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Historia de Parque Nacional de los Pastizales (Grasslands)

La pradera, el bisonte y los pueblos de las llanuras

Imaginá un mar de pasto que se extiende hasta donde alcanza la vista, y sobre él, moviéndose como una sombra oscura de horizonte a horizonte, una manada de bisontes tan grande que tarda días en pasar. Así era la pradera del sur de la actual Saskatchewan hace apenas dos siglos: uno de los grandes espectáculos de vida salvaje del planeta, y el sustento de los pueblos que la habitaban. El Parque Nacional de los Pastizales existe, en buena medida, para conservar un pedazo de aquel mundo perdido.

Durante miles de años, esta pradera mixta fue el dominio de inmensas manadas de bisontes y de los pueblos indígenas de las llanuras que vivían de ellos. Naciones como los nakota (assiniboine), los cree de las llanuras y otras culturas recorrían estos horizontes siguiendo a los rebaños, que les proporcionaban prácticamente todo: alimento, pieles para sus tipis y ropas, huesos para herramientas y un lugar central en su espiritualidad. El parque conserva vestigios de esa presencia, como los tipi rings (círculos de piedras que sujetaban las tiendas) y otros sitios arqueológicos.

La pradera no era un paisaje vacío, sino un ecosistema vivo y un territorio cultural. El equilibrio entre el bisonte, el pasto, el fuego natural y los pueblos cazadores había modelado estas llanuras durante milenios. Esa relación ancestral con la tierra y el bisonte es parte fundamental de la historia del lugar, y explica por qué la posterior desaparición casi total del bisonte fue, además de una catástrofe ecológica, el derrumbe de todo un mundo cultural.

Wikipedia (EN) — «Grasslands National Park»: https://en.wikiParks Canada — «Grasslands National Park»: https://parks.can

La casi extinción del bisonte y la era de los rancheros

En el siglo XIX, la caza masiva e indiscriminada del bisonte —impulsada por la expansión hacia el oeste, el comercio de pieles y una política deliberada de presión sobre los pueblos indígenas— llevó a estos animales al borde de la extinción en cuestión de pocas décadas. De manadas de millones de ejemplares se pasó a apenas unos pocos centenares en toda Norteamérica. Para los pueblos de las llanuras, la desaparición del bisonte significó el fin de su modo de vida tradicional y los empujó hacia las reservas y la dependencia.

Una vez desaparecidos los grandes rebaños salvajes, las praderas del sur de Saskatchewan se abrieron a la ganadería. A finales del siglo XIX y comienzos del XX llegaron rancheros que aprovecharon los pastos para criar ganado en grandes extensiones. Buena parte de la pradera circundante fue arada y convertida en campos de cultivo, pero algunas zonas, demasiado secas o accidentadas, se mantuvieron como pastizal sin labrar, conservando intacto el suelo y la vegetación nativa.

Fueron precisamente esos retazos de pradera virgen, que escaparon al arado, los que más tarde harían posible la creación de un parque nacional dedicado a proteger un ecosistema que en casi toda Norteamérica había desaparecido bajo los campos de trigo.

Wikipedia (EN) — «Grasslands National Park»: https://en.wikiWikipedia (EN) — «American bison»: https://en.wikipedia.org/

Un parque para salvar la pradera y el regreso del bisonte

Ante la casi total transformación de la pradera norteamericana en tierras agrícolas, surgió la idea de proteger uno de los pocos grandes fragmentos de pradera mixta virgen que quedaban. Tras años de gestiones y de un acuerdo firmado en 1981 entre los gobiernos federal y provincial, se fue conformando, mediante la adquisición gradual de tierras de rancheros dispuestos a venderlas, el Grasslands National Park, en dos bloques separados en el extremo sur de Saskatchewan, junto a la frontera con Estados Unidos.

Uno de los hitos más significativos llegó en 2005, cuando el parque reintrodujo una manada de bisontes de las llanuras, devolviendo a la pradera al animal que la había definido durante milenios y que había desaparecido de la región más de un siglo antes. El regreso del bisonte tuvo un profundo valor ecológico y simbólico, restaurando una pieza clave del ecosistema y reconectando con la historia de los pueblos de las llanuras.

