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Historia de Frederiksborg (Hillerød)

De la finca de un noble al castillo de un rey: Federico II (siglo XVI)

Antes de convertirse en uno de los palacios más deslumbrantes de Europa, el lugar donde hoy se alza Frederiksborg era una finca señorial llamada Hillerødsholm, situada sobre unos islotes en medio de un lago del norte de Selanda, en un paisaje de bosques y agua. La propiedad pertenecía a la familia noble Gøye, hasta que a mediados del siglo XVI llegó a manos de la corona danesa.

Fue el rey Federico II (Frederik II), que reinó entre 1559 y 1588, quien adquirió la finca hacia 1560, atraído por sus buenos cotos de caza y su emplazamiento sobre el lago. El monarca amplió y reformó los edificios existentes y rebautizó el lugar con su propio nombre: 'Frederiksborg', el castillo de Federico. Federico II fue también el rey que reconstruyó el castillo de Kronborg en Helsingør, de modo que a él se deben, en su primera forma, los dos grandes castillos del norte de Selanda.

Aquel primer Frederiksborg era ya una residencia real notable, pero todavía no el palacio monumental que conocemos. Su verdadero esplendor llegaría con la siguiente generación, con el hijo de Federico II, un niño que nació precisamente en este castillo en 1577 y que llegaría a ser el monarca más constructor de toda la historia danesa: Christian IV. La infancia del futuro rey transcurrió entre estos muros y estas aguas, y quizá de ahí le vino el cariño especial que sentiría por el lugar.

Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Frederick II of Denmark»: https://en.wikipMuseum of National History (oficial): https://frederiksborg.

La obra maestra de Christian IV (1600-1620)

Cuando Christian IV subió al trono, decidió transformar el castillo donde había nacido en la residencia real más grandiosa de toda Escandinavia, un símbolo del poder y la ambición de la monarquía danesa en su momento de mayor esplendor. Entre 1600 y 1620, el rey mandó demoler buena parte de las construcciones anteriores y levantar en su lugar un nuevo y espectacular palacio en el estilo del Renacimiento holandés, entonces la última moda arquitectónica del norte de Europa.

El nuevo Frederiksborg se construyó sobre tres islotes del lago, unidos por puentes, lo que le daba a la vez belleza escénica y un aire de fortaleza inexpugnable rodeada de agua. Christian IV no reparó en gastos: fachadas de ladrillo rojo con ricos detalles de arenisca, torres coronadas de cobre, frontones ornamentados, galerías, patios monumentales y una capilla real de una opulencia deslumbrante. Trajo a los mejores artesanos y artistas de Flandes y el norte de Alemania, y llenó el palacio de obras de arte, tapices y muebles suntuosos.

El castillo se convirtió en el escenario de la vida cortesana y, sobre todo, en el lugar donde se ungían y coronaban los reyes de Dinamarca, una función solemne que la capilla real desempeñó durante casi dos siglos, desde 1671 hasta 1840, en las coronaciones de los monarcas absolutos. Frederiksborg era el corazón simbólico de la monarquía.

Christian IV, además de constructor infatigable (a él se deben también la Bolsa, la Rundetårn y buena parte del rostro de Copenhague), murió en 1648 tras un largo reinado marcado por su pasión por la arquitectura y por desastrosas guerras contra Suecia. Frederiksborg quedó como uno de sus grandes legados, la joya del Renacimiento nórdico.

Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Christian IV of Denmark»: https://en.wikipWikipedia (ES) — «Palacio de Frederiksborg»: https://es.wiki

Coronaciones, absolutismo y jardines barrocos (siglos XVII-XVIII)

Durante los siglos XVII y XVIII, Frederiksborg vivió su época de mayor protagonismo institucional. Tras la instauración de la monarquía absoluta en Dinamarca en 1660-1665, la capilla real del castillo se convirtió en el lugar donde los reyes absolutos eran ungidos en una ceremonia cargada de simbolismo. En la capilla se colgaron también los escudos de armas de los caballeros de las órdenes reales danesas, la Orden del Elefante y la Orden del Dannebrog, una tradición que continúa hasta el presente y que convierte sus muros en una galería heráldica viva de la historia de Dinamarca.

En el primer tercio del siglo XVIII, el rey Federico IV encargó la creación de unos grandes jardines barrocos frente al castillo, al otro lado del lago. Diseñados hacia 1720 al estilo de los jardines franceses de Versalles, se organizaron en terrazas descendentes con parterres de boj recortados en dibujos geométricos —incluidos los monogramas de los reyes—, cascadas de agua por el eje central y avenidas simétricas. Era la expresión del gusto barroco por dominar y ordenar la naturaleza, y multiplicaban la majestuosidad del palacio.

