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Historia de Parque Nacional Yoho

El ferrocarril y el nacimiento del parque

Los pueblos cree tenían una sola palabra para lo que se siente al mirar estas montañas: 'Yoho', una exclamación de asombro, algo así como '¡qué maravilla!'. Es difícil encontrar un nombre más honesto para un parque nacional. En la vertiente occidental de las Montañas Rocosas, del lado de la Columbia Británica, Yoho concentra en apenas 1.310 km² cascadas de 250 metros, lagos de color esmeralda, uno de los pasos ferroviarios más audaces del continente y el yacimiento de fósiles que reescribió la historia de la vida en la Tierra. Y, sin embargo, sigue siendo el hermano tranquilo y menos visitado de las Rocosas.

Durante milenios, esta zona fue territorio de pueblos originarios de las Rocosas y de la meseta interior, que la atravesaban en sus desplazamientos estacionales siguiendo la caza y las estaciones. La historia moderna del parque, en cambio, está íntimamente ligada al ferrocarril transcontinental. A fines del siglo XIX, el Canadian Pacific Railway, en su empeño por unir Canadá de costa a costa, debió cruzar las Rocosas por el difícil paso del río Kicking Horse. El trazado descendía por una pendiente tan pronunciada —la temida 'Big Hill'— que resultaba peligrosa para los trenes.

Fue en este contexto de apertura del territorio que, en 1886, se creó la reserva que daría origen al Parque Nacional Yoho, uno de los más antiguos de Canadá, apenas un año después del primero, Banff. La llegada del ferrocarril no solo permitió el acceso, sino que el propio Canadian Pacific promovió el turismo de montaña, construyendo alojamientos y atrayendo a viajeros y montañeros a estos parajes hasta entonces casi inaccesibles.

Wikipedia (EN) — «Yoho National Park»: https://en.wikipedia.Parks Canada (oficial) — «Yoho National Park»: https://parks

Los Túneles en Espiral: ingeniería contra la montaña

El descenso por la 'Big Hill', en el paso del Kicking Horse, fue uno de los mayores dolores de cabeza del Canadian Pacific Railway. La pendiente era tan severa que provocó accidentes y obligaba a operaciones de frenado extremadamente arriesgadas. Para resolverlo, a comienzos del siglo XX se emprendió una de las obras de ingeniería ferroviaria más ingeniosas de Norteamérica: los Túneles en Espiral (Spiral Tunnels).

La solución consistió en excavar túneles en forma de espiral dentro de las propias montañas, de modo que la vía describiera grandes bucles dentro de la roca para ganar o perder altura de manera más gradual, suavizando la pendiente. El resultado es tan curioso que los trenes, muy largos, pueden llegar a verse cruzándose consigo mismos: la locomotora saliendo de un túnel mientras los últimos vagones aún no han entrado.

Los Túneles en Espiral, inaugurados hacia 1909, se convirtieron en una atracción en sí misma. Hoy hay miradores junto a la Trans-Canada Highway desde donde, con paciencia, se puede contemplar el paso de un tren describiendo la espiral, un espectáculo que combina la grandiosidad de las Rocosas con el ingenio humano. Son un testimonio vivo de la epopeya ferroviaria que abrió esta región al resto del país.

Wikipedia (EN) — «Spiral Tunnels»: https://en.wikipedia.org/Wikipedia (EN) — «Yoho National Park»: https://en.wikipedia.

El Burgess Shale y la 'explosión cámbrica'

El descubrimiento que dio a Yoho fama científica mundial llegó en 1909, cuando el paleontólogo estadounidense Charles Walcott halló, en lo alto de las montañas del parque, un afloramiento de roca de extraordinaria riqueza fosilífera: el Burgess Shale. Lo excepcional del yacimiento es que conserva, con un detalle asombroso, no solo las partes duras sino también los tejidos blandos de animales marinos de hace más de quinientos millones de años, del período Cámbrico.

Estos fósiles ofrecen una ventana única a la llamada 'explosión cámbrica', el momento geológico en que aparecieron, en un lapso relativamente breve, los grandes grupos de animales que poblarían los mares. Criaturas extrañas y a menudo sin parentesco claro con las formas actuales quedaron preservadas en estas rocas, transformando nuestra comprensión de la historia temprana de la vida y convirtiendo al Burgess Shale en uno de los yacimientos paleontológicos más célebres y estudiados del planeta.

Su valor científico fue uno de los motivos por los que Yoho, junto con otros parques de las Rocosas, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para protegerlo, el acceso a los principales afloramientos está estrictamente restringido y solo se permite mediante caminatas guiadas oficiales, en las que está prohibido recolectar fósiles. Así, el Burgess Shale sigue siendo a la vez un destino de naturaleza y un laboratorio a cielo abierto de la evolución.