Hoy el parque protege no solo a los bisontes, sino a especies tan singulares como el perrito de las praderas de cola negra —que solo vive en libertad en Canadá dentro de este parque—, el antílope pronghorn y numerosas aves de pradera, además de las badlands con sus fósiles de dinosaurios. Reconocido como Reserva de Cielo Oscuro, Grasslands ofrece al visitante una experiencia rara: la de contemplar la pradera y el firmamento prácticamente como eran antes de la llegada de la agricultura.

Wikipedia (EN) — «Grasslands National Park»: https://en.wikiParks Canada — «Grasslands National Park»: https://parks.can

El ecosistema de pradera y el cielo recuperado

Más allá del bisonte, el Grasslands National Park protege uno de los ecosistemas más amenazados y menos comprendidos de América del Norte: la pradera mixta de pastos cortos, un mosaico de gramíneas nativas, flores silvestres, badlands y valles fluviales que albergan una biodiversidad sorprendente. Aquí sobrevive la única población en libertad de Canadá del perrito de las praderas de cola negra, una especie clave cuyas colonias sostienen a depredadores y aves como el búho excavador (burrowing owl), la lechuza de madriguera, el halcón pradera y, en proyectos de reintroducción, el hurón de patas negras, uno de los mamíferos más amenazados del continente.

El parque conserva también un valioso registro paleontológico. En las badlands del East Block y la región circundante se han hallado fósiles de dinosaurios del Cretácico tardío y de los mamíferos que les sucedieron, lo que convierte a estas tierras en un libro abierto de la historia profunda de las llanuras. El relieve de cárcavas y colinas erosionadas, esculpido por el agua y el viento durante millones de años, es a la vez paisaje y archivo geológico.

En 2009, Grasslands fue declarado Reserva de Cielo Oscuro (Dark Sky Preserve), reconociendo otro de sus tesoros: la oscuridad. Lejos de toda ciudad, el parque ofrece uno de los cielos más limpios y estrellados de Canadá, donde la Vía Láctea se ve a simple vista y la noche recupera la dimensión que la iluminación moderna le ha quitado a casi todo el planeta. Así, el parque preserva un paisaje completo —de día y de noche, de pasto y de estrella— tal como era antes de la transformación agrícola, gestionado hoy en diálogo con las Primeras Naciones y los descendientes de los rancheros de la región.

Parks Canada — «Grasslands National Park»: https://parks.canRoyal Astronomical Society of Canada — Dark-Sky Preserves: h

El regreso (y la despedida) del hurón de patas negras

Entre todas las historias de Grasslands, hay una que resume, con crudeza y esperanza a partes iguales, lo difícil que es reparar una pradera rota: la del hurón de patas negras (black-footed ferret), uno de los mamíferos más amenazados de América del Norte. Este pequeño y escurridizo carnívoro depende casi por completo de los perritos de las praderas, de los que se alimenta y cuyas madrigueras usa como hogar. Cuando el perrito de las praderas casi desapareció de Canadá, el hurón se fue con él: el país lo dio por extinto a mediados del siglo XX.

El 2 de octubre de 2009, siete décadas después de su última aparición en libertad en Canadá, Parks Canada liberó 34 hurones de patas negras en Grasslands, elegido por albergar la mayor población de perritos de las praderas del país. Fue un momento histórico: en 2010 nacieron las primeras crías silvestres en la pradera, y por un instante pareció que el hurón volvía para quedarse. Pero la pradera es implacable. Dos sequías severas hicieron caer las colonias de perritos de las praderas, y luego apareció la peste selvática (sylvatic plague), una enfermedad devastadora para ambas especies. En 2013 se suspendieron las liberaciones y, hacia 2015, los monitoreos ya no encontraban hurones en el parque.

Hoy el hurón de patas negras vuelve a figurar como 'extirpado' en Canadá, y su historia en Grasslands quedó como un experimento inconcluso. Pero Parks Canada mantiene el compromiso: protege y estudia el ecosistema del perrito de las praderas para que, algún día, el hurón pueda volver a intentarlo. Es un recordatorio de que conservar la pradera no es solo cuidar un paisaje bonito, sino sostener una red de vida frágil y profundamente interdependiente, en la que la desaparición de una pieza —el bisonte, el perrito, el hurón— puede hacer tambalear todo el conjunto.

Wikipedia (EN) — «Black-footed ferret»: https://en.wikipediaCPAWS Saskatchewan — «Black-footed Ferret»: https://cpaws-saEnvironment and Climate Change Canada — «Black-footed Ferret

📚 Bibliografía

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