Con el paso del tiempo y el cambio de residencias reales preferidas, Frederiksborg fue perdiendo algo de su uso cotidiano como corte, aunque siguió siendo un símbolo dinástico de primer orden. Los jardines barrocos, muy costosos de mantener, llegaron a descuidarse y a transformarse parcialmente al gusto romántico e inglés del siglo XIX, con lagos y bosquecillos más naturales, antes de ser restaurados a su forma barroca original ya en el siglo XX.

El castillo entraba así en la modernidad como un venerable monumento de la historia danesa, cuando un acontecimiento dramático estuvo a punto de hacerlo desaparecer para siempre.

Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Frederiksborg Palace Garden»: https://en.wMuseum of National History (oficial): https://frederiksborg.

El incendio de 1859 y el rescate del cervecero Jacobsen

La noche del 16 al 17 de diciembre de 1859, una chimenea mal apagada provocó un incendio que se propagó con rapidez por el castillo de Frederiksborg. Las llamas devoraron gran parte del edificio y destruyeron buena parte de sus interiores históricos, sus muebles y sus obras de arte. Fue una catástrofe nacional: uno de los monumentos más queridos de Dinamarca quedaba reducido en gran medida a un cascarón calcinado. Milagrosamente, la deslumbrante capilla real se salvó casi intacta, conservando su decoración original del siglo XVII y su valioso órgano.

La conmoción fue tal que se organizó una suscripción nacional para reconstruir el castillo, en la que participaron daneses de todas las clases sociales, en un gesto de orgullo patriótico. Pero el papel decisivo lo tuvo un hombre: Jacob Christian Jacobsen (J.C. Jacobsen), el fundador de la cervecería Carlsberg, uno de los grandes industriales y mecenas de la Dinamarca del siglo XIX. Jacobsen aportó una parte fundamental de los fondos para restaurar los interiores del castillo.

Jacobsen fue más allá de financiar la reconstrucción: tuvo una idea que cambiaría para siempre el destino de Frederiksborg. Inspirado por los museos de retratos históricos que había visto en el extranjero, propuso convertir el castillo restaurado en un gran museo nacional de historia, un 'Versalles danés' donde se preservara la memoria de la nación a través del retrato de sus reyes, reinas, científicos, artistas y personajes ilustres. Quería un lugar que educara a los daneses sobre su propio pasado y despertara su orgullo patriótico.

Así, en 1878 se fundó dentro del castillo el Museo de Historia Nacional de Dinamarca (Det Nationalhistoriske Museum), como un departamento de la Fundación Carlsberg, que hasta hoy lo posee y financia. La reconstrucción del castillo, respetando su aspecto renacentista, se prolongó durante décadas. De la tragedia del incendio nació, paradójicamente, la institución que hoy da sentido y vida al palacio.

Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «J. C. Jacobsen»: https://en.wikipedia.org/Museum of National History (oficial): https://frederiksborg.

Frederiksborg hoy: el museo de la memoria danesa

Desde su reapertura como museo, Frederiksborg se ha consolidado como uno de los lugares más visitados y queridos de Dinamarca, y como el gran relicario de la memoria histórica del país. El Museo de Historia Nacional que ideó J.C. Jacobsen ocupa más de setenta salas del castillo, decoradas al estilo de las distintas épocas, y alberga la mayor colección de retratos históricos de Dinamarca: cinco siglos de reyes, reinas, nobles, militares, sabios, escritores y artistas cuelgan de sus paredes, junto a grandes cuadros de batallas y acontecimientos, muebles, tapices y objetos.

La colección no es una reliquia congelada: sigue creciendo. Cada año se encargan nuevos retratos de personajes contemporáneos daneses relevantes —políticos, científicos, deportistas, artistas—, de modo que la galería mantiene vivo el propósito original de reflejar la historia de la nación hasta el presente. Es un museo que dialoga con su tiempo.

El conjunto que hoy visita el viajero es una síntesis irresistible: el castillo renacentista de Christian IV sobre sus tres islotes, con sus torres y su ladrillo rojo reflejándose en el lago; la capilla real que sobrevivió al incendio, con su decoración dorada y su órgano histórico del constructor Compenius, todavía en uso en conciertos; los jardines barrocos restaurados frente al agua, con sus parterres geométricos y sus cascadas; y las setenta salas del museo, un viaje por la historia danesa.

A menudo llamado 'el castillo más bello de Dinamarca', Frederiksborg combina como pocos lugares la belleza arquitectónica, la historia dinástica y la vocación educativa. Es, además, el corazón de la ruta de los castillos del norte de Selanda, junto a Kronborg y al museo Louisiana, y una de las excursiones imprescindibles desde Copenhague. Del sueño de un rey constructor y del rescate de un cervecero mecenas nació uno de los grandes tesoros del patrimonio danés.

Museum of National History (oficial): https://frederiksborg.Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipediVisitDenmark — «Frederiksborg Castle»: https://www.visitdenm

📚 Bibliografía

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