional, encabezada por Gran Bretaña, Estados Unidos y las naciones comerciales, se hizo insostenible. En 1857, mediante el Tratado de Copenhague, Dinamarca aceptó abolir el peaje del Sund a cambio de una compensación económica pagada por los países usuarios. Con ello terminaron más de cuatro siglos de cobro, y Helsingør perdió de golpe la razón de su prosperidad.

La ciudad tuvo que reinventarse. La respuesta llegó con la Revolución Industrial: a partir de mediados del siglo XIX, Helsingør desarrolló una potente industria naval. Sus astilleros (Helsingør Skibsværft) se convirtieron en uno de los principales empleadores de la región, construyendo y reparando barcos y dando trabajo a miles de personas durante generaciones. La ciudad marinera que había vivido de cobrar a los barcos pasó ahora a construirlos.

Pero la industria naval danesa entró en crisis en el último tercio del siglo XX, incapaz de competir con los astilleros asiáticos. En 1983, los astilleros de Helsingør cerraron, dejando a la ciudad sin su gran motor económico y con miles de desempleados. Fue un golpe durísimo, similar al de tantas ciudades industriales europeas.

En lugar de resignarse, Helsingør apostó por transformar su herencia. Las viejas naves de los astilleros, junto al puerto y a la sombra de Kronborg, se reconvirtieron en el Astillero Cultural (Kulturværftet, 2010), con biblioteca, teatros y espacios públicos. Y en el antiguo dique seco, el estudio de arquitectura BIG construyó el asombroso Museo Marítimo de Dinamarca (2013), bajo tierra, alrededor del hueco del dique. Así, el patrimonio industrial se convirtió en cultura y turismo.

Wikipedia (EN) — «Sound Dues»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Helsingør»: https://en.wikipedia.org/wiki/M/S Maritime Museum of Denmark (oficial): https://mfs.dk/en/

Helsingør hoy: patrimonio, cultura y frontera con Suecia

La Helsingør contemporánea ha sabido convertir su rica historia en su mayor activo. El castillo de Kronborg, Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, atrae a visitantes de todo el mundo y acoge cada verano su festival de teatro, con representaciones de Hamlet en el mismo escenario que Shakespeare imaginó. A su alrededor, el frente marítimo cultural formado por el Museo Marítimo y el Astillero Cultural ha convertido la antigua zona industrial en uno de los espacios públicos más atractivos de Dinamarca, un ejemplo internacional de regeneración urbana.

El casco antiguo medieval, uno de los mejor conservados del país, mantiene el ambiente de la vieja ciudad cosmopolita del peaje: calles empedradas, casas con entramado de madera de los siglos XV al XVIII, la catedral de San Olaf y el extraordinario monasterio carmelita de Sankt Mariæ, con su claustro gótico intacto, donde en el siglo XVII tocó el órgano el gran compositor Dieterich Buxtehude.

Helsingør sigue siendo, además, un punto de paso entre dos países. El ferry que cruza el Øresund hasta la ciudad sueca de Helsingborg, en apenas 20 minutos, mantiene viva la vocación fronteriza de la ciudad, ahora en clave amistosa: miles de personas cruzan a diario para trabajar, comprar o pasear, en una de las regiones transfronterizas más integradas de Europa. Lo que durante siglos fue una barrera defendida por cañones es hoy un puente entre dos naciones hermanas.

Con su castillo legendario, su arquitectura de vanguardia, su casco histórico y su estrecho lleno de barcos, Helsingør condensa como pocos lugares la historia marítima, literaria y cultural de Dinamarca, siempre con la mirada puesta en el mar y en la orilla sueca que se ve al otro lado del agua.

Wikipedia (EN) — «Helsingør»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kronborg Castle (oficial): https://kronborg.dk/en/VisitDenmark (oficial): https://www.visitdenmark.com/

📚 Bibliografía

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