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Historia de Copenhague

De aldea de pescadores a fortaleza del obispo Absalón (siglos XI-XII)

Antes de ser la capital reluciente que conocemos, Copenhague fue apenas un puñado de casas de pescadores a orillas del estrecho de Øresund. Los primeros asentamientos en la zona se remontan al siglo XI, cuando el lugar era conocido simplemente como Havn, 'el puerto'. Su posición era inmejorable: un fondeadero natural protegido, sobre la ruta marítima que unía el mar Báltico con el mar del Norte, frente a los ricos bancos de arenques que durante siglos serían una mina de oro para el reino.

La fecha que la tradición fija como fundación de la ciudad es 1167, cuando el rey Valdemar I entregó la aldea al obispo Absalón de Roskilde, una de las figuras más poderosas de la Dinamarca medieval. Absalón, guerrero y estadista además de clérigo, mandó levantar una fortaleza en el pequeño islote de Slotsholmen para proteger el puerto de los ataques de los piratas wendos que asolaban las costas del Báltico. Aquel castillo fue el germen de la ciudad, y hoy sobre ese mismo islote se levanta el palacio de Christiansborg, sede del Parlamento danés; bajo él se conservan las ruinas del castillo de Absalón, que se pueden visitar.

Al amparo de la fortaleza, el pequeño puerto pesquero prosperó rápidamente como plaza comercial. El nombre evolucionó a Køpmannæhafn, 'el puerto de los mercaderes', que daría el actual København. A comienzos del siglo XIII ya era una villa comercial en auge, con su mercado, su iglesia y una población creciente que vivía del comercio y de la pesca del arenque.

Wikipedia (ES) — «Copenhague»: https://es.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «History of Copenhagen»: https://en.wikipedVisit Copenhagen — «History»: https://www.visitcopenhagen.co

Ciudad codiciada: la lucha con la Hansa y el ascenso a capital (siglos XIII-XV)

La prosperidad de Copenhague le trajo problemas. Su control sobre el paso del Øresund y su lucrativo comercio de arenques la convirtieron en objeto de deseo, sobre todo de la poderosa Liga Hanseática, la confederación de ciudades comerciales alemanas que dominaba el comercio del Báltico. A lo largo de los siglos XIII y XIV, la ciudad fue atacada y saqueada en varias ocasiones por los hanseáticos, que veían en ella una competencia peligrosa. También los obispos, los reyes y la nobleza se disputaron su control.

A pesar de los asedios, incendios y saqueos, Copenhague no dejó de crecer. En 1254 recibió su primera carta municipal (privilegios de ciudad), y a lo largo del siglo XV su importancia política se disparó. El momento decisivo llegó en 1417, cuando el rey Erico de Pomerania tomó posesión del castillo y estableció allí su residencia, arrebatándoselo definitivamente a los obispos. En 1443, Copenhague fue proclamada oficialmente capital del reino de Dinamarca, desplazando a la antigua sede real de Roskilde.

Como capital de una monarquía que en aquellos años lideró la Unión de Kalmar —que reunió bajo una misma corona a Dinamarca, Noruega y Suecia—, Copenhague entró en una nueva dimensión. En 1479 se fundó la Universidad de Copenhague, la más antigua de Dinamarca y una de las más veteranas del norte de Europa, que convirtió a la ciudad en un centro de saber. La ciudad medieval, amurallada y densa, con sus iglesias góticas y sus calles estrechas, empezaba a tomar la forma de una verdadera capital.

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El siglo de Christian IV: la ciudad que hoy vemos (siglos XVI-XVII)

Si hay un nombre grabado en la piedra de Copenhague, es el de Christian IV, que reinó entre 1588 y 1648, uno de los monarcas más longevos y activos de la historia danesa. Aunque sus guerras contra Suecia terminaron en desastres militares que costaron territorios y dinero al reino, su pasión por la arquitectura y el urbanismo transformó la capital para siempre y le dio buena parte de su rostro actual.

Bajo su reinado se levantaron algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el castillo renacentista de Rosenborg, su residencia de recreo; la Rundetårn (Torre Redonda), el observatorio con su famosa rampa en espiral; la Bolsa (Børsen), con su inconfundible torre de cuatro dragones con las colas entrelazadas; el barrio de Nyboder, con sus casas amarillas para los marinos de la armada; y el arsenal y las fortificaciones. Christian IV expandió el perímetro de la ciudad, ganó terreno al mar y trazó nuevos barrios como Christianshavn, inspirado en las ciudades holandesas de canales.

Los siglos siguientes, sin embargo, trajeron catástrofes. La peste de 1711 mató a una tercera parte de la población. Dos incendios devastadores, en 1728 y en 1795, arrasaron enormes porciones de la ciudad medieval de madera, por lo que buena parte del casco histórico que hoy vemos data en realidad de la reconstrucción posterior, con edificios más regulares y de estilo clasicista. Cada desgracia obligaba a reconstruir, y la ciudad iba mudando de piel sin perder su trazado.