Wikipedia (EN) — «Burgess Shale»: https://en.wikipedia.org/wParks Canada (oficial) — «Yoho National Park»: https://parks

El agua que talló el parque: Emerald Lake, Takakkaw y Lake O'Hara

Si el ferrocarril y los fósiles dieron a Yoho su historia, el agua le dio su forma. El Lago Esmeralda (Emerald Lake), el más grande del parque, debe su increíble color verde a la 'harina de roca': un polvo finísimo de sedimento que los glaciares muelen contra la montaña y arrastran hasta el lago, donde queda suspendido y refracta la luz en tonos esmeralda. Fue 'descubierto' para los ojos europeos en 1882 por Tom Wilson, el mismo guía que dio a conocer el lago Louise, mientras rastreaba caballos perdidos. El Canadian Pacific no tardó en construir allí un lodge para sus pasajeros, que aún hoy recibe visitantes junto a la orilla.

Un poco más al norte rugen las Takakkaw Falls, con una caída de unos 254 metros que las coloca entre las cascadas más altas de Canadá. Se alimentan del deshielo del glaciar Daly, de modo que su caudal crece a medida que avanza el verano: en junio y julio son un torrente atronador. Su nombre, también de origen cree, significa 'es magnífico' —otra vez, los pueblos originarios eligieron la palabra exacta—. El camino para llegar, la Yoho Valley Road, incluye una serie de curvas tan cerradas que los autobuses grandes deben maniobrar en varios tiempos, y solo abre en la temporada estival.

Y luego está Lake O'Hara, el santuario alpino que muchos consideran el rincón más hermoso de las Rocosas: un anfiteatro de lagos turquesa, prados de altura y picos glaciares surcado por una red de senderos legendarios. Precisamente por su fragilidad, el acceso está limitado por un bus con reserva por sorteo, y esa restricción, lejos de ahuyentar a los viajeros, ha preservado un silencio casi extinto en el resto de las Rocosas. Los tres —lago, cascada y valle— son obra paciente del hielo y del agua, y explican por qué Yoho, pese a su tamaño modesto, guarda algunos de los paisajes más memorables del país.

Wikipedia (EN) — «Emerald Lake (British Columbia)»: https://Wikipedia (EN) — «Takakkaw Falls»: https://en.wikipedia.org/Wikipedia (EN) — «Lake O'Hara»: https://en.wikipedia.or

Patrimonio de la Humanidad y el Yoho de hoy

A lo largo del siglo XX, Yoho consolidó su doble valor: el de un paisaje de montaña excepcional y el de un tesoro científico de primer orden. La protección de su naturaleza —glaciares, lagos como el Esmeralda, cascadas como las Takakkaw, valles alpinos como el de Lake O'Hara— se fue afinando, y zonas frágiles como la del propio Lake O'Hara recibieron regímenes de acceso restringido (con cupos y transporte controlado) para preservar su entorno alpino de la presión turística.

En 1984, Yoho fue inscrito por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, primero por el Burgess Shale y luego como parte del conjunto de los Parques de las Montañas Rocosas Canadienses (junto a Banff, Jasper, Kootenay y los parques provinciales de Mount Robson, Mount Assiniboine y Hamber). Este reconocimiento internacional celebra tanto la belleza de sus paisajes glaciares como su valor geológico y paleontológico universal.

Hoy, Yoho es gestionado por Parks Canada, que equilibra la conservación con la visita responsable. Pese a estar atravesado por la Trans-Canada Highway y por la línea férrea, mantiene rincones de naturaleza casi virgen y una afluencia menor que la de su vecino Banff, lo que lo convierte en un destino apreciado por quienes buscan las Rocosas con algo más de tranquilidad. El pueblo de Field, dentro del parque, sigue siendo una pequeña comunidad de montaña que da servicio a viajeros y científicos.

Para el visitante, Yoho ofrece una combinación única: la grandiosidad alpina de las Rocosas, la épica del ferrocarril que abrió la región y la posibilidad de asomarse, en el Burgess Shale, a los albores mismos de la vida animal sobre la Tierra. Un parque pequeño en tamaño pero inmenso en significado, cuyo nombre cree —esa exclamación de asombro— sigue siendo la mejor descripción de lo que se siente al recorrerlo.

Unesco — «Canadian Rocky Mountain Parks»: https://whc.unescoParks Canada (oficial) — «Yoho National Park»: https://parksWikipedia (EN) — «Yoho National Park»: https://en.wikipedia.

📚 Bibliografía

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