El territorio de Ñuble tiene un peso histórico notable. Chillán, su capital, fue fundada en 1580 y refundada varias veces a lo largo de los siglos, tanto por los terremotos que la destruyeron como por su condición de enclave militar en la frontera con la Araucanía mapuche. Durante la Colonia y buena parte de la República fue un punto clave del sur del Chile central, plaza fuerte y cabeza de un rico territorio agrícola.
En Chillán Viejo nació, el 20 de agosto de 1778, Bernardo O'Higgins Riquelme, el Libertador de Chile y su primer Director Supremo, hijo del gobernador Ambrosio O'Higgins. La ciudad honra a su prócer con un gran monumento y un centro histórico y cultural. Chillán es además cuna de dos figuras cimeras del arte chileno: el pianista Claudio Arrau, uno de los más grandes del siglo XX, y —en la vecina San Carlos y San Fabián— la cantautora y folclorista Violeta Parra, creadora de 'Gracias a la vida'.
Este territorio, tierra de encuentro entre el valle agrícola y la cordillera, entre el mundo criollo y el mapuche, forjó una identidad de fuerte raigambre popular y campesina que se expresa en su música, su artesanía y sus tradiciones, y que ha dado a Chile algunos de sus creadores más queridos.
El 24 de enero de 1939, un violento terremoto de gran magnitud, con epicentro en la zona de Chillán, arrasó la ciudad y buena parte de la región. Se estima que dejó entre 24.000 y 30.000 muertos, lo que lo convierte en la catástrofe sísmica más mortífera de la historia de Chile. Chillán quedó prácticamente destruida, con miles de casas de adobe derrumbadas sobre sus habitantes en plena madrugada.
La tragedia impulsó una profunda transformación. A nivel nacional, motivó la creación de la CORFO, la corporación estatal de fomento que dirigiría la industrialización del país. Chillán fue reconstruida con criterios modernos y antisísmicos, y se convirtió en un inesperado foco de creación artística: como gesto de solidaridad, el gobierno de México donó la Escuela México, cuyos muros fueron cubiertos por espectaculares murales del maestro David Alfaro Siqueiros y de Xavier Guerrero, hoy Monumento Nacional.
Ese renacer cultural, unido a la presencia de artistas como Violeta Parra y Claudio Arrau, dio a la ciudad reconstruida una vibrante vida creativa. La Catedral de Chillán, de audaz arquitectura antisísmica de arcos parabólicos, y su gran Mercado, célebre por su cocina típica y su longaniza, son símbolos de esa ciudad renacida de sus escombros.
Ñuble fue durante mucho tiempo una provincia de la Región del Biobío, con la que compartía capital administrativa en la lejana Concepción. Un movimiento ciudadano sostenido durante años reclamó autonomía para la zona, argumentando su identidad propia y su histórico abandono. Ese esfuerzo dio fruto: en agosto de 2017 se firmó la ley que creaba la nueva región, que entró en funcionamiento en septiembre de 2018 como la decimosexta y más reciente de Chile, con capital en Chillán.
La creación de Ñuble fue celebrada como un triunfo del regionalismo y de la descentralización en un país históricamente muy centralista. La nueva región agrupó las provincias de Diguillín, Itata y Punilla, articulando un territorio que va desde la costa del valle del Itata hasta la alta cordillera de los Andes.
Su economía se basa en la agricultura del fértil valle central —cereales, remolacha, frutales, viñas— y en una creciente actividad turística y de servicios. La joven región busca hoy afirmar su identidad y aprovechar su rico patrimonio histórico, cultural y natural para impulsar su desarrollo.
Hacia la costa y el secano interior se extiende el valle del Itata, una de las zonas vitivinícolas más antiguas de Chile, donde se plantaron viñas ya en el siglo XVI. Durante siglos, sus campesinos cultivaron en secano las cepas País y Moscatel, produciendo vinos y aguardientes tradicionales que abastecían al sur del país. Fue, en su tiempo, uno de los principales viñedos coloniales de Chile.
Tras décadas de olvido, el Itata ha vivido un notable renacimiento: una nueva generación de enólogos ha revalorizado sus viejos parrones de secano, algunos centenarios, y sus cepas patrimoniales, produciendo vinos de identidad muy apreciados. El valle combina hoy pequeños viñateros de tradición con proyectos modernos que miran al mundo.
Junto a las viñas, el territorio de Ñuble conserva un rico mundo rural: artesanías en greda de Quinchamalí —pueblo alfarero de fama nacional—, tejidos, y una cocina campesina de longanizas, quesos y frutas. Ese patrimonio agrario y artesanal, heredado de siglos de vida en el valle, es uno de los grandes tesoros culturales de la región.
Hacia la cordillera, Ñuble ofrece uno de los grandes complejos de montaña del centro-sur del país: las Termas de Chillán y el centro de esquí Nevados de Chillán, al pie del volcán homónimo —cuyo punto más alto supera los 3.200 metros—, que combinan pistas de nieve, aguas termales naturales y bosques de robles, coigües y araucarias. Es uno de los destinos de invierno y de aventura más populares del sur de Chile.
El volcán Nevados de Chillán, activo y de vez en cuando humeante, corona un paisaje cordillerano de gran belleza, protegido en parte por la Reserva Nacional Ñuble, refugio del amenazado huemul, el ciervo autóctono que figura en el escudo de Chile. Senderos, cascadas y valles de altura hacen de esta zona un paraíso para el excursionismo en verano.
Esos paisajes cordilleranos, junto a los valles agrícolas, los viñedos del Itata y el rico patrimonio histórico de Chillán, hacen de Ñuble una región de sorprendente diversidad, que en pocos años de vida propia se ha afirmado como un destino turístico y cultural de creciente atractivo en el corazón de Chile.