Wikipedia (EN) — «Christian IV of Denmark»: https://en.wikipWikipedia (EN) — «History of Copenhagen»: https://en.wikipedVisit Copenhagen (oficial): https://www.visitcopenhagen.com/

Bombardeos, pérdidas y la Edad de Oro cultural (siglo XIX)

El comienzo del siglo XIX fue traumático. Durante las guerras napoleónicas, Dinamarca intentó mantener una neutralidad armada que la enfrentó a Gran Bretaña, la gran potencia naval del momento. En 1801, la flota británica atacó Copenhague en la batalla del fiordo (donde el almirante Nelson, según la leyenda, se llevó el catalejo al ojo ciego para no ver la orden de retirada). Pero lo peor llegó en 1807: la Royal Navy bombardeó la ciudad durante tres noches para impedir que su flota cayera en manos de Napoleón. Fue uno de los primeros bombardeos deliberados contra población civil de la historia moderna; ardieron barrios enteros, la catedral y cientos de casas, y murieron centenares de civiles. Los británicos se llevaron toda la flota danesa.

Como consecuencia, Dinamarca acabó del lado perdedor de las guerras napoleónicas y, por el Tratado de Kiel de 1814, perdió Noruega, que pasó a Suecia. El país quedó empobrecido y reducido, y en 1813 el Estado se declaró en bancarrota. Y sin embargo, paradójicamente, de aquellas décadas difíciles surgió la llamada 'Edad de Oro' de la cultura danesa (Guldalderen). En una Copenhague pequeña y golpeada floreció una generación extraordinaria: el escritor de cuentos Hans Christian Andersen ('La sirenita', 'El patito feo', 'La reina de las nieves'), el filósofo Søren Kierkegaard (padre del existencialismo), el escultor Bertel Thorvaldsen, el físico Hans Christian Ørsted (descubridor del electromagnetismo) y toda una escuela de pintores.

A mediados de siglo, Dinamarca dio además un paso histórico: en 1849 adoptó una Constitución que puso fin a la monarquía absoluta y estableció una monarquía constitucional con parlamento. En 1857 se derribaron las viejas murallas que ahogaban a la ciudad, permitiéndole por fin expandirse más allá de su corsé medieval y crear los grandes bulevares, parques y barrios de la Copenhague moderna.

Wikipedia (EN) — «Battle of Copenhagen (1807)»: https://en.wWikipedia (EN) — «Danish Golden Age»: https://en.wikipedia.oWikipedia (ES) — «Copenhague»: https://es.wikipedia.org/wiki

La ocupación nazi, el rescate de los judíos y la capital moderna (siglo XX-XXI)

El 9 de abril de 1940, la Alemania nazi invadió Dinamarca, que se rindió en pocas horas ante la imposibilidad de resistir. Durante los primeros años, la ocupación fue relativamente 'blanda' y el gobierno danés mantuvo cierta autonomía, pero en 1943 la situación se endureció: se declaró el estado de excepción y los nazis se dispusieron a deportar a los judíos daneses a los campos de exterminio.

Entonces ocurrió uno de los episodios más luminosos de toda la Segunda Guerra Mundial. Advertidos de la inminente redada de octubre de 1943, la resistencia y miles de daneses de a pie organizaron en cuestión de días la evacuación clandestina de casi toda la población judía del país —más de 7.000 personas— en barcos pesqueros que cruzaron de noche el estrecho de Øresund hacia la Suecia neutral. Gracias a esa movilización popular, más del 95% de los judíos daneses sobrevivió al Holocausto, un caso casi único en la Europa ocupada. La resistencia danesa protagonizó además numerosos sabotajes hasta la liberación, en mayo de 1945.

La posguerra transformó Copenhague en la capital de un moderno Estado de bienestar, próspero e igualitario, modelo del socialdemócrata 'modelo nórdico'. En 1971 nació en unos cuarteles abandonados la comuna libre de Christiania, símbolo de la contracultura. En el año 2000 se inauguró el espectacular puente de Øresund, que une la ciudad con la sueca Malmö por carretera y ferrocarril, integrando la región transfronteriza. En las últimas décadas, Copenhague se ha reinventado como una de las capitales más verdes y habitables del planeta: apostó por la bicicleta hasta convertirse en la ciudad más ciclista del mundo, limpió las aguas de su puerto hasta poder bañarse en el centro, y se fijó la meta de ser una de las primeras capitales neutras en carbono. Hoy es sinónimo de diseño, sostenibilidad, gastronomía de vanguardia y esa calidad de vida que el mundo entero le envidia.

Wikipedia (EN) — «Rescue of the Danish Jews»: https://en.wikWikipedia (EN) — «Denmark in World War II»: https://en.wikipWikipedia (EN) — «Copenhagen»: https://en.wikipedia.org/wiki

📚 Bibliografía

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